El Triple Filtro de Sócrates
"La calumnia es el alimento de las almas ruines"
Leí hace poco que Sócrates, el famoso filósofo Griego, empleaba el sistema del "Triple Filtro" para evitar los comentarios malsanos. En una ocasión detuvo a una persona que vino a decirle algo sobre un amigo, mediante su sistema. "Estás seguro de qué es cierto?", le preguntó. Obviamente el chismoso no lo sabía, y contestó: "No, sólo escuché sobre eso".
"Es algo bueno lo que vas a decirme?" prosiguió, Sócrates. De nuevo el hombre turbado tuvo que responder: "No, por el contrario". "Me servirá de algo saberlo?" Y su interlocutor tuvo que aceptar derrotado: "No, la verdad que no". "Entonces, si no estás seguro de que es cierto, ni útil, para qué querría yo saberlo?
Recordé con esta anécdota, el dolor de dos hermanas que conocí en mi adolescencia, allá en Cali, y que habían perdido a su mamá hacía ya cinco años. El papá era un prestigioso psiquiatra y la mamá una mujer linda y espontánea. Supongo que por esas dos razones, ella era objeto de envidias y de críticas negativas. Era una pareja que parecía tenerlo todo: Dos hijas preciosas, una vida social activa, dinero, viajes, éxito profesional, una casa y autos de lujo, y hasta un perro y un gato. Sin embargo, los desacuerdos entre los esposos eran famosos (se decía que él era muy celoso), y su vida sentimental era un plato truculento de las comidillas de sus supuestos "amigos". Ella solía salir en shorts y un enorme sombrero al jardín de su casa, para sembrar sus matas, mientras canturreaba feliz. Horror de horrores: Las malas lenguas se movían sin cesar, por causa de su indumentaria.
Un 31 de Diciembre fueron a celebrar el Año Nuevo a casa de unos amigos que vivían en la "carretera al mar", un sitio de neblinas y montañas. Hubo como siempre música, mucho licor y los ánimos fueron "in crescendo", como de costumbre. La pareja tuvo una amarga discusión y ella abandonó la fiesta entre lágrimas y nunca más se supo de ella. A pesar de que el marido llevó a cabo toda clase de pesquisas, no se pudo averiguar su paradero. Era como "si la tierra se la hubiera tragado". Su desaparición dio origen a toda clase de especulaciones. Algunos de los comentarios eran crueles para el mismo marido, que aún la amaba, y sobre todo para las pobres hijas, que soportaban los agravios en silencio con el corazón herido y la mirada triste. Algunos afirmaban que había usado la pelea como excusa para huír probablemente con un amante secreto, ya que ella con frecuencia amenazaba que se iría, otros juraban que la habían visto embarazada en un aeropuerto de otra ciudad del país, etc. El misterio se resolvió cuando un bus se despeñó por el mismo sitio por donde había pasado la vituperada madre y esposa, esa trágica noche de Año Nuevo. Allí encontraron el auto, con su cadáver adentro. En el fondo del abismo estuvo todos esos años en que su familia también permaneció en el mismo infierno por culpa de la maledicencia y del ultraje. Partía el alma verlos vestidos de luto de los pies a la cabeza, con una mezcla de dolor por la pérdida, y de satisfacción porque con el hallazgo su madre reivindicó su memoria y le devolvió la paz a su familia. Madeleine de Cubas
Antonio Alviárez dijo
Mandeleine, había escrito algo con mucha inspiración pero la hoja se cargo en blanco y se perdió, así que solo te digo que es un excelente post.
Saludos
1 Octubre 2006 | 10:11 PM