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La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

24 Septiembre 2006

Con los Pies Entrelazados

"...A VECES LA VIDA NOS DA ESA TAJADA DESEADA POR TODOS..., LA QUE TIENE LA CEREZA..."

CON LOS PIES ENTRELAZADOS

Daniel Marquetti y Támara Vasnikova nacieron en países de culturas diferentes y geográficamente muy distantes, en Argentina él y en Rusia ella. No obstante la lejanía de sus orígenes parecían predestinados a amarse. Cuando se conocieron, Támara tuvo que hacer un esfuerzo para disimular la admiración que sintió por aquel hombre galante, tremendamente atractivo y brioso como un corcel, de cuerpo fuerte y entrenado para el deporte.  A Daniel, por su parte, no le importó rendirse ante la evidencia de que había perdido la brújula en el abismo insondable de la mirada de Támara.  Sin embargo, no fue la estampa viril de él ni los ojos brujos de ella lo que hizo en realidad que sus caminos se cruzaran.  Lo que de verdad los atrajo como un poderoso imán fue el tesoro común de sus pies extraordinarios. Esos pies, que lo mismo que las manos de un consagrado pianista o de un famoso pintor, eran su mejor medio de expresión. Daniel era futbolista, ídolo de multitudes y Támara una primerísima bailarina de ballet clásico.

Todo empezó por una extraña casualidad, una noche de Mayo en Nueva York, lo mismo que empiezan algunas cosas que uno no anda buscando. Tras una agotadora jornada, Támara encendió el televisor en el momento en que se transmitía un partido de fútbol. Hizo un mohín de disgusto y pensó en cambiar el canal. Era un deporte que no le generaba entusiasmo; pensaba que un juego en donde el triunfo parecía depender exclusivamente del equipo que más pateara por fuerza tenía que ser un entretenimiento bruto. Sin embargo, ese día algo llamó su atención. Fascinada observó los pases fenomenales del capitán del equipo, Daniel Marquetti. Sus pies se movían con tanta agilidad, que daba la sensación de que bailaba con el balón. El espectáculo era una exhibición de arte y de magia. El futbolista se paseaba por la cancha y evadía a los contrarios con una habilidad insólita y un derroche de la más depurada estrategia. Manejaba el esférico a su antojo y coordinaba las jugadas con la destreza de un maestro. Sus contrincantes parecían niños que luchaban por un caramelo adherido con obstinación a las extremidades del hombre. Era un despliegue, no sólo de energía física y pericia, sino también de inteligencia. Támara quedó tan impresionada, que no se despegó de la pantalla hasta cuando el partido finalizó. Por supuesto, no olvidó el nombre del dueño de esos pies increíbles, que parecían dotados de astucia y que la hicieron cambiar de opinión, con respecto al fútbol.

Daniel Marquetti no sentía ningún interés por el ballet y la ópera, pero una noche en que acompañó  a regañadientes a una pareja amiga a una presentación del “Lago de los cisnes” descibrió a Támara. Cuando ella apareció en el escenario, la amenaza de una noche aburrida se disipó para transformarse en una de las veladas más inolvidables de su vida. Fue como si el destino hubiese querido jugarle una broma, pero con un buen final. De repente, el tedio y la inconformidad se esfumaron de su espíritu para dar paso al deslumbramiento. Extasiado con la bailarina y el encanto que emanaba de ella, se dejó arrastrar por la música, hipnotizado por sus pies alados y seductores, que parecía que no tocaban el suelo, que se elevaban sutiles un instante, para luego volver a posarse silenciosamente con la delicadeza de dos copos de nieve. Sólo un ángel podía bailar así, pensó.

Probablemente, Támara hubiera olvidado muy pronto al futbolista que la hipnotizó frente a la pantalla y Daniel a la bailarina que lo mantuvo cautivo a la silla ese día en el teatro, pero cuando el destino se obstina, las casualidades no paran. Esa misma noche coincidieron en el lobby del hotel donde él se alojaba, y supo  sobresaltado de alegría que también ella era huésped allí. Sintió como su ego crecía cuando Támara le dijo sonriente que lo había visto jugar por televisión: "No soy aficionada al fútbol, pero confieso que me pegué a la pantalla hasta el final del partido..., fue emocionante verlo cubrirse de gloria, remató en un susurro. Daniel la miró con adoración y estuvo a punto de deshacerse en halagos, pero se limitó a darle las gracias; otra cosa pensó que hubiera sonado falsa.  Mientras la observaba absorto hubiera podido jurar que el amor a primera vista no era, después de todo, un invento. Ella llevaba todavía el cabello recogido en la nuca en un moño sencillo, tal como lo tenía unas horas antes en el teatro, pero ahora vestía una túnica y unas sandalias de plata. De cerca le gustó más, le pareció que tenía la belleza de un lirio. Su espléndido cabello dorado era el marco perfecto para su piel de nácar y para sus ojos oscuros y profundos. Daniel se sintió perdido en el laberinto de aquella mirada, hechizado con el dulce metal de su voz, que pronunciaba el español con un dejo fuerte, con mucho acento.

Daniel y Támara se amaron incontables noches con el enajenamiento del que vive un sueño del que no quisiera despertar jamás. Y en la intimidad de la alcoba vinieron a ser el dúo perfecto. Era tal la intensidad de sus encuentros que se diría que deseaban beberse la vida en unas pocas horas, y entre frases delirantes y el aletear de respiraciones quedaban sus cuerpos sudorosos y desfallecidos bajo las sábanas. Poseída por el poder del amor, Támara interpretó para él cada día la más sublime de las danzas. Daniel le correspondió con la misma pasión con que hacía todo lo que amaba y con una ternura que su corazón recio desconocía hasta ese momento. 

-Cuántas cosas podrían contar nuestros pies de nosotros si hablaran..., suspiraba ella para romper los silencios que atenazaban sus almas. Sentados a la orilla de un muelle cercano, jugueteaban en el agua con los pies enlazados y soñaban con obstinación que podían superar los infranqueables abismos que jamás mencionaban. Támara era una bailarina y el ballet era su vida. Sin el baile languidecía como el que muere de sed al borde de una fuente ya seca y abandonada. Daniel, por su parte, vivía para el deporte. Sus pies grandes y toscos sólo entendían el lenguaje del football, mientras que los de ella etéreos y delicados sólo sabían el de la danza.

Y los días pasaron mientras se debatían angustiados incapaces de romper la gruesa cadena que unía sus sentimientos, obstinados ante la penosa realidad.  Nadie pudo decir con seguridad lo que ocurrió, pero un día tan de repente como se amaron se separaron. Quizá lo mismo que los unió, los alejó,  y se dijeron adiós con dolor, pero sin aspavientos.

Años después, Támara escribió una novela "Holding Feet" "Con los pies entrelazados", que relataba una historia de amor y renunciamiento. Se juntaron en Nueva York para el lanzamiento del libro y enumeraron con fingida emoción el rosario de triunfos profesionales que ambos habían cosechado, y cuando la palabra se les hizo un nudo cerrado en la garganta, rememoraron en silencio con los ojos inundados de lágrimas aquella época ya perdida en el tiempo, la más feliz de sus vidas..., la misma que al concluir marcó el comienzo de su mutuo vacío y de su gran soledad.

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22 comentarios · Escribe aquí tu comentario

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

Hermoso relato, Madeleine, hermosa manera de contarlo. Me quedo con "le parecio que tenía la belleza de un lirio"
besitos para tí

24 Septiembre 2006 | 04:51 AM

Renaissance

Renaissance dijo

Bello y emotivo relato, Madeleine. Vuelve sorprenderme la maestría con que de nuevo conviertes en personajes principales a elementos del cuerpo: en el cuento anterior eran las manos, ahora son los pies los que realmente deciden el derrotero que tomará el hilo argumental.

Esta historia me ha hecho reflexionar en la cantidad de veces en que un amor resulta destruido por una circunstancia ajena a él... Me gustaría pensar que el sentimiento que alentaron Daniel y Tamara persistió vivo en sus corazones, y que un día volvieron a reunirse, y que sus pies de nuevo emprendieron aquel maravilloso baile a dúo, ya para siempre... Es que no tengo remedio, Madeleine, soy una romántica incurable.

Un beso, y gracias por deleitarnos con relatos tan hermosos.

24 Septiembre 2006 | 09:48 AM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

A Locaporlaluna, gracias por tus comentarios y elogios. Por qué te quedas con la frase, te pareció poética? te recuerda algo? Un abrazo. Madeleine

24 Septiembre 2006 | 05:31 PM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Ja,Ja, Renaissance, somos iguales: unas románticas perdidas. Pero ambas sabemos que la vida real no es así. Amarse no basta..., no olvides que a veces "dos narigones no pueden besarse"; hay casos en que lo logran, pero es difícil..., y la vida es corta para convertirla en una lucha perenne: Hace tieeeempo quise mucho a alguien y él también a mí, y sin embargo, éramos muy distintos. Hoy me alegro de haberlo dejado, porque una vez que pasa el "Disneyworld", te aseguro que el mundo puede ser una pesadilla si no se tienen otros valores en común. Pero para tu consuelo, Támara y Daniel sí se juntaron nuevamente, y el amor de ellos sí siguió vivo e inmortal en el libro de la vida: "Con los pies entrelazados". Así la historia tuvo un buen final. Besitos y gracias por leerme y por tus comentarios tan halagadores. Madeleine

24 Septiembre 2006 | 05:45 PM

Cuenta Gotas

Cuenta Gotas dijo

Ahh...(supiro...) No puedo evitar hacerlo, sobretodo hoy, en esta tarde lluviosa, leer tu artículo y no pensar en ese hombre que me ha dicho que me ama.
Sabes, me encantó la historia y ja, ja, me uno al club, lo reconozco, soy también una romántica empedernida (aunque no siempre lo parezca).
Beshos =D
P.D. Desde la primera vez que pasé por aquí tuve la intención de agregarte a mi lista para seguir leyéndote pero no había ingresado a mi cuenta y después he tenido poco tiempo pero 1000 gracias por agregarme tú, pasaré por aquí tanto como me sea posible.

24 Septiembre 2006 | 08:13 PM

Renaissance

Renaissance dijo

Mmmmm.. No sabes lo que me alegra saber que Daniel y Tamara continuaron esa danza mágica. ¡Me encantan los finales felices!

Sí, sé que el Disneyworld no es eterno, pero me gustaría pensar que lo es. ¡Cuesta tan poco soñar..!

Cuenta gotas, bienvenida al club...

Besotes, Madeleine. Y gracias a ti por escribir, por despertar la sonrisa, la ilusión, por recordarnos lo bueno que queda en el mundo.

24 Septiembre 2006 | 08:33 PM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Renaissance, dices cosas muy lindas que halagan y animan. El artículo de Cádiz es una belleza. Tú también escribes muy bien. Ojalá el año próximo pudiera ir a Europa y visitar tu tierra. Sería un sueño. Hace Como 15 años que no visito España, Europa sí, España no (qué pena). Lo que pasa es que mi hijastra vive en Suiza, y es lógico que hayamos ido más por esos lares. Gracias por el ofrecimiento de servirme de chaperona. Qué espontánea eres. Sabes que yo estudié con españolas y las más divertidas eran las andaluzas. Tenían una gracia incomparable. Un beso. Madeleine

25 Septiembre 2006 | 03:46 AM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Cuentagotas: No te preocupes, seguiré visitando tu blog y empapándome de tu buena pluma. Qué eres romántica? fabuloso. No lo digas como excusándote. Los que no lo son, no saben lo que se pierden en diversión. Claro, que a la hora de escoger "partner" hay que usar también la cabecita para que el romanticismo dure por el resto de la vida. Gracias por tus comentarios. Madeleine

25 Septiembre 2006 | 03:52 AM

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

Si, me pareció muy poética, le da un respiro a la letra para regalarnos una imagen simple y profunda.
Besos, querida

25 Septiembre 2006 | 04:53 AM

Peretti

Peretti dijo

Bueno, pues voy a ser el primer chico (creo) que intervenga en esa entrada. El escrito me parece de un gusto esquisito y la historia es la que cualquier ser humano, sea mujer, o sea hombre desearía vivír. Y además como soy apasionado del fútbol y a la vez de la música en general (no al ballet clásico), me identifico con los protagonistas de la historia. Un saludo y a seguir contando historias tan hermosas.

25 Septiembre 2006 | 05:20 AM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Gracias Peretti: Me alegro que te guste mi cuento. A muchos hombres (especialmente jóvenes) no les atraen los cuentos de hadas, lo que ignoran es que lo que parece irreal suele ser la verdad irrefutable. Un abrazo.

25 Septiembre 2006 | 06:00 AM

haptesupreina

haptesupreina dijo

Madeleine, si cambiaras los nombres, las profesiones y la nacionalidad; diria que esa es mi historia y a pesar que las presiones culturales han conseguido el alejamiento, os puedo decir que a pesar de ello queda una huella indeleble en el corazon que el tiempo no consigue borrar
Ire visitando tu blog, lo poco que puedo leer hoy me encanta, gracias por invitarme y yo ya sabes donde estoy
besos

25 Septiembre 2006 | 09:37 AM

Renaissance

Renaissance dijo

No digo más que lo obvio, Madleine... Hoy he vuelto a releer el poema que dedicaste a tu padre, y vuelto emocionarme. Trnasmites auténtico sentimiento, y de una forma tan hermosa..

Y si el año que viene te decides a venir a Europa y te puedes escapar a Andalucía unos diítas después de ver a tu hijastra, estaré encantada de guiarte por estas tierras. Un beso muy cariñoso.

25 Septiembre 2006 | 10:21 PM

Antonio Alviárez

Antonio Alviárez dijo

Sencillamente hermoso.
Un saludo

25 Septiembre 2006 | 11:41 PM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Hapte querida: Si la has reconocido, ten la seguridad de que es TU HISTORIA, pero los AMORES IMPOSIBLES es preferible guardarlos en el recuerdo. Confía en lo que te digo. Allí, no cambian nunca y tienen la ventaja de que se conservan por siempre en un pedestal. Gracias por visitar mi blog y nos seguiremos hablando. Un beso. Madeleine

26 Septiembre 2006 | 04:44 AM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Querida Renaissance: Qué cálida eres, andaluza! No sabes cómo me llegas al alma con tus comentarios sobre el poema a mi padre. Se me llena el corazón de alegría de pensar que compartimos los mismos sentimientos hacia ese ser maravilloso que nos dió la vida y mucho más..., que nos preparó para hacer el recorrido plenas de sentimientos y ternura hacia los demás. Ten la seguridad que si voy a España el año próximo, una parada inevitable será Andalucía y tú serás la primera en saberlo. Un abrazo estrecho mi nueva amiga del alma. Madeleine

26 Septiembre 2006 | 04:52 AM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Gracias Antonio. Viniendo de ti, me siento doblemente halagada. Madeleine

26 Septiembre 2006 | 04:56 AM

Renaissance

Renaissance dijo

Sí, la verdad es que compartimos mucho, entre otras tantas cosas el amor por esos seres maravillosos que nos dieron la vida y que nos enseñaron a enfrentarnos a ella. Y te aseguro que desde que leí tu poema tengo aun más viva la presencia de mi padre... Me ayudó a recordar que los seres queridos nunca desaparecen del todo.

Si pasas el año próximo por mi tierra, el primer beso que recibas de una andaluza será el mío, preciosa.. Te mando ahora uno como adelanto.

27 Septiembre 2006 | 07:33 PM

Señora Nostalgia

Señora Nostalgia dijo

Renaissance: Por supuesto que no desaparecen, y por el contrario continuamente nos mandan mensajitos a través de otras personas (Argentinas, Colombianas, Italianas, Españolas (en concreto Andaluzas, ja,ja), para que sepamos que todavía están con nosotros. Te das cuenta? Gracias por tus palabras y tu calidez. Madeleine

27 Septiembre 2006 | 08:35 PM

Renaissance

Renaissance dijo

Gracias a ti por avivar los sentimientos y la esperanza, Madeleine. Un beso muy cariñoso.

28 Septiembre 2006 | 04:48 PM

cachiporras

cachiporras dijo

Hay muchos tipos de amor, y hay medidas de pasión. El amor no se puede medir ni cuantificar, la pasión si, generalmente es desmedida, luego por lógica, tiene medida aunque ahora no entre en el rango. Lo único que me atrevo a asegurar, es que en este post has subido una foto de la musa que despertó por primera vez en mi, los deseos sexuales. Fué durante algunos años la llama de mi sexo, hasta que en una fotografia le descubrí las rodillas. Se desmoronó todo mi fervor. Desde entonces no hay mujer perfecta para mi exigente gusto. De todos modos y a la postre, lo más interesante de una mujer, lo tiene detrás de los ojos, aunque haya algunas que parezca que no lo poseen.
Besos nostalgicos de cuando era niño

5 Diciembre 2008 | 01:44 AM

estrellaval

estrellaval dijo

Es una preciosa y romántica historia y admirablemente bien narrada, como acostumbras.

El amor no distingue conveniencias, ni diferencias. Simplemente ataca y, si tenemos la fortuna de ser atacados, tenemos que decidir si entregarnos o dejarlo pasar porque simplemente, no es oportuno.

¡Snif!

Un abrazo y gracias por la historia!

5 Diciembre 2008 | 09:48 PM

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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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