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Terra
La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

Categoría: Viajes

27 Mayo 2010

"Colombia, el riesgo es que te quieres quedar..."

Hola queridos amigos:

Hoy 27 de Mayo celebro mi cumpleaños y aprovecho la ocasión para rendirle un sencillo homenaje a mi patria de origen.

Acabo de regresar de Colombia.  Por cierto, este fue un viaje inesperado provocado por un trabajo dental, pero no por eso menos feliz.  Una semana después, reconozco que todavía pesa en el ánimo ese torbellino de sentimientos conflictivos que me dividen el corazón entre mi patria de origen y la de adopción.  Contenta, por una parte, de estar nuevamente en casa y de reunirme con el grupo de Miami y de La Coctelera, y por otra, con la terrible nostalgia de esa tierra que no olvido, con el sabor imborrable de los momentos vividos, que compartí con mi madre, con la familia y con mis amistades. 

De mi Colombia bonita planeaba hablarles, a riesgo de que me catalogaran como "chauvinista", cuando resulta que me topé con un dominical de la sección "Pasaporte" del Miami Herald en la que precisamente un columnista le mostraba al mundo la cara linda y desconocida de nuestra patria.  Ponderaba el articulista la calidez de su gente, la belleza de la capital, Bogotá, llamada la "Atenas Suramericana" por su rica actividad cultural, y el encanto indiscutible de Cartagena de Indias, una de nuestras ciudades históricas y emblemáticas desde la época de la Colonia.  La Heróica como también se la conoce, idílica por sus paisajes de ensueño,  sus callejuelas empedradas y sus carruajes tirados por caballos, se ha convertido en el escenario ideal de las más románticas bodas. 

 "Colombia, el riesgo es que te quieras quedar" fue el lema con el que hace ya varios años se inició una campaña que intentó distanciar al país y a los colombianos de esa imagen vergonzosa y deplorable con la que lamentablemente, y hasta con justa razón se nos ha etiquetado en el exterior.   Y la frase acertada y pegajosa rindió sus frutos, porque la realidad, queridos míos,  es que Colombia es un país hechizante, adonde miles de turistas llegan atraídos por su magnífica y exótica geografía, su hidrografía, su fauna y su flora, su música, su folclor, su gente amable, su café suave, sus esmeraldas y sus mujeres bonitas.   

Lo anterior no es jactancia de colombiana.  El artículo que menciono, uno de los muchos que en los últimos años por fin promocionan distintas áreas de mi país dignas de verse, como Santander del sur, Boyacá, el Eje Cafetero, Medellín, Cali, Santa Marta, la Goajira, etc., decía que un artista de cine italiano, Salvo Basile, seducido por los encantos de Cartagena y de una colombiana, afirmaba que "básicamente es una tierra que lo tiene todo".  De más está decir, que este admirador de Colombia se casó allí y ahora vive en el Litoral del Caribe.

Las fotografías que publico aquí, a mano izquierda, son de distintas partes de Bogotá, una ciudad pujante, en proceso de transformación urbanístico, de vibrante vida nocturna.  A la derecha una toma de Cartagena, no la mejor, pero la única que tenía a mano. 

El próximo domingo eligiremos un nuevo Presidente.  Confiemos en que todos y cada uno de los colombianos votemos con sabiduría, sin odios y sin rencores y por el mejor candidato; que elijamos al que tenga la voluntad de continuar la reconstrucción del país, para que Colombia siga siendo ese paraíso que muchos años atrás la infamia nos había arrebatado y lentamente pero seguro hemos ido recuperando.

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13 Julio 2009

Las fotos de San Martin que prometí

Queridos amigos: Aquí van algunas de las fotos que prometí para darles una idea de San Martin, de la belleza de sus playas y de la alegría de su gente. Esta es una foto tomada desde el balcón del apartamento en donde estábamos cuando ya la noche estaba a punto de caer.

Aunque el "guava berry" es la bebida típica de la isla, no se consume en los restaurantes porque es un licor muy dulce. El ron, el vino, y demás se venden en las tiendas libre de impuesto. No sé por qué no salió la foto. alt="" /> Orient Beach es una playa del lado francés, muy extensa de arena blanca y aguas cristalinas. Sexy Fruits es uno de los muchos paradores que tiene en donde ofrecen deliciosos cocktails de frutas naturales variadas. Sin embargo, algunas de las "frutas" que se ven en la playa me lucían plásticas. Al extremo de esta playa, los franceses que son tan dados a andar por la vida ligeros de ropa, tienen un campo nudista. src="http://www.lacoctelera.com/myfiles/senoranostalgia/San-Martin-Sexy-Fruits.jpg?Expires=1338933600&Signature=JTmDjZstrDl55qUOMAokTfzEgJ34bGvsqX-CZRaR-SBSeq-iLG4YrFyIQnZ9wvfF2M5D4CbtQ1LfCP3CqQNLGaLTom1lX9ov1LrI8rPHI~WYU21b~naMaTrls80AbIPX0MC~So1zmdMlANl0Wh4fZKyHr3vWPmWMXbH5nMVF47Q_&Key-Pair-Id=APKAJYN3LZI5CG46B7AA&Policy=eyJTdGF0ZW1lbnQiOlt7IlJlc291cmNlIjoiaHR0cDovL2QzZHM0b3k3ZzF3cnFxLmNsb3VkZnJvbnQubmV0L3Nlbm9yYW5vc3RhbGdpYS9teWZpbGVzL1Nhbi1NYXJ0aW4tU2V4eS1GcnVpdHMuanBnIiwiQ29uZGl0aW9uIjp7IkRhdGVMZXNzVGhhbiI6eyJBV1M6RXBvY2hUaW1lIjoxMzM4OTMzNjAwfX19XX0_" alt="" /> 

Esta es Claudia, una cantante colombiana de Medellín, según decían ellos muy parecida a Cher (quién se atreve a contradecirlos..., luego dicen que es pura envidia de las señoras...).  Ella actúa en un restaurante del lado holandés con su marido, un argentino que toca la guitarra, un canadiense en la batería, y otro músico que creo que es de Bahamas.  Claudia tiene una voz preciosa, pero supongo que ese dato a ellos no les parece tan importante. 

Otra puesta de sol desde el apartamento.

 Esta playa se llama Bay Rouge, porque la arena tiene un color rojizo.  Es una preciosidad el contraste entre el azul del mar y la arena.  Aquí disfrutando de las cristalinas aguas.

Bueno, y ésto es todo por hoy. Espero que les hayan gustado las fotos, aunque algunas no salieron. La dueña del blog que inclusive con la ayuda de una buena amiga y con instrucciones de uno de vosotros, no logra publicarlas como hubiera querido. Pido disculpas.

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3 Julio 2009

San Martin, la isla amistosa, paraíso caribeño

Hola queridos amigos:  Lo primero, decirles que los he extrañado muchísimo. 

Acabamos de regresar de nuestras vacaciones en San Martin, como les había contado.  He traído montones de fotos que hubiera querido compartir con ustedes, pero lamentablemente la Coctelera sólo me ha permitido subir una foto antigua de un viaje pasado.  Es una verdadera lástima, porque la isla tiene paisajes maravillosos,  fauna y flora marítima, restaurantes, sitios de diversión, nativos sonrientes y acogedores, diversas actividades, que vale la pena dar a conocer.  Sin embargo, aquí les dejo una pequeña reseña sobre esta isla amistosa y paradisíaca en donde ya por muchos años hemos compartido momentos felices e inolvidables con la familia y amistades.

St. Maarten para los holandeses y St. Martin para los franceses una isla pequeñita en el Caribe (37 millas cuadradas, apenas), un paraíso turístico de aguas prístinas y playas maravillosas, antiguamente importante por sus minas de sal, es en la actualidad compartida amistosamente entre dos poderes soberanos:  Francia y Holanda.  Y aunque la gente de ambas culturas se siente orgullosa de sus 350 años de historia y de co-existencia pacífica, no todo fueron mieles en un principio.   Como muchos de ustedes sabrán, esta larga alianza entre holandeses y franceses nació de sobrevivir y combatir a un enemigo común de entonces:  Los españoles, antiguos "dueños" de la isla, descubierta por Cristóbal Colón en Noviembre 11, de 1493. 

Actualmente la parte sur de la isla (16 millas cuadradas) pertenece a las Netherland Antilles, uno de los tres socios que comprende el reino holandés.  Las 21 millas restantes son francesas.  Una pregunta que todos se hacen es la de que por qué el lado francés es ligeramente más grande que el holandés.  La leyenda cuenta que la división se hizo de una manera muy peculiar.  Dos representantes de los distintos gobiernos fueron colocados de espaldas "armados" cada uno con una botella de licor.  El francés llevaba una de vino y el holandés una pesada de ginebra, que debían cargar hasta encontrarse en un punto que determinaría la frontera de ambos países.  El holandés trató de "aligerar" su carga y bebió más de la cuenta y obviamente, se quedó dormido un poco antes de llegar a la meta.

En los años 1700 se establecieron plantaciones de caña y la isla floreció a costa de los esclavos que se trajeron de Africa.  La abolición de la esclavitud un siglo más tarde deprimió la economía de la isla, hasta 1939 cuando fue declarada puerto libre y el turismo afluyó atraído por la belleza de sus playas y la alegría y amabilidad de los nativos. 

Hace ya 40 años que los cruceros empezaron a arribar a la isla y en la actualidad un segundo muelle diseñado para acoger dos barcos cruceros de 220,000 toneladas está en proceso de construcción.  También la isla cuenta ahora con un moderno aeropuerto que reemplazó al antiguo Juliana, y que acoge a más de 104 nacionalidades del mundo que consideran a San Martin como su segundo "hogar". 

La isla prueba con creces que después de todo no es tan difícil vivir felices y en paz.  Créanme.

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3 Noviembre 2008

Canotaje en Colombia

Rafting: Así mismo, y con estas fotografías es como lo anuncian. Lástima que no las vimos antes de embarcarnos en nuestra excursión a Tobia.

Cómo les parece, queridos amigos (as): La organización se llama "A pata con Joaco", porque ofrecen no sólo emocionantes paseos en los ríos sino también caminatas de 3 horas a unos sitios de cascadas, que según me cuentan son muy hermosos, pero ahora me entero, no fácilmente accesibles. Claro, que mi marido y yo ignorábamos todos estos detalles. La única referencia que teníamos nos había llegado hace un tiempo por un vecino, buena persona aunque no exactamente la encarnación de la cordura, un factor que hemos debido considerar, y quien ya había hecho dos veces canotaje con sus hijos, uno de ellos un pequeñín de 5 años, y un "combo" de sus amigos. Cuando le preguntamos sus impresiones, dijo: "Divertidísimo!!!..., divertidísimo", ese fue su único comentario.

Basados en la experiencia de nuestro amigo, y con la intención de halagar a la hija mayor de mi marido que vino de Suiza con su marido y sus hijas, les propusimos trasladarnos al río Tobia, cerca de Villeta, para una de esas simpáticas "excursiones". Cuando hablamos con Joaco para reservar, éste sólo nos dijo que fuéramos en traje de baño o con ropa más bien vieja y oscura, que no nos importara mojar, y una muda de repuesto para el regreso. Sugirió también que hiciéramos el paseo más bien en la tarde, como a las 2:00, para darle "tiempo" al río a que bajara el caudal ya que había llovido mucho los días anteriores. Así lo hicimos, seguimos sus indicaciones y todos llevábamos chanclas de caucho y cámaras, con el propósito de tomar fotos de los bonitos parajes a nuestro alrededor.

Je, je, nuestra primera sorpresa nos la dio Joaco, el director y dueño del negocio, un chico amistoso y desenfadado, que solucionaba todas las objeciones con un sonriente "no problem", cuando nos informó que debíamos deshacernos de viseras, chanclas, cadenas, cámaras, dinero, etc. etc. No se salvaron ni las llaves del auto, es decir, nos despojamos de todo lo que llevábamos y que podíamos perder. Confieso que me empecé a poner nerviosa. Luego nos suministraron a cada persona un casco y un chaleco salvavidas, tan apretado, que nos hacía muy difícil la respiración. Descalzos como estábamos empezamos el descenso hacia el río en donde nos esperaba la balsa. Allí mismo en la orilla, Joaco y sus dos asistentes nos dieron por turnos sendos discursos e instrucciones sobre el uso de los chalecos, los remos (los que se suponía que no podríamos soltar en ningún caso), nuestra posición en la balsa, formas de rescate, etc. etc., a las que por supuesto, no presté mucha atención convencida como estaba de que era como si estuviéramos en Disney, y ellos sólo trataban de darle cierta emoción a nuestro paseo; o más bien de que se trataba de las repetitivas y eternas instrucciones que recibimos en los aviones sobre el uso del chaleco salvavidas, que luego de haberlas oído toda mi vida, estoy segura de que en una emergencia (Dios me libre) no tendría la más puñetera idea de cómo usarlo.

Y bueno, cuando intentamos subirnos a la balsa, Joaco y sus asistentes nos lo impidieron y el bote empezó a alejarse. Pero, cómo así??? preguntamos. De nuevo, Joaco sonriente nos explicó que no podíamos abordarlo allí, porque no había profundidad suficiente y tendríamos que caminar un buen trecho para alcanzarlo. "Piedroterapia", exclamó entusiasmado! Y ciertamente de eso mismo se trataba, de caminar cuadra y media descalzos sobre un lecho de piedras, algunas húmedas y resbalosas y otras puntudas y crueles que se clavaban con saña en nuestros desprevenidos y adoloridos pies. Vaya, y encima de todo mi marido se cayó 3 veces en el trayecto. No, éste no era el paseo que yo esperaba.

Y nos acomodamos por fin en el bote. Yo iba atrás con Joaco y un guía, mientras el otro chico en un pequeño kayac, lideraba el camino, alerta al rescate de cualquiera de nosotros que pudiera perder el equilibrio y caer al agua.

Remamos entusiasmados, y el primer rápido lo sobrepasamos fácilmente. No sé si fue la alegría contagiosa de los guías, o el choque con el agua fría, pero todos empezamos a perder un poco el miedo y a disfrutar de la experiencia. Elevamos nuestros remos al cielo, y gritamos como si estuviéramos alentando a nuestro equipo favorito de pelota. En el tercer rápido el bote amenazó con voltearse y mi marido se cayó al agua. Todas gritamos histéricas. Veloz el asistente de Joaco se aproximó a él, y lo subió a nuestra balsa en un abrir y cerrar de ojos. En otra curva, la balsa se aproximó peligrosamente a la orilla, y las ramas bajas de un árbol por poco nos descabezan a la mayoría del grupo. Como nadie remaba, la balsa perdió control y nos aproximamos peligrosamente al kayac, que no pudo evitarnos..., nos estrellamos contra él. Cerré los ojos, y cuando me golpeó pensé que me había partido en dos. Por suerte, al parecer el chaleco me protegió. No bien, habíamos recuperado control de la embarcación, cuando nos azotó el siguiente rápido y nos arrojó al agua con violencia. Esta vez fuímos mi marido, el guía, mi remo y yo los que desaparecimos en un remolino chocolate de olas furiosas y heladas. Ví con desconsuelo, cómo mi marido y mi remo se alejaban, y se perdían río abajo...

Nooo, queridos amigos, francamente, ya uno no está pa' esos trotes. Cuando por fin concluímos nuestro paseo de una hora, estrujados, magullados, le dije a Joaco: "Contemple bien estos ojos y esta carita, porque le aseguro que en este río es la última vez que los va a ver".

Cómo así, no le gustó??? me preguntó sonriente y muy asombrado, Joaco, alias "No Problem"..., como lo bauticé.

Sí, sí me gustó..., me gustó mucho, pero no quiero más!!!, le contesté mientras renqueaba veloz hacia nuestro auto.

Nota: Creo que el paseo es maravilloso y recomendable para personas con espíritu de aventura entre 18 y 40 años. Os aseguro que los demás estareis corriendo un respetable e innecesario riesgo, je, je.

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28 Septiembre 2008

MADRID, ANDALUCÍA, BARCELONA: UNA VENTANA AL CIELO..., A LA ESPAÑA DE MIS AMORES

"El hermoso consuelo de encontrar el mundo en un alma, de abrazar a mi especie en criaturas amigas". F. Holderlin

Queridos amigos Cocteleros:

Acabo de llegar de un viaje distinto y maravilloso por algunas regiones de España y aunque en diez días me marcho a Colombia, no quiero hacerlo sin hablarles antes de una de las experiencias más emotivas e inolvidables que he vivido. Deslumbrada es como me siento, luego de conocer, saborear y compartir la BELLEZA, la historia, en compañía de la AMISTAD.

Hace dos años exactamente, que empecé a escribir en este blog. Si en aquél entonces alguien me hubiera dicho que a través de él haría nuevos e incondicionales amigos, francamente, lo hubiera tomado a broma. Aunque soy muy sociable, he sido muy convencional para hacer amistades. Mis amigas y amigos han sido los de toda la vida: Las amistades de los colegios de mi infancia y juventud, los amigos y amigas de la universidad, algunas adquiridas en mis años de trabajo en Colombia y aquéllas de todos mis años de casada..., y resulta que ahora cuando menos lo imaginaba me ha llegado como un regalo del cielo este grupo de amigos "virtual", que de virtual sólo tiene el nombre, porque su amistad es tan real y entrañable, que ha marcado un importante hito en mi vida, en mi memoria y en mi corazón: Ellos son para mí una prueba más de la existencia de Dios, de que la verdadera amistad no es una utopía, de que el mundo puede ser un lugar hermoso y amable.

Gracias a mi queridísima amiga Maggots (May), a quien conocí en Madrid, una chica que por su edad, bien pudiera ser la hija que nunca tuve, que aunque estaba rendida luego de presentar un examen, se tomó el trabajo de tomar por la noche el metro para venir a mi hotel y mostrarme el barrio Latino y compartir unas tapas y unas "cañas" conmigo y alegrarme las horas con su sonrisa y sus simpáticas anécdotas.

Gracias a Nazul (Asun) y su esposo Beni, otra parejita joven, que vinieron hasta mi hotel en Córdoba para invitarme también a una copa y mostrarme la noche de su maravillosa ciudad. Bueno, aunque ella es Sevillana y él de Córdoba, los dos tienen una admiración y un cariño mutuo por sus respectivas ciudades, y han sabido pasar por alto algunas rivalidades sin sentido que al parecer algunos cordobeses y sevillanos no han logrado superar. Asun me ofreció un cofrecito como recuerdo del día de su boda celebrada ya hace un año. Les deseo muuchos años de amor y de felicidad.

Gracias, mil gracias, a mi queridísima amiga Renaissance de Rincones (Amparo), que en Sevilla fue hasta mi hotel con su marido y su niña pequeña para conocerme, que fue mi guía por su maravillosa ciudad durante los días que estuve allí: Que me acompañó a visitar la mezquita, y me llevó una noche de paseo y de copas a lo largo del Guadalquivir, de compras al Corte Inglés, a tomar "churros y chocolate", a cenar una noche con su marido, y finalmente me acompañó a Barcelona, y soportó estóicamente apenas con un suspiro, nuestras caminatas maratónicas que acabaron con nuestros pies. Y que luego de gastarnos una pequeña "fortuna" en la peluquería y en sendos paraguas, que normalmente no costarían más de $2 euros, se reía sin empacho, cuando un aguacero barcelonés dio al traste con las sombrillas y nuestros acicalados cabellos: Quedamos como dos pollos mojados, cual muñecas de trapo, ja, ja. Gracias, Amparo por la sortija que me ofreciste como recuerdo y por los debates, apasionados y divertidos que sostenías con el Peletero. Fueron la salsa y el picante de nuestras reuniones.

Gracias a mi amiga del colegio Beatriz Gonzáles, que a mi regreso de Andalucía me llevó una noche a cenar en Madrid, a pesar de que vive en las afueras de la ciudad. Hablamos muchísimo y recordamos tantas cosas de nuestra adolescencia en Cali. Beatriz vive hace más de 30 años en Madrid y ha estado casada tres veces con españoles, sus hijos son españoles y aunque olvidó nuestro acento y habla como madrileña, su corazón sigue siendo colombo-español. Algo que a mí me toca muy hondo. A propósito de Madrid, hacía una veintena de años que no estaba allí, y casi no lo reconocí. Es una ciudad preciosa, elegante y acogedora.

Gracias a mi querido amigo Cachiporras (Fernando), que vino desde Valencia a Barcelona un sábado para conocerme y tomar fotografías (él es fotógrafo aficionado), y me trajo de regalo un libro: "El Mozárabe", que prometo empezar a leer en Colombia. Ese sábado fuimos los tres al parque de Güell, en donde hay muebles y muchas obras de Gaudí y luego me llevó a las Ramblas a ver los mimos, y nos sentamos en un cafecito a conversar de la vida y sus cosas y aunque sólo compartimos unas horas, porque después tomó su tren de regreso, me queda por siempre el recuerdo de su increíble sencillez y espontaneidad.

Graaaacias, mil gracias, a nuestro amigo Xavier, el Peletero, que cerró su tienda el viernes en la mañana que llegamos a Barcelona para ir a recogernos al aeropuerto, y a su hermano Albert, que vino desde Madrid ese fin de semana para compartir con nosotras la visita de su ciudad. a propósito, de la tienda de Xavier, me pareció linda y muy bien surtida y de precios muy razonables.

Gracias por todo el tiempo que nos dedicaron, por la visita al Museo de Picasso, al Barrio Gótico, a ver bailar las sardanas en las fiestas de la Merced, por las increíbles tertulias que compartimos y las invitaciones a cenar y en fin, por haber sido nuestros guías en esa ciudad moderna y divina, alegre, de arquitectura maravillosa y llena también de historia, y sobre todo gracias por la más grande, generosa y desinteresada amistad. Reunidos los tres, una noche llamamos a Conxa, otra amiga de la Coctelera, y fue muy emocionante escuchar su voz, y sentirla muy cerca.

Una nota que me llenó de emoción fue descubrir, que hay muchos catalanes que admiran a los americanos. Saber que no todo es animosidad hacia mi país de adopción, me llena el alma de gozo.

Y por último le doy gracias a mi marido, que me permitió viajar sola (a pesar de lo celoso que siempre ha sido), pero que esta vez comprendió que era una experiencia muy íntima y mía..., sólo mía, y que me ha oído con paciencia los cuentos sobre mi viaje, y repasado las fotografías, y entendido mi entusiasmo e ilusión.

Qué más se puede pedir? Fue una experiencia que fue más allá de todas las expectativas que en estos dos años pude imaginar. La verdad que quedé realizada, y sólo aspiro a que estas amistades perduren en el tiempo, y tener algún día la felicidad de retribuírle a todos estos increíbles amigos y amigas, ya sea en Miami o quizá en Colombia los gestos de cariño y de alegría infinita que me prodigaron.

Quería, como es natural, regresar a mi casa y a mi marido, y sin embargo, lloré en el avión recordando tanta belleza y tantos días memorables. Fue como verle la cara a Dios muy de cerca. Gracias, los amo. Que sepais que en adelante, adonde quiera que vaya, habrá un corazón que palpita de cariño por cada uno de vosotros.

Que viva España, ese mosaico de increíble color, sabor y belleza (qué razón tenías Peletero), y que vivais todos vosotros los que haceis del mundo un lugar pequeñito, amistoso y acogedor!!!

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Tags: amistades, espana

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1 Noviembre 2007

DEL AMOR Y LOS COLORES DEL OTOÑO

"Sueña lo que desees soñar, ve adonde desees ir, intenta ser lo que desees ser. La vida es única, y los afortunados no tienen lo mejor de lo mejor..., sólo escogen LO MEJOR de lo que encuentran en el camino".

Soñé mil veces con este viaje. Acaricié ese sueño que se pintaba poco probable. Imposible? No, porque reconozco con orgullo que cuando me propongo alcanzar una meta por lo general la consigo.

Mi hermana es casada y tiene tres hijos, un hogar para atender, un trabajo de mucha responsabilidad, y por supuesto, un marido. Bien podría trabajar de equilibrista o de malabarista en un circo, porque ha aprendido a conjugar con destreza y muuuucho amor y alegría sus múltiples obligaciones.

Bueno, pero les hago este preámbulo sobre ella, sólo para que comprendan la enorme ilusión que a mi marido y a mí nos hacía este viaje. Ella llegó por fin a Miami el 11 de Octubre, y el 12 partimos como Colón a "descubrir" el otoño de New England. Volamos a Atlanta, y allí hicimos una conexión hacia Scranton en Pennsylvania, en donde mi cuñada y su esposo nos recogieron. Esa noche cenamos en un restaurante fabuloso llamado "Aberdeene", si algún día se "pierden" por esa área, no olviden el nombre, no se arrepentirán. El otro se llama "Damenti's" y a ese fuímos a nuestro regreso.

El 13 de Octubre salimos de Penn hacia New Hampshire. Mi cuñada nos prestó su auto. Mi hermana nos bromeó sobre la "degradación" del medio de transporte. De Bogotá a Miami viajó en un flamante jet de Lan Chile, de Miami a Atlanta tomamos un jet un poco más pequeño, de Atlanta a Scranton el avioncito parecía más bien un DC4, y de Mountain Top a New Hampshire viajamos en auto. La ventaja fue que al regreso volvimos a mejorarla.

Llegamos a nuestro destino en un lugar llamado Franconia luego de 8 horas de recorrido. Aun cuando manejar tantas horas fue fatigante para mi marido, el único conductor cuando se trata de carreteras, el trayecto fue una interminable letanía de exclamaciones de asombro: Oh!!!! ah!!!!! uhh!!!! mmm!!! A partir de ese momento y hasta nuestra visita a Maine, no podíamos dar crédito a nuestros ojos. Parecía como que el Creador se levantaba cada mañana con la inspiración desbordada y con evidente deseo de hacer gala de la magia de su pincel insuperable. En un derroche de indescriptible belleza se mezclaban el azul imposible del cielo y los lagos con el verde intenso de los pinos en una paleta de inimaginables colores que contemplaban todas las gamas del ocre, amarillos, rosa viejo, café tabaco, naranjas, vino, hasta llegar a la cúspide de un rojo bermellón de una intensidad increíble.


Nuestro aparta-hotel estaba ubicado dentro de un precioso resort de ski, y pudimos subir a 4,200 pies de altura, a una montaña, en donde el clima cambió radicalmente para convertirse en un paisaje de intenso frío y nieve.
Franconia no resultó nada especial. Pero descubrimos Littleton, a 10 minutos de nuestro hotel, un pueblito que parecía salido de un cuento de los hermanos Grimm, de gente amable, sobre todo en la biblioteca, en donde nos permitían leer y utilizar el ordenador y el baño, sólo por unas pocas sonrisas.

El domingo visitamos Boston, una ciudad esplendorosa, de soberbia arquitectura, plena de vida y de magníficas universidades, en donde "hormiguean" los estudiantes y el entusiasmo y la alegría se hace evidente por donde caminas. Allí tuvimos el placer de ver a Elisabeth, una amiga del colegio de Cali, que nos invitó a almorzar a su casa. Ella vive en un precioso vecindario llamado Newton. Fue un reencuentro emotivo y muy agradable, el segundo luego de nuestra celebración de este año en Cali. Antes no nos habíamos visto desde nuestra graduación de bachillerato. Elisabeth nació en Suiza, hija de Austriaco e Italiana, y sus padres la llevaron pequeña a vivir a Cali. Es por lo tanto, suiza-caleña, un hecho que a mi marido le fascinó, porque él es cubano-suizo. Ella hace parte de un comité de la universidad de Boston, adonde estudió y de la cual se siente muy orgullosa. Esa tarde nos llevó a conocerla y a recorrer sus regias instalaciones.

Nuestro viaje otoñal comprendió 6 estados: Penn, Vermont, New York, New Hampshire, Massachusetts y Maine. En éste último, vimos el cambio de hojas más espectacular del paseo entero. Allí fuímos a comer langosta en una playa llamada Orchard Beach, completamente desolada en esta época. Todos los hoteles cierran y se van con su música a otra parte. Yo me pregunto de qué vivirán luego de que pasa el verano...

Bueno, no los canso más. Creo que es más que suficiente por el momento. Luego les contaré de nuestra experiencia fraternal, porque al regreso nos quedamos 3 días en casa de mi cuñada. Tuvimos una reunión de 30 personas. Creo que sólo conozco algo mejor que el cambio de hojas del otoño: El amor familiar.

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16 Marzo 2007

VIAJES INOLVIDABLES

Podría afirmar, que con excepción de un viaje a Lagos, Nigeria, el único sitio que conozco de Africa,(que no fue exactamente un viaje de turismo), mis demás experiencias en Estados Unidos, en Latinoamérica y en Europa han sido maravillosas e inolvidables..., y que inclusive, de nuestras peripecias en Nigeria, aprendimos buenas lecciones. Nos enteramos de costumbres y conceptos, para nosotros insólitos, y conocimos gente buena, verdaderos ángeles, que brillaban aún más, en medio de lo negativo que tenía el país. Otro día les contaré algunas anécdotas interesantes sobre Nigeria.

Sin embargo, hoy voy a hablar de mis viajes como turista y de mis experiencias felices. Hay dos que se han quedado especialmente grabadas en mi memoria: La segunda vez que fuí a Madrid y mi último viaje a Europa, cuando volví a París y a Suiza, y conocí Roma, Florencia y Viena.

Madrid desde la primera vez que la visité me pareció una ciudad llena de vida, de música y de gente linda. Me perdí en la belleza de sus museos, en especial El del Prado, en el que nos pasamos un día entero, alucinada con el arte que vimos allí, digo alucinada, porque mi marido ya lo conocía; quedé impresionada con la magnificencia del palacio Real y hechizada con la paz, pero también la alegría que reinaba en el parque del Retiro y en las calles de la ciudad..., que te dejan la impresión de que el español hace de las risas y la alegría un hábito. Estuvimos en la puerta del Sol, y visitamos sus tascas y restaurantes. Una tarde allí, en una de esas tascas, tuvimos la oportunidad de comprobar lo que acabo de afirmar. Habíamos llegado al lugar quizá muy temprano, y el sitio estaba "apagado". Casi de inmediato vino un mesero, que después de tomarnos el pedido, le dio vuelta a una vitrola de manivela (ni en Colombia existían ya,estos aparatos), y diez minutos más tarde el lugar estaba lleno y todo era una fiesta: El restaurante entero cantaba, incluyendo al mesero, al asistente de la cocina, y por supuesto, nosotros. Pasamos uno de los ratos más agradables de nuestro viaje, en compañía de completos desconocidos, que nos hicieron disfrutar y reír con algunas anécdotas.

Me fascina además, la forma de hablar de los españoles y lo espontáneos que son en sus expresiones: "Tenga la bondad de correr un poco el culo, señora", me dijo con amabilidad la peluquera del hotel, para que yo me acomodara mejor en la silla. Sí..., luego supe que esa es una palabra común en España, pero que no usamos en Colombia con tanta naturalidad. Al principio me quedé muda del asombro..., y luego estuve diez minutos riéndome sin parar en la cara de la pobre mujer, que seguramente pensaba que yo sufría de algún atraso mental.

Llevaba algún tiempo viviendo en Miami, que aunque no es precisamente una ciudad típica de los Estados Unidos, no deja por eso de ser americana. Entonces, era poco usual que te piropearan en la calle (a no ser que fuera la calle 8, adonde siempre ha habido concentración de gente latina). Creo que ya me había acostumbrado a ser transparente, inocua. Debo decir que en Madrid volví a la vida, a sentirme nuevamente bonita y admirada..., como me ocurría en Colombia.
Caminaba un día por el paseo de la Castellana, para encontrarme con mi marido que estaba en una oficina a pocas cuadras, cuando un hombre muy bien parecido, a quien se le había atascado el auto, tenía el capó levantado y trabajaba muy concentrado en su interior, alzó la vista y me vió. La mirada se le iluminó y por un instante pareció olvidarse de su aprieto, para gritarme emocionado sólo una palabra: "Guapa!!"..., mientras agitaba los brazos con entusiasmo. Dios lo bendiga..., pensé, por la sonrisa que me arrancó sin quererlo. Era una jovencita, casada, y aunque mi marido me halagara a menudo, nunca está de más, cierto reconocimiento inofensivo por parte de otros hombres.

No quiero extenderme más, para referirme también a mi otro paseo inolvidable, muchos años después, sobre todo porque conocí Roma y Florencia (cunas del arte y la cultura) y Viena..., las tres espectaculares. Las dos primeras son realmente museos al aire libre. Me impresionó sobre todo Florencia, tal vez porque en Roma encontré un poco azaroso el tema de las gitanas. Les tenía pánico. Le metieron a mi esposo la mano al bolsillo con una habilidad que parecía cosa de magia. Por suerte, sólo le sacaron un recibo de cambio. Lo que le sucedió a un amigo nuestro fue todavía peor. Una gitana que llevaba un bebé, hizo ademán de que iba a lanzarle el niño, y cuando nuestro asustado amigo alzó las manos para recibirlo, las otras gitanas lo "bolsiquearon". Bueno, sucede en muchas partes, y como todo hay que tener cuidado, pero no se puede negar que empaña un poco la felicidad y la belleza del paseo.

En Florencia, sin embargo, no tuvimos un sólo incidente. Aparte de una parejita, que nos tocó en el cuarto vecino, que durante los tres días que estuvimos alojados en ese hotel, invariablemente a la 1:30 de la mañana, empezaban a hacerse cosquillas..., o más bien, se las hacía él a ella, porque era ella la que reía a carcajadas, justo cuando nosotros, que habíamos llegado rendidos, tratábamos de conciliar el sueño. La verdad que nos intrigó un poco por qué razón el chico (suponíamos que eran jóvenes), no emplearía un método más discreto..., o por lo menos diverso. Nada en contra del amor, que todavía nos fascina, pero es que esto era siempre lo mismo..., a la misma hora y por la misma emisora, je.

Me llamó la atención la cantidad de gente joven que había y que la mayoría de las personas, por la estrechez de las calles, para hacer el tráfico más fluído se transportaban en motos. Así que es bastante usual ver una chica elegante, vestida con traje sastre, con portafolio y tacones, montada en una moto para ir al trabajo.

Viena, la ciudad de los valses, es de una magnificencia que sobrecoge. Creo que es una de las ciudades más románticas que he visitado. Me sentí tan feliz que ni frío sentí allí.

Me hubiera gustado incluír aquí fotos de esas tres ciudades, pero sólo tengo fotos viejas en álbumes y no en la computadora. Les agradezco sus comentarios, sobre esta breve reseña.

Tags: viajes, series

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14 Febrero 2007

COLOMBIA TIERRA QUERIDA!!!!

Hay amores imposibles de olvidar, pasiones que ni siquiera el tiempo y la distancia logran apagar. Aprovecho que mañana se celebra en E.U. el día del Amor y la Amistad para hablarles de uno de esos quereres, para rendirle un sencillo homenaje a mi inolvidable Colombia.

Me imagino que para quienes no han tenido necesidad de vivir fuera de su patria, ese sentimiento de nostalgia debe ser difícil de comprender. Nunca he idealizado a mi país, porque soy consciente de nuestros múltiples problemas, esos que son ampliamente conocidos en todo el mundo. Sin embargo, prefiero referirme a las cosas maravillosas que todavía nos quedan y que son muchas.

Antes de navidades, conseguimos, por fin, convencer a una pareja de amigos americanos para que nos visitaran. Llegaron a Bogotá el 3 de Enero y pasaron con nosotros 2 semanas, que ellos mismos calificaron de inolvidables.

Bogotá en la época de navidad y al comienzo de Enero, pasa por su mejor momento. El tráfico se reduce a la mitad, porque mucha gente viaja fuera. Nuestros amigos se hospedaron en el hotel "La Fontana" a pocas cuadras de nuestra casa.

Estaban impresionados con la decoración navideña no sólo del hotel, sino también de la ciudad.

Visitamos Monserrate (fuimos de día y de noche), una montaña a 3000 metros de altura sobre el nivel del mar, a la cual se asciende por un telesférico o un tranvía, y en donde existe una iglesia famosa por su imagen de un Cristo caído, y ofrece una vista espectacular de la ciudad, y claro, por ser un sitio turístico tiene varios restaurantes excelentes, de comida internacional.

Esta es una toma de la estación a Monserrate. Perdonarán mi poca destreza para centrar las fotos, pero al menos pueden darse una idea.

Fuímos también a la Biblioteca Luis Angel Arango, al Museo de Botero, que es uno de nuestros pintores famosos, conocido por sus figuras gordas, y por último visitamos el Museo del Oro, en donde hay máscaras, pectorales, y otros adornos fabricados por nuestros indígenas.

Incluyo aquí una foto de una de las pinturas de Fernando Botero.

Los llevamos también a conocer Zipaquirá, a dos horas de Bogotá, en donde hay una catedral hecha en una mina de sal, que es una de las maravillas naturales que tenemos. Fuimos luego a Villa de Leyva, una ciudad colonial llena de historia, en donde pasamos tres días memorables. El hotel donde nos alojamos era una casona antigua que han ido ampliando, con capacidad para un máximo de veinte personas. El ambiente es acogedor y muy familiar. La comida magnífica y la sopa de tomate es distinta (los tomates vienen enteros), y es la mejor que he probado en mucho tiempo.

De Villa de Leyva, regresamos a Bogotá, en donde estuvimos dos días, y de allí fuimos a Villeta, un pueblo a hora y media de Bogotá, de clima caliente durante el día y fresco en la noche. Allá, una mañana,dimos un paseo en "balinera", unos carritos improvisados, que se deslizan por los rieles del tren, cuyo motor lo constituían dos jovencitos (los dueños del negocio), que sudaron empujándonos cuesta arriba y obviamente se desquitaron cuando nos lanzaron cuesta abajo. Se me ocurrió preguntarles que ocurriría si viniera otro carro en dirección contraria, y me contestaron que "como nosotros íbamos en bajada teníamos la prioridad".Así lo comprobamos minutos más tarde, cuando unos que venían subiendo saltaron rápidamente de su aparato y en un dos por tres lo quitaron de la vía para cedernos el paso. Por suerte, no se me ocurrió indagar lo que hubiera ocurrido si en lugar de otra balinera, hubiera venido el tren. Sobra decir que luego de esa experiencia quedamos curados de espanto.

Confío que les haya gustado el recorrido y algún día se animen a visitarnos.

Tags: viajes

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Literatura y Poesía

Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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