Sólo los idiotas son felices?

Una vez alguien me contó una anécdota sobre lo que respondió un presidente francés (ya olvidé si fue De Gaulle o Mitterrand, me perdonan el Alzheimer), cuando un periodista le preguntó si era feliz. “Vous me prenez pour un idiot?”, fue la respuesta, tajante. (Me toma usted por un idiota?”). Había tanta verdad como amargura en su contestación! Es cierto que es difícil vivir feliz, cuando hay tanto dolor, injusticia, odio en el mundo. Pero la valentía, a mi juicio, consiste en poner un granito de arena a favor de los demás, para mitigar el hambre, para enseñar, para extender el Amor y la alegría, en lugar de llenarse de amargura y resentimiento.

Hace mucho tiempo que vivo la vida de acuerdo con las líneas de una canción que a lo mejor algunos (as) hayan escuchado: “No quiero que me lloren cuando me vaya a la Eternidad, quiero que me recuerden como a la misma Felicidad…”, y el estribillo resonó fuerte con el código de identidad de mi amiga “Luchi feliz” y con las historias recientes que nos hicieron de sus vidas dos compañeras del colegio, María Cristina y Edda. Me gusta la gente así. No hablo de vivir en la inconsciencia, ajena al dolor que nos rodea, a carecer de juicio o a colocarse una careta de hipocresía. Hablo de tomar la vida con sentido del humor a pesar de los tropezones y las tristezas del camino, a reconstruir sobre las cenizas y a levantarnos más fuerte, a pesar de la derrotas o de las pérdidas irreparables de seres amados, por la muerte o por un divorcio.

Es posible que los idiotas sean felices porque viven entre las brumas de la inconsciencia. Benditos sean!, pero la idea no es excluyente, también los que pensamos,reímos, amamos, sentimos y sufrimos, podemos serlo. Por mi parte, prefiero llegar a tener arrugas de reírme y no de llorar, o decir como afirmaba con gran sentido del humor esa otra francesa, Jean Calment, que murió hace poco de 126 años (la mujer más vieja del mundo), que “había reído y vivido intensamente, y se hallaba sentada en la única arruga que tenía”. Bienvenidas sean sus opiniones. Quisiera oírlas.