Literatura y Poesía Quién no espera vencer, ya está vencido. 2009-11-19T16:01:48+00:00
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Fotografía the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/11/19/remembranzas-er-ticas-un-breve-romance REMEMBRANZAS ERÓTICAS DE UN BREVE ROMANCE 2009-11-19T16:01:48+00:00 2009-11-19T16:04:14+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/arcangel.jpg" alt="" /></p> <p>Queridos amigos:  Hoy, 19 de Noviembre celebramos 27 años de nuestra boda y hasta el momento, feliz vida matrimonial.  Ante todo, les aclaro que ni la foto ni el artículo que publico hoy, por cierto un poco lanzado, tienen algo qué ver con la fecha y el acontecimiento que festejamos.  Simplemente, cumplo con el requerimiento de mi profesora de Creación Literaria y les obsequio este cuento, que es una remembranza de lo ocurrido entre Margarita Casanova y Robertico Caspa, los protagonistas de mi historia anterior:  "Un Amor Breve".  Confío en que también éste les guste y espero vuestros comentarios con la misma ilusión y entusiasmo de siempre.  </p> <p align="center">REMEMBRANZAS ERÓTICAS DE UN AMOR BREVE</p> <p> Margarita Casanova inclinó la cabeza y soslayó la mirada de Bárbara, su amiga y confidente de muchos años.  Incómoda, notó que ella, una de las abogadas de la oficina que la defendía, la observaba perpleja, con obstinada fijeza, como si la analizara en detalle, o peor, como si no la hubiera visto jamás.</p> <p> Margarita tenía los ojos rojos e hinchados de tanto como había llorado durante esa semana de pesadilla en la que comenzó el juicio en su contra.  Se hallaba sentada frente a Bárbara, y ellas, que nunca agotaban los temas cuando se juntaban, permanecían en esta ocasión en un tenso y exasperante silencio.  Y es que la abogada se rompía la cabeza al tratar de dilucidar por qué rayos una señora sociable y aplomada como su amiga, de naturaleza apacible e inofensiva, incapaz de matar un zancudo, hubiera llegado a sus 70 años al extremo inconcebible de eliminar de un balazo a otro ser humano.</p> <p> -Tal vez si me dieras detalles más específicos de lo que sucedió ese 28 de Diciembre en tu casa con Robertico Caspa, podríamos mejorar tu defensa, le dijo por fin Bárbara en un tono confidencial.  Esta vez Margarita no rehuyó su mirada.  Por unos instantes pareció que meditaba una respuesta.  -Sabes bien, querida Bárbara, que para una persona de mi edad y educación, hay detalles que por pudor son imposibles de describir públicamente en una corte, dijo la dama con suavidad.  Luego recostó la cabeza en el respaldar de la silla, se desmadejó en ella, y con los ojos entrecerrados empezó a recordar.</p> <p>Esa noche, como ya declaré, cuando llegamos a mi casa, Robertico me pidió que pusiera música suave y bajara un poco las luces.  Bebimos algunas copas, y muy juntos y entrelazados bailamos un rato más.  Luego, yo me senté en la mecedora y él seductor vino a sentarse a mi lado.  Se quitó el antifaz de su disfraz de zorro, y me tomó por los hombros con dulzura, mientras hundía su cabeza en mi cuello para aspirar mi perfume, y la bajaba lentamente hasta los límites de mi escote.  Me estremecí cuando su boca me rozó suavemente, y hábil descorrió con sus dientes mi blusa en busca de mis pechos, que liberados brotaron inquietos, dos pichones desorientados, que se tornaron túrgidos y palpitantes al contacto húmedo de sus labios, mientras sus manos levantaban con avidez la falda de mi disfraz de colombina, y sus dedos ágiles y atrevidos me acariciaban y exploraban entre mis piernas hasta perderse en mi sexo, y llevarme hasta la locura.</p> <p>Estaba embriagada, enajenada, trastornada por el inmenso placer que experimentaba.  Deseé que Robertico me poseyera sin compasión y hasta el agotamiento.  Imaginé que su falo de bronce me penetraba, me desgarraba hasta las entrañas y que me hacía gritar hasta hacerme perder el sentido.  Afiebrada, anhelé que el placer y el dolor danzaran cómplices, entremezclados y al unísono.  Antes, era un volcán dormido cubierto de cenizas, y ahora él me había transformado en una montaña rugiente, llena de fuego y lava y a punto de hacer erupción.  Fue entonces en aquel momento cuando Robertico Caspa gritó: FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES y toda la magia del sueño se disipó y convirtió en pesadilla. </p> <p>Margarita abrió los ojos y Bárbara vio reflejado en ellos todo el horror de la burla y del engaño y el peso abrumador de la desilusión, y comprendió claramente el móvil del crimen, y la  profundidad del drama de su cliente y amiga.    </p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS       </p> <p> </p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/11/01/alumbramiento ALUMBRAMIENTO 2009-11-01T17:55:24+00:00 2009-11-19T02:18:53+00:00 <p> <img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/madre-1.jpg" alt="" /></p> <p>"En algún momento fui una semilla, que la lluvia regó con sus lágrimas y el sol acarició para que despertara a la vida.  Germiné en las entrañas de una Ceiba, de tronco muy joven.  Asomé como una hojita tímida, y cada mañana  bebí el rocío que el sol me dejaba, y muy pronto me convertí en flor, y de flor me transformé en fruto, y crecí y crecí hasta avasallar al árbol que incapaz de soportar mi peso, dejó que el viento estremeciera sus ramas para liberarse por fin de su pesada carga."   Madeleine</p> <p class="acenter"> ALUMBRAMIENTO</p> <p>Soy el doctor Garcés y he sido el obstetra durante la mayor parte del embarazo de la joven a punto de dar a luz por primera vez.  Llegué a la casa alrededor de las 4 de la madrugada para responder a la llamada de alarma, y casi me tropecé a boca de jarro con el doctor Díaz. Habíamos acordado que él sería mi sustituto en caso de que el alumbramiento se acelerara y yo no pudiera estar presente.  Me sorprendió su presencia y pensé que había habido una mala comunicación.  Más tarde supe que Díaz y yo no habíamos sido convocados al mismo tiempo por error.  La futura madre llevaba ya varios días en intensa labor, y aunque el parto parecía inminente, su sufrimiento se prolongaba sin resultado.  Esa madrugada  los dolores se hicieron tan insoportables y sus lamentos tan lastimosos, que la madre de ella se desesperó.  Su hija lucía como un animalito apaleado y sin embargo su yerno se negaba a "importunar" al doctor, se había dicho  disgustada.  Por fin, el dolor se hizo tan incontrolable que el marido también asustado resolvió llamarme. Ignoraba que para entonces su suegra le había dado aviso al doctor Díaz.  "Esto ya es una tortura. Y no es a mi yerno ni es a los médicos a quienes les duele" había dictaminado, doña María.      </p> <p>El ambiente en la casa era de agitación a pesar de la hora.  Una cálida brisa soplaba a través de las ventanas abiertas.  La familia entera se hallaba de pie, listos todos a dar la batalla junto con la madre en ciernes.  El marido me recibió sonriente y en apariencia tan sereno como acostumbraba. Sin embargo, percibí una nota de profundo alivio en su saludo agradecido, que delataba a las claras su nerviosismo.  La suegra con expresión preocupada y evidentes muestras de cansancio en el rostro se movía afanosa de la habitación a la cocina para calmar a la hija e impartir órdenes a las dos niñeras, que diligentes hervían agua y doblaban una pila de toallas blancas, inmaculadas.  Una niñita como de 6 años, hija de la hermana mayor de la parturienta, observaba el trajín de los adultos con expresión confusa y somnolienta.  Bostezaba de cuando en cuando y se chupaba el pulgar, aferrada a su muñeca y a las enaguas de la abuela o de alguna de las nanas cuando éstas pasaban por su lado. Todas la zafaban con suavidad.  "Qué haces levantada a estas horas, niña..., estás que te caes de sueño, vete a dormir, no ves que estamos ocupadas?", le dijo una de ellas impaciente.  Pero la nena, que obstinada, luchaba por mantener los ojos abiertos, se encogió apenas de hombros e ignoró la orden.  Era obvio que no deseaba perderse pie ni pisada de cualquier cosa que ocurriera.</p> <p>Entramos a la habitación principal escoltados por el marido.  La joven esposa se hallaba rendida en la cama con la cabeza reclinada sobre las mullidas almohadas de fundas blancas. Su madre, solícita, le limpiaba el sudor que le empapaba la frente.  - Ya están aquí los médicos..., ves? tienes dos a falta de uno, le observó con tono satisfecho y tranquilizador mientras hacía ademán de incorporarse, y miraba a su yerno con ojos de reproche.  La joven nos sonrió débilmente, parecía una niña asustada metida en un terrible aprieto.  Yo la tomé de las manos y le dije con voz segura, que infundía confianza: -Tranquila, todo irá bien.  Doña María tiene razón..., ya estamos aquí para ayudarte.  El marido tomó el lugar que su suegra había dejado, y acarició a su mujer con ternura. </p> <p>Terminábamos de prepararnos cuando unos golpes urgentes en la puerta del pasillo que conducía al baño, y la voz angustiada de doña María anunció que su hija ya había roto la fuente.  Entonces la agitación alcanzó tal punto de descontrol que las escenas se sucedían como una comedia o un cuento de tiras cómicas.  Todas, la suegra, las nanas y la sobrina revoloteaban por la habitación como mariposas alocadas alrededor de la parturienta que lloraba desconsolada.  Sentí que había llegado el momento de hacerme cargo de la situación y con amabilidad pero con firmeza saqué a Doña María de la alcoba, y con ella en racimo a la nieta colgada a su falda y a las confundidas nanas.  Sólo permaneció el marido que a no ser por su palidez, trajeado como estaba ahora con las mismas ropas que usábamos nosotros para atender el parto, inclusive yo hubiera apostado que se trataba de un tercer médico.</p> <p>El alumbramiento fue breve y sin dificultad, y en esos momentos la joven madre pareció transformarse.  Todo su temor, sus lágrimas y sus quejidos se desvanecieron como por ensalmo.  Dio tres o cuatro pujos intensos y el llanto de su hija recién nacida tan persistente como el suyo antes, inundó la estancia y nos taladró los oídos.  La madre era ahora una rosa pálida y desmayada sobre una sábana de nieve manchada de carmesí.  Con rapidez y eficacia cortamos el cordón umbilical y lavamos y envolvimos a la recién nacida, que sólo dejó de llorar cuando la depositamos en los brazos de su feliz y recién estrenado padre, que conmovido la contempló por unos instantes y luego tembloroso la puso en el seno de su mujer.  Es un niño? Preguntó ella aún con los ojos entrecerrados.  No, dijo él con la voz queda y la respiración entrecortada, es una niña.  Ella permaneció inmóvil y guardó silencio por un breve espacio de tiempo.  La tensión del padre aumentó,  y a mí se me antojó que hasta la bebita parecía expectante. Entonces, luego de unos segundos que parecieron eternos, la madre abrió los ojos y la tomó.  Un río de lágrimas afloró en sus ojos al contacto con la bebita.  Una niña, repitió con asombro y la dí a luz yo solita! exclamó ahora regocijada.  Los tres hombres nos miramos, como para digerir la observación y soltamos al unísono una carcajada.  Entonces el doctor Díaz abrió intempestivamente la puerta de la habitación, y la suegra, las nanas, la sobrinita y su muñeca, todas se derrumbaron hacia dentro como fichas de dominó.          </p> <p> Nota:  Es un cuento que nos pidieron para el taller de Literatura y que por tener para mí un significado especial le dedico a todas las madres primerizas, a las que ya son y a aquellas que pronto tendrán la dicha de serlo.</p> <p> BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS            </p> <p> </p> <p> </p> <p>  </p> <p> </p> <p>        </p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/10/25/un-amor-breve UN AMOR BREVE 2009-10-25T16:35:28+00:00 2009-11-19T02:15:37+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/guino-1.bmp" alt="" /></p> <p align="center"> Margarita Casanova se puso de pie y avanzó tímida hacia el estrado para rendir su declaración.  La sala de la Corte de bote en bote daba una idea clara de lo sonado de su caso. Un murmullo se elevó a sus espaldas y provocó una mirada severa del juez sobre la audiencia, que enmudeció cuando el magistrado solícito, golpeó con su martillo la mesa y pidió orden.</p> <p> Margarita era una mujer bajita, menuda, de rostro ovalado de porcelana y ojos oscuros y expresivos.  Tenía el cabello corto salpicado con profusión de canas y su vestido blanco, impecable, acentuaba su apariencia nívea, casi transparente y  angelical.  Aunque aparentaba ser menor, tenía ya 70 años cumplidos, de los cuales cuarenta habían sido de feliz matrimonio y diez de "amarga viudez", según afirmaba. Claro, cuando digo "feliz matrimonio" me refiero a la felicidad de ella que era la que en realidad importaba, y en modo alguno hablo de la del difunto marido sobre la que amistades cercanas y conocidos tuvieron siempre fundadas dudas.</p> <p> El interrogatorio empezó y el abogado defensor le pidió que contara en sus propias palabras lo que había sucedido.</p> <p>Margarita aspiró profundamente y relató: Robertico Caspa y yo nos conocimos el 28 de Diciembre del año pasado en una fiesta de disfraces. Yo estaba graciosísima, con mi disfraz de colombina, y él, figúrese usted, un hombre de apenas 35 años, lucía muy atractivo disfrazado de zorro, y pareció fascinado cuando me vio.  Enseguida me enlazó con su fusta, bebimos champán y nos miramos a los ojos y bailamos apretaditos por unas horas. Más tarde cenamos, intercambiamos opiniones sobre la vida y sus altibajos, bromeamos, reímos hasta desternillarnos, y por fin como la noche aún era larga y se presentaba muy agradable lo invité a que viniera a mi casa a tomarnos otra copa, y él aceptó encantado.  Una vez allí, él me pidió que pusiera música suave, y yo accedí emocionada.  Luego me senté en la mecedora de mi terraza, y le ofrecí una de las sillas al pie de la hamaca, pero él la rechazó y vino a sentarse a mi lado.  Yo me sentía lo mismo que novia virgen en vísperas de su noche de bodas..., observó la señora un tantito ruborizada y entornando los ojos.</p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/surprise.bmp" alt="" /> En este punto del relato el abogado defensor hizo ademán de intervenir, y la testigo sonrió con amabilidad y le cedió la palabra.   - Señora Casanova, díganos si había visto usted al señor Caspa, al menos de lejos, antes de esa noche.  Margarita, suspiró y contestó con aire de mujer indefensa: No señor, ya dije que nos conocimos el 28 de Diciembre y que él se mostró bastante amigable.</p> <p> El abogado defensor prosiguió: Entendido. ¿Qué sucedió después de que él se sentó junto a usted?  - Bueno, dijo la declarante roja como una amapola, él me acarició las piernas...  El abogado defensor saltó: -¿Y usted señora Casanova, naturalmente, lo rechazó, verdad?  Margarita bajó los ojos y con un hilo de voz contestó: -No, señor, yo no lo rechacé.  -Ajá, exclamó el defensor, con aire confuso, ¿y por qué no lo detuvo?   La señora tartamudeó un poco y dijo: -Bueno, la verdad es que me sentía muy bien, nadie me había acariciado desde que mi esposo murió hace 10 años.  El abogado asintió comprensivo.  -¿qué sucedió después? Preguntó.  Margarita ahora pálida, a punto de desmayarse respondió: Me acarició los senos...  -Ajá, repitió el abogado, agitado, ¿y usted señora lo detuvo entonces?  - Por supuesto, que no, yo no lo detuve.  -¿Por qué? De nuevo inquirió el abogado asombrado.  - Bueno, respondió la declarante casi en un éxtasis, como si rememorara la escena: Porque sus caricias me hicieron sentir nuevamente viva y muy excitada.  Ya le dije que no me había sentido así en muchos años...   Sí, dijo el abogado, es cierto que ya nos lo dijo.  ¿Qué sucedió después?   -Bueno, dijo Margarita, usted verá..., yo caí en una especie de trance.  No sabía ya a que atribuirlo, no estaba segura si él me había dado algo en la bebida, si era el perfume de la noche que me hacía sentir embriagada o era como le digo, la emoción de sus caricias y la cercanía de su aliento en mi cuello.  El caso es que yo irracionalmente excitada, conmocionada, fuera de mí, le rogué: ¡Hazme tuya, Robertico, tómame chiquillo travieso, hazme el amorrrr!!! Exclamó la señora apasionada, salida del plato, al evocar esos momentos de total descontrol.  Entonces el abogado defensor asintió y corroboró: ¿Y claro, entonces él la tomó y le hizo el amor, verdad? </p> <p>La mirada de Margarita se tornó afilada, dura, como cuchillo de pedernal, y una mueca de dolor le desfiguró la cara y esfumó su halo de indefensión.  -No, dijo con voz ronca y con profundo rencor: No me hizo el amor..., el desgraciado del Caspa resultó ser una caspa.  Sólo gritó: ¡FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES!!! </p> <p> ¡Y fue allí mismo cuando le disparé y lo maté!!!  Añadió en un sollozo.    </p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS.</p> <p>NOTA IMPORTANTE:  Este cuento lo he elaborado para el taller de Literatura, basada en un chiste que una amiga me contó.   La tarea es sobre una historia de "amor" rápida y sorprendente.  Confío en que les haya gustado la adaptación.</p> <p> </p> <p> </p> <p>            </p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/10/13/cazadores-casados CAZADORES "CASADOS" 2009-10-13T22:36:18+00:00 2009-11-05T06:15:40+00:00 <p> </p> <p> </p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/encestando.bmp" alt="" /></p> <p class="aleft">Queridos amigos:  Para vuestra consideración, aquí va otro de los cuentos que he hecho para el taller de Literatura.</p> <p class="acenter"> CAZADORES "CASADOS"</p> <p> El ulular del viento por entre los árboles o algo parecido a un murmullo de voces, me obligó a salir de la inconsciencia.  Abrí los ojos con lentitud, y me dí cuenta que estaba completamente desnudo en una cama y en una habitación cerrada y oscura, que no eran las mías. Cuando mis ojos se acostumbraron un poco más a las tinieblas, pensé, a juzgar por las paredes de la amplia estancia, que me hallaba en una casa rústica, tal vez en una cabaña.  Tenía lagunas mentales, las sienes me repicaban punzantes y la cabeza me dolía como si hubiera recibido un mazazo.  Sentía además, la lengua pastosa y un sabor inconfundible en la boca.  Supe, entonces, que había bebido y tenido sexo en exceso, como acostumbraba.  </p> <p>Me quedé inmóvil porque noté algo o alguien cerca de mí.  En el marasmo brumoso que atravesaba, no sabía si soñaba, si tenía una pesadilla o había sufrido un accidente en medio de una de mis frecuentes borracheras.  Busqué a tientas una lamparita de mesa y encendí la luz, y entonces la vi.  Allí estaba ella, de pie, descalza, con la oscura melena suelta y una toalla anudada alrededor de su cuerpo, como si fuera una escultura, como si se tratara de un espejismo.  Me miraba estática con un brillo extraño en sus ojos, sin decir nada. De repente giró sobre sus talones y se encaminó hacia la puerta en el mismo instante en que ésta se abrió y se coló por allí el vendaval arrasador de mi desventura.  Atónito, paralizado por el horror, comprendí mi miseria de un golpe.  Lo que vivía en esos momentos no era sueño o ficción, sólo la más inimaginable de las pesadillas.  Tuve el pleno convencimiento de que pronto estaría muerto, y lo peor, que iban a sepultarme literalmente vivo.  Vencido, cerré de nuevo los ojos, y dejé caer la cabeza sobre la almohada sin aliento para levantarme.  Y tal como afirman aquéllos que se han topado con la cara de la muerte muy cerca,  pasó ante mis ojos con la rapidez de un rayo, la película entera de mi propia vida y su macabro final.</p> <p> Alex Fortuny, el dueño de un influyente periódico de la ciudad, y yo, Julio César Náder, excelso senador, a un paso de ser nombrado gobernador del Estado teníamos muchas características comunes:  Ambos éramos hombres de éxito, duros y curtidos por la experiencia, contemporáneos en edad y con carreras brillantes, hechas a pulso, y no caíamos en sentimentalismos ni titubeos ni nos temblaba la mano para hacer trizas a los enemigos.  Claro, que yo era más solapado, digamos que actuaba con más elegancia, con más encanto.  Y a pesar de las semejanzas fuimos siempre, sin una razón precisa, enconados rivales, que habíamos jurado hundirnos.   </p> <p>Nuestras vidas marcharon siempre paralelas, y sólo coincidieron, cosa irónica, por la mujer que ahondó aún más nuestras rivalidades, la única que verdaderamente los dos deseábamos y con la cual estábamos empecinados.  Ella era Vanessa Ashe, una periodista inteligente y experimentada, que trabajaba hacía un par de años para su periódico, ahora ex amante de él, y para mí inalcanzable hasta hacía sólo unos meses.  </p> <p>Fortuny, un hombre obsesionado con su maldito deseo de destapar "ollas podridas" a toda costa, tenía una personalidad bastante difícil. Se había casado tres veces, y su tercer matrimonio había estado a punto de naufragar por culpa de la periodista. </p> <p>Yo, en cambio, me había casado sólo una vez, con la novia de mi juventud, Melanie, una rubia preciosa, pero frígida y malcriada, como suele ser la prole de millonarios.  Teníamos dos hijas de 13 y 15 años, y proyectábamos al mundo, la imagen dorada de la familia ideal con la que muchos soñaban. Las malas lenguas, entre ellas la de Fortuny, decían que era sobre todo el dinero de mi mujer y mi ambición desmedida lo que había contribuido a impulsar mi carrera política. En parte era verdad, como era también que yo había ascendido los empinados escalones hacia la gloria, hasta llegar al punto donde me hallaba, sólo a un tilín de la cúspide, a base de consagración, esfuerzo y tenacidad.  Pero aunque mis andanzas de mujeriego y bebedor eran un secreto a voces, a menudo mi poderoso suegro me sacaba de apuros. Mi esposa, naturalmente, miraba hacia el otro lado.  Tenía el convencimiento de que a pesar de mis devaneos y aventuras pasajeras, yo era hombre de una sola mujer.  Y hasta el momento no se equivocaba. </p> <p>Conocí a Vanessa mucho antes de que Alex Fortuny lo hiciera.  Es decir, antes de que ella empezara a trabajar en su periódico.  La admiré como la hembra de ojos y cuerpo felino que era, y me asombró su habilidad para mantener a raya a cierta clase de hombres, ésa a la que yo pertenezco.  También me impresionó su inteligencia y su sagacidad como periodista.  Entonces, me obsesioné con poseerla.  Pero, Vanessa resultó para mí un hueso muy duro de roer.  Ella tenía la habilidad de convertir en enanos el ánimo de los gigantes.  Hacía caso omiso de mis galanteos, y me desconcertaba con sus extremados cambios de actitud, que iban del genuino interés a la displicencia.  Nunca logré ponerla de mi lado.  Mi frustración alcanzó su límite, cuando al poco tiempo de trabajar con Fortuny se murmuró, primero en un tono bajo, los frecuentes encuentros de la pareja en una casa que ella tenía en medio de naranjales, adonde acostumbraba aislarse durante el fin de semana, indistintamente a trabajar o a descansar.  Luego, ya se gritaba a voz en cuello en los círculos de los que éramos asiduos, que ella era la amante de mi odiado y poderoso rival.  La guerra pues ya era oficial, y nos arrojábamos lodo a diestra y siniestra sin detenernos a meditar a quién salpicábamos en la refriega.</p> <p>Pero este último año todo iba perfecto. Los dioses sin duda me sonrieron, y mi nominación a gobernador del Estado fue bastante fácil.  Y aunque hubo complicaciones durante la campaña, capeamos con destreza los temporales y la elección era ya casi un hecho.  Por otra parte, los amores de Vanessa y Fortuny adquirieron un cariz tormentoso, gracias a mí. Yo no desperdiciaba ocasión para criticar en público su flagrante adulterio, y aunque el resentimiento y la furia del periodista iban en aumento, al final, presionado por su mujer que lo amenazó con un divorcio sangriento, tuvo que claudicar. Prefirió, entonces, desairar a su amante y cortar la relación por lo sano.  Y claro, allí estaba yo, oportuno y solícito para consolar a Vanessa, de quien se rumoraba que estaba desolada por el amargo rompimiento, y que sin embargo, para mi sorpresa me aceptó de muy buen talante.  Vivimos tres meses en que ella me hizo sentir en una nube, aunque tuvimos cuidados extremos para no despertar sospechas en nadie.  No queríamos tropezar con el despecho y la rabia de un hombre como Fortuny. </p> <p>A mi estrenado romance se le agregaba otro aliciente: Vanessa me prometía con voz segura y calmada, que ella pondría no sólo a Fortuny sino a todo su elenco de periodistas oportunamente a mis pies..., y debo decir que lo cumplió al pie de la letra: Una voz anónima citó a mi mujer y a mi suegro a una reunión, y tuvo el delicado detalle de invitar también a Fortuny y a su grupo de reporteros y mencionar el atractivo de una primicia!  Todos fueron convocados puntualmente un sábado a las once de la noche a una extraña "conferencia de prensa" que se celebraría en una casa situada en medio de naranjales, un lugar demasiado familiar para Fortuny, que por nada se hubiera perdido un compromiso tan intrigante.  Nadie faltó a la cita.</p> <p>Abrí los ojos de nuevo con la esperanza de que lo que ocurría a mi alrededor fuera una alucinación, pero los flashes de las cámaras fotográficas tan potentes como las llamaradas que despedían los ojos de Melanie y de mi suegro, una mezcla de rabia y consternación, y los de mi archi rival de odio y placer, me cegaron por completo y confirmaron la cruel realidad.  Un momento después, vi a Vanessa, que ya vestida, sonreía serena y muy satisfecha: Había complacido a los dos eternos rivales, y  les había dado lo que buscaban: La única mujer que ambos deseaban y a cada uno de ellos, a su modo, la cabeza de su rival.</p> <p> BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS</p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/09/28/el-collar-del-perro-espia El collar del perro espía 2009-09-28T02:17:40+00:00 2009-10-04T07:39:21+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/dog-and-chain.bmp" alt="" /></p> <p>Este cuento ha sido otro de los proyectos que nos pidieron para el taller de Literatura, y se lo dedico a Terry, un perro labrador, y por supuesto, a su dueño, que me lo inspiró cuando me contó una anécdota de su fiel compañero.   Ojo, queridos amigos, que quien narra la historia es el COLLAR.  Espero que les guste.</p> <p>EL COLLAR DEL PERRO ESPÍA</p> <p>Siempre fuimos un trío, un hombre, un perro y su collar, que fuera de ser elegante, no teníamos otra característica notoria que llamara la atención. Y sin embargo, no éramos un trío usual. El amo era un espía que escribía poemas eróticos para las muchas mujeres que conocía, y se jugaba la vida en el trabajo y la cama. El perro que también era espía, además de poseer un sexto sentido, hablaba. Esto, les aseguro que no es ficción, porque yo mismo era su voz.</p> <p> Sí, soy un collar de perro, pero no un collar cualquiera.  Charles Bond, un afamado espía británico, "Charlie" para sus íntimos, me mandó a fabricar para Trueno, su flamante y fiel acompañante, un Labrador de pelo chocolate y patas ligeras, el animal más inteligente que he conocido.  No quiero parecer presuntuoso, pero fui hecho de excelente cuero, ahora ya desgastado por el uso y el trajín de los años, y elaborado con sumo cuidado y detalles.  Aún conservo los tachones de plata con que me adornaron, que refulgían como diamantes, pero cuyo valor incalculable se debía sólo a su extrema sensibilidad.  Eran micrograbadoras de diseño tan impecable, que captaban hasta los murmullos y que raras veces suscitaron sospechas.    </p> <p> <img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/Eric-Roberts.jpg" alt="" /></p> <p>Los tres viajábamos de un lugar a otro, y asistíamos a congresos con otros espías y líderes mundiales. Parece insólito, pero teníamos acceso a las Embajadas de muchos países, e inclusive a la Casa Blanca.  Claro, en algunas partes la admisión no era tan fácil, nos hacían preguntas y chequeos rigurosos, y sólo tras largas explicaciones, nos permitían la entrada.  Sorteábamos peligros y apuros inimaginables, pero en general, nadie sospechaba que ese can bondadoso, de actitud apacible, que se echaba en las reuniones a los pies de su amo, podía relatar con minuciosos detalles todo lo que allí se hablaba.</p> <p>Mi único amor ha sido Trueno. Yo, en las cosas del querer no soy experto, como lo son Charlie y él, pero me siento tan orgulloso de haber vivido en su compañía y compartido sus aventuras, que deseo que me entierren  con Trueno cuando él muera, lo mismo que hacían en ciertos países con las mujeres cuando el marido moría.</p> <p>Mi dueño me lleva al cuello desde que tenía tres años, y allí sigo luego de diez, pegado a su piel como una lapa, para identificar sus señas. Es que Trueno aún conserva rasgos de su intrépida profesión, y aunque ahora camina con aire fatigado, y sólo persigue mariposas, se resiste a aceptar que es un vejete retirado. Durante la primavera, a menudo se escapa en mi sola compañía, y al contacto del aire fresco recupera los bríos de sus años mozos, y corre veloz por la campiña, y yo, fiel y confiado galopo abrazado a su cuello.   Al pie de la ladera toma un poco de aliento, y luego trepa jadeante hasta llegar a la cima. Una vez allí, nos deslizamos veloces al impulso del viento. Claro, es nuestro ritual, siempre y cuando haya buen tiempo.       </p> <p> <img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/Montanas-floridas.bmp" alt="" /></p> <p>Vivimos en un pueblito del país de Gales, en una casa preciosa, rodeada de jardines, situada en un campo verde, que en la primavera se llena de flores de mil colores. </p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/Gales.jpg" alt="" /></p> <p>Es un lugar algo aislado, hay pocas viviendas en los alrededores.  La casa fue un regalo de Charlie a su amante Candy, nuestra nueva ama hace ya cinco años, y allí soñaban con retirarse. Charlie tenía 45 años cuando conoció a Candy y ambos estaban en el apogeo de sus respectivas carreras. Ella una americana de 35, tenía ya en su haber una colección versátil e interesantísima de amantes, que seleccionaba con extremo cuidado. Los prefería casados, pues solían ser los más discretos. "No deseo compromisos..., necesito espacio para mí misma", cuentan que decía. Y no obstante, los años de fatigante experiencia y el tantito de vapuleo que implicaba su ritmo de vida, era una mujer espléndida, con una personalidad muy atrayente.  Imagino que fue lo que cautivó a Charlie. También, Trueno y yo nos enamoramos de ella desde la primera vez que la vimos.  Nos gustaba su olor a flores, su risa con sonido de cascada, y el brillo que iluminaba su mirada cuando estaba con nuestro amo. </p> <p> <img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/2-NatalieWood.jpg" alt="" /></p> <p>Antes de conocer a Charlie, Candy cobraba por el privilegio de su compañía, y cosa curiosa, no se consideraba una prostituta. Jamás aceptaba dinero contante y sonante por tener sexo, aunque la suma fuera muy alta. Hubiera sido una terrible ofensa. "No, no soy una mujer fácil", decía oronda. Y la verdad, no lo era. Quienes aspiraban al disfrute de sus afrodisíacas delicias pasaban por muchas pruebas y meses de larga espera. Presumo que sería algo parecido a ganarse el premio mayor de una lotería o un trofeo de grandes ligas. Ya para entonces, Candy había obtenido de ellos viajes, joyas, flamantes autos, el título de un piso elegante en el mejor sitio de la ciudad, finos muebles y obras de arte. Es decir, un alto costo por los desaforados delirios de sus amantes, hombres poderosos y cultos, de refinados modales y con una cuenta bancaria mínimo de ocho dígitos.  Y como Candy era una viajera incansable, con la misma rapidez que llegaba se volvía humo y lo mismo se establecía en París o Londres, o en Nueva York que en Buenos Aires, según la llevara la marea de sus intereses.</p> <p>Su carrera amorosa llegó a la cúspide cuando en Washington llegó a ser la amante del mismísimo Presidente de los Estados Unidos.  Entonces, sus ambiciones cambiaron.  Ahora deseaba ser la Primera Dama del país más poderoso del mundo. Pero esta vez la varita mágica de sus cálculos no funcionó, y después de tres años su sueño se veía lejano. Y una noche, en una de esas fiestas en las que ya se aburría, se topó por azar con Charlie..., y el resto fue historia.  Bajo la magia de unos besos y al calor de unas poesías que le susurró nuestro espía, atrás quedaron las estrictas reglas que ella nunca había quebrantado, su cadena de amantes, el Presidente..., y sus ingenuas aspiraciones de llegar a ser su esposa. Para ella todo y todos se evaporaron como un espejismo, sin dejar rastro, ni tan siquiera las huellas digitales. Ah! Chapeau! Qué habilidad la de Charlie, hasta yo me hubiera quitado el sombrero si lo hubiera tenido.</p> <p>La llegada de Candy también revolucionó nuestras vidas.  Los hábitos de nuestro amo se transformaron.  En las mañanas temprano, solíamos ir a correr.  En cuanto Trueno veía que Charlie se ponía los tenis, iba disparado a buscar la traílla y con ella en la trompa, lo esperaba anhelante cerca a la puerta, y unos minutos después salíamos raudos a ejercitarnos.  En cambio, los fines de semana pernoctábamos en casa de Candy.  Al llegar allí había gran alborozo. Ella nos recibía siempre linda y sonriente y en cuanto la puerta se cerraba, le saltaba al cuello a Charlie para besarlo, y se le colgaba a horcajadas. Así mismo la llevaba él hasta el sofá más cercano, y una vez allí, también Trueno aprovechaba para demostrarle su afecto con una serie de lengüetazos que le propinaba en la cara y las manos.  En las mañanas soleadas de los domingos, Trueno y yo, con la correa ya puesta, esperábamos con paciencia al pie de la cama a que la pareja hiciera su gimnasia, con esa clase de malabares incomprensibles y movimientos extraños con que se suelen ejercitar los humanos. Y, claro, no faltaban las ocasiones en que se les iba la mano y las sesiones matinales se prolongaban con intensos ejercicios aeróbicos. Entonces, observábamos irritados desde el suelo, un remolino de brazos y piernas, que ellos mezclaban con gemidos estrafalarios. Hasta cuando Trueno ya fastidiado se enderezaba y emitía sus propios quejidos guturales. Sólo de esa manera notaban entre carcajadas nuestra olvidada presencia.</p> <p> A medida que la relación cobró intensidad, los celos de Charlie crecieron en proporción al despego de Candy por el Presidente, a quien ahora evadía o recibía con una actitud helada.  Pero deshacerse del asedio de un hombre de esa importancia no era tan fácil como con otros amantes. Charlie también tuvo que echar mano del resto de la prudencia que le quedaba para no afectar su trabajo.  No fue difícil para el Presidente confirmar que había sido desplazado por otro en la vida de su favorita, y aunque supo que era un hombre de rango, no conocía su identidad.  Sin embargo, le advirtió a ella rotundo: "Pronto sabré con quién me engañas. Entonces, no será extraño que tu querido muera en un accidente..., y sólo cuando yo esté seguro de que está sepultado te dejaría vivir en paz".  Charlie no se amilanó ante la amenaza, pero Candy lloraba y era un manojo de nervios.  Así, que luego de agónicas consideraciones, los dos concluyeron que encontrarse y amarse era lo mejor que les había sucedido y que lo suyo sería para siempre. Entonces, decidieron que en unos meses nos marcharíamos todos a vivir a Gales.  Entre tanto, serían más discretos. Pero después de esa amarga pelea, el Presidente lucía calmado, y me temo que por eso ellos bajaron la guardia.  Y un domingo en la mañana, algo insólito sucedió. El Presidente se presentó sin aviso en casa de Candy, e irrumpió iracundo en la habitación.  Paralizado por la sorpresa al constatar que el amante era Charlie, vaciló, y éste aprovechó la duda y avanzó decidido hacia él.  Con tan mala fortuna que su pie se enredó en la agarradera de la correa de Trueno, que al presintir el ataque a su amo, saltó sobre el Presidente como una tromba, y arrastró a Charlie que perdió el equilibrio y se desnucó contra el borde de la cama.                  </p> <p>Siempre hemos sido un trío. Ahora, una mujer derrotada, un perro anciano y cansado y un collar deslucido, de tachones opacos, faltos de vida. Claro, esa es la versión que el mundo creyó. En realidad, somos un alegre cuarteto. Candy, ahora, es la amante de un escritor de novelas de espionaje y poesía erótica, ya cincuentón, que aunque se llama Juan Carlos habla el español con ligero acento. Ella a menudo lo llama "Charlie", y al hacerlo, su mirada se  ilumina, y ambos sonríen con aire de complicidad.  Quizá el diminutivo les traiga algún cálido aunque borroso recuerdo. Los dos dicen que hace años, él sufrió amnesia temporal por un golpe que se dio en la cabeza, mientras paseaba a su perro.</p> <p>Trueno y yo todavía dormitamos al pie de la cama de ellos, pero nunca volvimos a usar la correa.  </p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS</p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/09/21/bocaza-y-burundi-dos-ex-can-bales-reformados BOCAZA Y BURUNDI, DOS EX-CANÍBALES REFORMADOS 2009-09-21T08:11:24+00:00 2009-09-29T07:52:45+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/chicken-soup-1.bmp" alt="" /></p> <p>"Ríe un poco cada día, es mucho mejor que la sopa de pollo..., al menos eso es lo que los pollos dicen".</p> <p>Queridos amigos (as):</p> <p>Este es otro de los cuentos que elaboré para el Taller literario, con el cual estoy muy entusiasmada. Increíblemente, está basado en una historia real, de la que nos enteramos cuando estuvimos a mediados de los años ochenta en Lagos, Nigeria. Claro, todo lo que rodea la esencia de la historia, es ficción, fue lo que inventé. De antemano agradezco vuestros comentarios, que como siempre son muy apreciados e importantes para lo que trato de hacer ahora..., en los ratos de que dispongo.</p> <p>BOCAZA Y BURUNDI DOS CANÍBALES REFORMADOS</p> <p>Hugo Bocaza y Evo Burundi eran dos africanos, que pertenecían a una de las tribus de un área de Nigeria, en donde todavía en pleno siglo XX practicaban el canibalismo. Los habitantes de esa región guerreaban entre ellos, y quienes salían victoriosos de la batalla hacían arroz con mondongo de los derrotados. Tenían dos razones para incluir a sus víctimas en el menú diario: una, era la venganza y la otra, era mucho más simple: les gustaba la carne humana. Mejor dicho, la disfrutaban tanto como comer carne de res o pescado.</p> <p>Un buen día, luego de una de sus típicas refriegas, Bocaza y Burundi fueron hallados y rescatados casi agonizantes por un grupo que encabezaba un misionero español, llamado Francisco y trasladados a un campamento en donde un médico nigeriano, el doctor Nombella Benson, los atendió, les curó las heridas, y les salvó la vida. De más está decir, que no obstante ser un par de salvajes, el agradecimiento de ambos hacia el sacerdote y hacia el doctor Benson, y sobre todo, su admiración por éste, fueron instantáneas.</p> <p>Una vez recuperados Bocaza y Burundi fueron llevados a Lagos, la capital. Allí, el padre Francisco se hizo cargo de ellos, y poco a poco los instruyó sobre la inconveniente costumbre de comerse a sus semejantes, y peor, motivados por la venganza, que era un sentimiento tan feo. Les habló pues del perdón y de Jesucristo, el mismo Dios hecho Hombre, que precisamente había muerto en una cruz para lavar los pecados de toda la Humanidad, sin excepción, y era obvio que ellos y sus repugnantes hábitos también habían sido incluidos en esa redención. El padre Francisco les dijo además que cada vez que un sacerdote celebraba la Santa Misa, o sea, la ceremonia que conmemoraba el sacrificio de Cristo, en el momento de la consagración de la hostia se operaba de nuevo el milagro de la transformación del pan en el cuerpo de Cristo y el vino en su sangre, de tal manera que al comulgar los creyentes católicos quedaban imbuidos del espíritu de Dios. Bocaza y Burundi escucharon al misionero con tanta atención, que todavía tenían la boca y los ojos abiertos cuando el cura terminó la explicación. Entonces, emocionados y llorosos, prometieron alejar de su corazón la venganza, y le manifestaron al misionero su arrepentimiento sincero y su deseo ferviente de bautizarse y hacerse para siempre cristianos, a lo que el cura accedió inmediatamente complacido, y nombró Hugo al uno y al otro Evo.</p> <p>Bocaza y Burundi desempeñaban toda clase de trabajos en un hospital de Lagos, en donde el doctor Benson era director. Los ex caníbales reformados, ahora cristianos católicos, lo atendían con devoción y su admiración por él aumentaba, casi al punto de adoración, a medida que conocían más la labor que el médico adelantaba. Inclusive se ofrecían a hacerle trabajos fuera del hospital, como pintarle la casa, reparar los baños, lavarle el auto, labores por las que por supuesto, el galeno les pagaba. La relación fue creciendo casi a nivel de amistad, al punto que el mismo médico no los veía como empleados sino en realidad como amigos.</p> <p>En una ocasión Bocaza y Burundi invitaron al doctor Benson a almorzar. Ese día ellos fueron, como era de esperarse, los más esmerados anfitriones, y el doctor Benson luego de un exquisito cocktail que lo narcotizó, fue el apetitoso menú de los dos!!!</p> <p>En el juicio que les siguieron por el asesinato de quien además de salvarles la vida, había sido su médico, y en cierta medida su amigo, ambos, indignados por la acusación, afirmaron rotundamente que ni eran caníbales ni asesinos. A ellos, para empezar, ya no les gustaba la carne humana y condenaban la venganza. Ellos habían llevado a cabo simplemente un “acto de amor”, eran sólo buenos cristianos católicos, y por lo tanto antropófagos, que era algo muy distinto de ser caníbales. Y con lujo de detalles le explicaron al asombrado juez y a la atónita concurrencia, la diferencia entre ambos conceptos, con la misma teoría que el padre Francisco les había enseñado antes de bautizarlos. De la misma manera que al comulgar ingerían el cuerpo y la sangre de Cristo Salvador en la hostia, y recibían su espíritu divino, también al comerse al doctor Benson, adquirirían su inteligencia, su capacidad de oratoria, su bondad, su espíritu de entrega, con la ventaja de que ahora todas esas cualidades del médico se duplicarían en ellos, y él viviría en adelante en los dos y sería para siempre su admirado doctor y amigo.</p> <p>Nota: Como les decía al comienzo de este post, cuando estuvimos en Lagos, Nigeria, habían llevado a juicio a dos nigerianos, que mataron a un amigo, a quien admiraban muchísimo y se lo comieron, convencidos de que al hacerlo adquirirían sus habilidades (antropofagia). Supuestamente, los dos hombres creían y alegaban que el canibalismo era distinto a la antropofagia.</p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS</p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/09/07/cuando-amor-y-guerra-decidieron-casarse Cuando el Amor y la Guerra decidieron casarse 2009-09-07T07:36:55+00:00 2009-09-20T09:20:41+00:00 <p> <img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/amistad-1.bmp" alt="" /></p> <p>Queridos amigos:  Este es uno de los cuentos que elaboré para mi taller de Literatura.  Sus comentarios serán muy apreciados.  Espero que les guste.</p> <p>Esta vez Ramona sí se ha "pasado tres pueblos", se dijo Pánfilo furioso mientras se ponía su pijama de rayas.  Esto ha sido demasiado. "En nuestra casa el único que llora es Pánfilo...", había dicho su mujer, impávida, en un tono tajante y con esa voz grave, que a él le había parecido tan "sexy" desde la primera vez que la escuchó.  Las palabras hirientes de ella todavía le martillaban en la cabeza como potentes taladros.  Recordó el silencio incómodo que se produjo en la sala, las miradas de consternación de sus amigos, las risas contenidas y burlonas que pugnaban por salir, y la retrospectiva de tan humillante escena le magulló con un intenso dolor el reducido ego que aún le quedaba.  Bueno, si es que le quedaba alguno, porque había ocasiones en que ella lo ridiculizaba tanto, que él perplejo se preguntaba por qué se lo permitía..., es que ni él mismo se reconocía. Llevaban ocho años de matrimonio, y aparte de esos momentos gloriosos que le hacían olvidar las vejaciones de su mujer, el resto del tiempo podría decir con justicia que había sido de artillería pesada.</p> <p>Pánfilo Romeo Insulza, pánfilo e insulso como su padre, Romeo gracias a su querida madre, que se salió con la suya al darle un nombre compuesto para que no fuera Pánfilo a secas, tenía 58 años cumplidos.  Venía de una ilustre familia de pánfilos..., perdón, quiero decir, de diplomáticos.  Tres generaciones seguidas, abuelo, padre e hijo habían escogido con admirable resignación el sacrificado oficio de la diplomacia.  Con verdadera entrega habían gastado la mayor parte de la vida, en pasear de un país a otro, en dar recepciones memorables en las embajadas, en sofisticar cada vez  más el paladar con buena comida y licores de calidad, y por supuesto, en escribir conceptos e informes que por lo general, por obtusos, los ponían en terribles aprietos.  En una palabra, tres generaciones que habían cumplido a cabalidad y con genuino valor el difícil oficio de representar a un país que lastimosamente no gozaba de muy buena imagen en el exterior.  Para lo cual, no vayan a creer, se necesita una cara dura, afirmaba Pánfilo lleno de orgullo, y claro, poner el pechito.  Por eso al final de tantos años de arduo trabajo y dedicación, estos heroicos funcionarios, disfrutaban como compensación de una merecida y holgada pensión.  Bueno, al Pánfilo nuestro todavía le quedaban dos o tres años de desinteresado servicio..., si es que Ramona Arrechabala, su guerrera mujer no acababa antes con su brillante y esforzada carrera diplomática.</p> <p>Lo cierto es que Pánfilo Romeo fue casi hasta los 50 años un soltero redomado, que siempre tuvo mujeres bonitas revoloteando a su alrededor.  Digamos, que esto no obedecía a que fuera un tipo de cuerpo atlético, con cara de astro de cine.  No, él no era nada de eso.  Tenía una presencia agradable, era de talla mediana, por lo que procuraba mantenerse siempre en forma, y seleccionaba con gusto la ropa y las colonias que usaba.  Además por ser hijo de familias de prestigio por ambos lados, su madre era una bonita chilena, también hija de diplomáticos, y por haber recibido una esmerada educación y tener modales refinados, aunque no era un conversador muy ameno, Pánfilo Romeo se daba el lujo de tener a la que quería.  Probablemente estas cualidades sumadas a las altas posiciones que siempre desempeñaba, hacían de él, una pieza codiciable.  Sin embargo, Pánfilo, que tenía como modelo de elegancia y delicadeza la figura de su madre, no lograba encontrar la mujer que lo llenara.  A todas las seducía con gran ardor y al cabo de pocos meses, quizás un año, perdía el delirante entusiasmo y se desinflaba lo mismo que un globo pinchado, y en la lona quedaban ellas llorosas, como golosinas mordisqueadas y desechadas.  Casi se podía predecir con exactitud cuando el barco empezaría a "hacer agua".  Hasta que conoció a Ramona Arrechabala, el prototipo de la mujer que él más detestaba, y ella le  transformó su vida y su historia. </p> <p>Ramona era una mujerona de cara atractiva, alta y corpulenta, a Pánfilo le sacaba la cabeza, y aunque siempre estaba elegantemente vestida, daba la impresión de que uno se hallaba frente a un jugador de un equipo de fútbol americano.  Tenía una personalidad que avasallaba y gracias a su preparación y aguda inteligencia, y claro, a uno que otro codazo, había escalado posiciones hasta llegar a obtener un cargo muy importante en el Ministerio, un lugar donde las mujeres no descollaban.  Aburrida del papel sumiso desempeñado por la mujer durante siglos y siglos, era una feminista reconocida, y demostraba con actitudes y con acciones que ellas también podían usar la cabeza no sólo para portar un sombrero con gracia, sino para producir ideas e implementarlas, y hacerlo inclusive mucho mejor que los hombres.  Ramona no conocía fronteras, era una elocuente oradora, y cuando ella tronaba con su vozarrón, que Pánfilo consideraba tan sexy, todos los que estaban a su alrededor parecían minimizarse.  Los hombres, y curiosamente, las mujeres la detestaban.  Mejor dicho, la temían, más de lo que la respetaban, porque el respeto no inspira miedo, y Ramona era intimidante por lo cruel e implacable que era con cualquiera que se le opusiera, sobre todo si el contrario era un hombre.</p> <p>Para asombro de todos, Ramona fue para Pánfilo una especie de revelación, y el dilecto embajador cayó rendido a sus pies como si un rayo lo hubiera fulminado.  Fue el único valiente que se atrevió a cortejarla y para mayor sorpresa, ella le correspondió con una dulzura que resultaba casi hostigante.  A los tres meses de relaciones, ya estaban casados.  Todos respiraron tranquilos en el Ministerio, y las aguas se apaciguaron.  Entonces, la temible guerrera viajó feliz a Londres a desempeñar su nuevo papel de anfitriona y ama de casa.  Pero Ramona era ahora esposa de embajador, y a los pocos meses volvió por sus fueros, esta vez en la Embajada, y muy pronto quedó claro, quién daba las órdenes y quién acataba. </p> <p>Sólo que esa noche terrible, la peor que en ocho años de matrimonio habían vivido, Ramona había cruzado la raya, y  Pánfilo Romeo Insulza le había dicho terminante, que humillarlo de esa manera en público había sido demasiado.  Y luego de una discusión amarga, en que insólitamente, Ramona se había achicado, llorado a mares y suplicado, y hasta pedido perdón de rodillas, Pánfilo, frío e impasible se negó a transigir y le dijo que era demasiado tarde para enmendar lo que no tenía arreglo. No había pues, nada ni nadie, y menos ella que le hiciera cambiar su decisión.  Al día siguiente hablaría con su abogado para pedir el divorcio.</p> <p>Pánfilo desdobló las cobijas y se dispuso a entrar en la cama, y en ese momento la puerta de la alcoba se abrió, y Ramona, cual gigantesca amazona, vestida con un bikini negro, una fusta en la mano y tacones muy altos, se materializó en el umbral.  El embajador parpadeó, y como por arte de magia el rencor y la furia se esfumaron, y se sintió irremediablemente perdido.  Entonces, sumiso, se quitó con lentitud el pijama, mientras saboreaba con ansiosa anticipación todo el placer infinito que le esperaba.  Una vez desnudo, se puso de espaldas a ella, y en cuatro patas murmuró delirante: Dale fuerte, caramelo mío, hazme llorar hasta que me hagas perder el sentido.  </p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS               </p> <p>         </p> <p> </p> <p> </p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/08/23/tu-recuerdo TU RECUERDO 2009-08-23T18:11:34+00:00 2009-09-17T06:47:03+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/butterfly-3-1.bmp" alt="" /></p> <p>Hoy pensé en ti como de costumbre..., y añoré tu recuerdo y tu cariño como lo he hecho cada día y seguiré haciéndolo hasta mi último suspiro.  Va para ti este pequeño homenaje, a ti que guías nuestros pasos y sé que no has dejado un solo instante de acompañarnos.  </p> <p>TU RECUERDO</p> <p>Perdí tu voz..., y la busqué<br /> en el quinqué abandonado que no alumbra<br /> entre los versos del poeta triste<br /> en el silencio agobiado de las sombras. </p> <p> Y no la hallé...<br /> ni en el sollozo ahogado del recuerdo<br /> ni en la sonrisa de un retrato amarillento<br /> ni en el cansancio fatigado de mis lágrimas. </p> <p> Sólo bastó...<br /> la sencilla humildad de una plegaria<br /> para encontrarla en lo profundo de mi alma. </p> <p> Madeleine de Cubas </p> <p> BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS</p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/07/26/la-carrera-busca-dios-y-origen-del-universo LA CARRERA EN BUSCA DE DIOS Y EL ORIGEN DEL UNIVERSO 2009-07-26T22:12:16+00:00 2009-08-23T18:28:57+00:00 <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/bigbang-1.jpg" alt="" /></p> <p>"Nosotros estudiamos la naturaleza en su estado fundamental y tratamos de hacer una conexión entre el mundo atómico y nuestro mundo.  Producimos partículas que han estado en la tierra desde el primer trillón de un segundo del universo, y todavía no entendemos lo básico!!!".  Pier Oddone, científico director de Fermilab en Chicago, USA.</p> <p>Hola queridos amigos (as):  Confieso que estaba muy perezosa para escribir.  Quizá la modorra que produce el infernal calor del verano de Miami o el hecho de que muchos de mis amigos de LC se encuentran de vacaciones y han cerrado sus blogs hasta Septiembre, todo ello sumado a imprevistos de caracter personal y familiar bastante tristes, terminaron por hacer mella en mi ánimo. </p> <p>Sin embargo, acabo de leer un artículo científico tan divertido e importante que nuevamente he sentido correr la adrenalina y pienso que sería demasiado egoísmo no compartirlo con vosotros.   Se trata de la "carrera por descubrir el secreto del universo" en que se hallan enfrascados ya hace muchísimos años científicos de Estados Unidos y otro grupo de 60 países de Europa.  Y la noticia extraordinaria, como anuncia periódicamente nuestra amiga Tatiana en su blog, queridos míos, es que:  "Apenas falta una semana para que la crisis termine" y  sólo un año, lean bien, sólo un año para que el hombre descubra a Dios y el origen del universo!!!  y esta involuntaria demora, se debe a un serio accidente en Ginebra cuya reparación requiere por lo menos un año y claro, 10 millones de dólares!  Nosotros los seres humanos tan geniales y rápidos para muchas cosas y tan chistosos, por no decir necios, ciegos y lentos para otras.</p> <p>Estados Unidos que ha estado a la vanguardia de la investigación, cuenta con el legendario laboratorio llamado Fermilab, ubicado en las afueras de Chicago en donde tratan de detectar el elusivo "Higgs boson" o "partícula de Dios", que los científicos creen que es el subátomo que permite que las demás partículas del universo tengan masa y se unan y  formen básicamente lo que está alrededor de nosotros.  Uno de los teoristas de Chicago afirma que sin ella "los átomos no podrían integrarse químicamente, no habría estructura estable, ni líquidos ni sólidos y por lo tanto no existirían ni científicos ni periodistas en el mundo", supongo que tampoco políticos ni terroristas ni gente mala, lo cual después de todo no sería tan grave..., digo yo. </p> <p>La competencia de los científicos americanos se encuentra en Suiza, concretamente en Ginebra en donde científicos europeos; que también trabajan a toda mecha para determinar el secreto, han descubierto un acelerador más potente que el actual Tevatrón de los americanos, llamado el "Large Hadron Collider" o LHC, que ha costado la nadería de 9 billones de dólares pagados por los 60 países de Europa que forman parte del grupo y por Estados Unidos.  Es decir, que entre éstos y los dedicados investigadores americanos, ya han gastado billones y billones de dólares en la búsqueda y lo han hecho por tanto tiempo que León Lederman, científico y genio emérito  del grupo de Chicago ya tiene 87 años..., y claro, sigue buscando con el más encomiable optimismo! </p> <p>Bueno, pero como la paciencia es una virtud ampliamente reconocida, que tarde o temprano rinde sus frutos, recientemente los científicos americanos asombraron al mundo con el más importante descubrimiento de toda una década:  Lograron establecer un límite para la masa de la partícula de Dios.  O sea, buscan una partícula entre 115 y 160 giga-electrón-voltios, que pese un poco más que un átomo de plata y que sea más liviana que uno de oro.   Con esta información en la mano y con la ayuda del potente acelerador europeo, los investigadores piensan ahora, que el "primer signo" de la partícula podría hallarse el año que viene en los Estados Unidos.  "Es todo un reto, pero no imposible", afirma alentadoramente Jacobo Konigsberg, un físico de la Florida, a quien su madre periódicamente llama para preguntarle:  "Querido mío, han encontrado por fin a Dios?".  </p> <p>Partícula de Dios o Higgs (por un científico escocés, el primero en sugerir su existencia) o como quieran llamarle los descreídos, sería la respuesta al Big Bang que los investigadores buscan.  Lo curioso es que todos los demás átomos han podido observarse, excepto éste, que es precisamente el que los científicos piensan que podría contener la "misma esencia" o el mecanismo de la existencia.  O sea la manera de entender cómo el mundo llegó a ser mundo y se conserva como tal.  Pero para obtener una sola partícula de Higgs, queridos míos, se precisa un trillón de colisiones y nunca hasta ahora han logrado verla!!! </p> <p>Para consuelo de todos, y de los adelantos científicos, que a todos nos gustan, que nos alegran y que siempre son bienvenidos, hay que notar que al menos este tipo de investigación ha hecho posible tecnologías como el Internet, las máquinas de resonancia magnética, tratamientos de radiación para el cáncer y otros superconductores.  Bueno, al menos éso. </p> <p>Y mientras tanto, imagino que  Dios, el Creador, observará todo desternillado de la risa, escondido, como todos sabemos, en el único lugar que el hombre no busca..., en el corazón de los hombres.</p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS </p> <p> </p> <p> </p> <p> </p> <p> </p> <p> </p> <p> </p> <p> </p> Literatura y Poesía http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/f/8dcf35d4e591bf28c5fca8e8ab68ca5a http://senoranostalgia.lacoctelera.net/post/2009/07/13/las-fotos-san-martin-prometi Las fotos de San Martin que prometí 2009-07-13T05:29:44+00:00 2009-08-21T06:10:11+00:00 <p>Queridos amigos: Aquí van algunas de las fotos que prometí para darles una idea de San Martin, de la belleza de sus playas y de la alegría de su gente. Esta es una foto tomada desde el balcón del apartamento en donde estábamos cuando ya la noche estaba a punto de caer. <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-desde-el-apartamento.jpg" alt="" /><img class="imgcen"<br /> Aunque el "guava berry" es la bebida típica de la isla, no se consume en los restaurantes porque es un licor muy dulce. El ron, el vino, y demás se venden en las tiendas libre de impuesto. No sé por qué no salió la foto. alt="" /><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-casa-de-Johan.jpg" alt="" /><img class="imgcen" Vista desde la casa de uno de nuestros amigos en la parte holandesa.<br /> Orient Beach es una playa del lado francés, muy extensa de arena blanca y aguas cristalinas. Sexy Fruits es uno de los muchos paradores que tiene en donde ofrecen deliciosos cocktails de frutas naturales variadas. Sin embargo, algunas de las "frutas" que se ven en la playa me lucían plásticas. Al extremo de esta playa, los franceses que son tan dados a andar por la vida ligeros de ropa, tienen un campo nudista. src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-Sexy-Fruits.jpg" alt="" /><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-muelle.jpg" alt="" /> </p> <p>Esta es Claudia, una cantante colombiana de Medellín, según decían ellos muy parecida a Cher (quién se atreve a contradecirlos..., luego dicen que es pura envidia de las señoras...).  Ella actúa en un restaurante del lado holandés con su marido, un argentino que toca la guitarra, un canadiense en la batería, y otro músico que creo que es de Bahamas.  Claudia tiene una voz preciosa, pero supongo que ese dato a ellos no les parece tan importante. </p> <p><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-Claudia-cantante.jpg" alt="" /><img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-puesta-de-sol.jpg" alt="" /></p> <p>Otra puesta de sol desde el apartamento.</p> <p> Esta playa se llama Bay Rouge, porque la arena tiene un color rojizo.  Es una preciosidad el contraste entre el azul del mar y la arena.  Aquí disfrutando de las cristalinas aguas.<img class="imgcen" src="http://s3.amazonaws.com/lcp/senoranostalgia/myfiles/San-Martin-Bay-Rouge.jpg" alt="" /></p> <p>Bueno, y ésto es todo por hoy. Espero que les hayan gustado las fotos, aunque algunas no salieron. La dueña del blog que inclusive con la ayuda de una buena amiga y con instrucciones de uno de vosotros, no logra publicarlas como hubiera querido. Pido disculpas.</p> <p>BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS</p> <p> </p> <p> </p> </p>