UNA LECCIÓN DE EQUILIBRIO

"Karate Kid", una película que ví hace por lo menos una veintena de años, fue para mí inolvidable. El protagonista, un adolescente encantador e ingenuo, que me recordó a mi hermano menor cuando tenía esa edad, se muda con su madre a California. Allí, obviamente, enfrenta un nuevo vecindario, algunos compañeros pendencieros de la escuela, otras costumbres y un estilo de vida diferente al amistoso y pacífico en que había crecido hasta el momento.
A pesar de los esfuerzos del jovencito para mantener la armonía, la vida lo enfrenta a uno de los alumnos de otra clase, un tipo pendenciero, grandulón y pesado, cinturón negro en karate, que gozaba abusando del único compañero amistoso que nuestro héroe conocía. Indignado con el atropello sale en defensa de su amigo y los dos se ganan una vapuleada humillante, que les propinó el rufián.
La vida se le complica aún más al jovencito, cuando se enamora de una bonita estudiante y ella le corresponde abiertamente. Pero, el matón de marras, también está enamorado de ella, y la chica que no lo soporta, no escatima esfuerzo en desdeñarlo. Lo cual, como es natural redobla la animosidad del ignorado que se enfrenta de nuevo, con un pretexto baladí, a su detestado rival. Cuando la nueva pelea toma un cariz fatal para nuestro amigo, surge de la nada un oriental de edad media, que en dos minutos vuelve polvo al abusador y le da tamaña lección enfrente a todos. Atónito, el chico decide pedirle ayuda a su salvador, para que le enseñe las técnicas del karate, y así, poder defenderse de futuros ataques.
Las lecciones de la película son varias y muy profundas. La primera la inutilidad de agredir sólo para crear confusión y dolor, o con el propósito de manifestar hostilidad o demostrar superioridad. El karate es una disciplina que se usa para la defensa, y no para la violencia. Luego, destaca el valor del tesón, el trabajo arduo, la disciplina, y sobre todo el corazón que hay que ponerle a lo que se hace. Con gran sencillez el maestro le va mostrando a su alumno cómo para obtener grandes resultados, no se precisan técnicas muy complicadas sino más bien una visión clara de los métodos, trabajo constante para desarrollar las habilidades, dedicación..., y por encima de todo mucho amor para establecer la armonía entre la mente y el espíritu.
Al final la lección más importante de todas fue la de mantener el equilibrio del que debemos llegar a ser maestros. Esa fue la carta triunfadora, la que le aseguró la victoria a nuestro amigo. Y esa, en mi opinión es la clave del éxito en nuestras vidas. Por la fuerza y el atropello tal vez se logren triunfos pasajeros, pero jamás definitivos. Las posiciones extremas e impositivas, sin respeto por lo que sienten y piensan los demás sólo consiguen aislarnos y alejarnos del objetivo. Sólo la mesura, el respeto, la armonía nos despejan el camino para lograr la paz y tranquilidad.
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mitchell dijo
Karate Kid marcó una época, Daniel San, Señor Miyagui, La grulla, "encerar pulir", etc. Y claro tenía un mensaje bastante claro, una lástima que se hicieran continuaciones taaan malas.
Saludos
6 Junio 2007 | 08:18 AM