CUANDO LOS ANIMALES NOS ENSEÑAN AMOR


No se supone que los perros y los gatos se odien?
A todos los que pasaron por mi post anterior, titulado: "Un homenaje sólo para los ricos y soberbios", quiero agradecerles de corazón las palabras y el tiempo que me dedicaron para dejar sus mensajes de cariño y el raudal de positivismo que caracterizaron los comentarios. 75 anotaciones, hasta el momento, que son una prueba clara de que todavía hay esperanza de un mundo mejor,si luchamos para erradicar el odio del corazón y vivimos en paz, como los hermanos que somos.
Paso a contarles una historia real, maravillosa y desconcertante, protagonizada por animales, y no por cualquier animal, sino por una perrita y cuatro gatos.
El autor del relato cuenta que deseaba tener un perro, y por lo tanto se mudó a una comunidad en donde los aceptaran. Una vez organizado en su nuevo hogar se dedicó a la tarea de buscarlo. Como quería algo especial hizo el recorrido por varias tiendas de mascotas. En una de ellas encontró una perra, que con solo una mirada lo conquistó. Fue amor a primera vista, que lo llevó a cambiar de opinión sobre el sexo del animal que buscaba, quería en realidad un perro, porque le parecía mucho más fácil de cuidar y salió de la tienda con una perra y satisfecho con la adquisición.
Durante un fin de semana la llevó de visita a casa de una amiga. Mientras ellos se entretuvieron hablando, "Fluffy" que así la había bautizado, husmeaba las flores y todo lo que veía en aquel jardín cercano. De repente, la pareja vio que la perra traía en la boca algo que parecía un conejo. Cuando llegó hasta ellos y depositó a los pies de su amo, con extremo cuidado su carga, ambos quedaron de piedra: Era nada menos que un gatico recién nacido. Tres viajes más hizo Fluffy hasta transportar el cuarto gatico. Aunque buscaron afanosamente a la madre, la búsqueda fue infructuosa. De tal manera que al pobre hombre no le quedó más remedio que llevárselos a su casa, en donde los acomodó como mejor pudo. Al día siguiente consultó con un veterinario que le explicó que los gatos abandonados tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir, por cuanto necesitan de estímulo para orinar y alimentarse.
Increíblemente ese fue el papel que desempeñó Fluffy con tal amor y dedicación, que se convirtió en la madre adoptiva de aquellos gatos. El hombre sólo les daba la leche en un tetero y el resto de la tarea era enteramente de Fluffy. Al punto, que cuando volvió al veterinario, éste no podía creer lo que le estaba contando. Pero la historia no para allí. El caballero en cuestión, sólo conservó un gatico. Los otros tres los regaló. Cuando esto sucedió, Fluffy se pasó varios días gimiendo y redobló su cariño hacia el gato que quedó.
Los atributos de Fluffy llegaron a los oídos de una sociedad de protección de animales, en donde hasta el momento la perrita presta servicios como "madre adoptiva".
Lo más extraordinario es que la tarea de Fluffy no es todo el tiempo fácil: Hay algunos gatos que se ponen agresivos y la atacan cuando ella se les acerca, pero invariablemente, en unas pocas semanas, la paciencia y el amor del animalito rinde sus frutos y consigue desarmarlos.
Quienes han presenciado el proceso y gozado del espectáculo, afirman que no solo es insólito sino que encierra una gran lección para todos los seres humanos contemplar a una perra y a unos gatos que ronronean felices bajo el abrazo protector de aquella criatura y madre excepcional.
BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS












carmen bianchi dijo
Sorprendente madelein a veces los animales nos dan este tipo de lecciones...
Pués si, los animales tienen sentimientos que a veces van más alla de sus instintos depredadores, a mi que me encantan los animales he aprendido un poco a conocerlos.
Amiga te felicito por este post y ojala las personas logren tomar conciencia y aprender de estos animalitos y valorarlos más, dejando atrás el odio generado muchas veces por el egoismo
Un Fuerte abrazo y muchos besos
18 Mayo 2007 | 11:13 PM