Crisis de Fe

Queridos Cocteleros: El post que a continuación leerán es sobre Fe y amor, y NO sobre religión. Con esta premisa en mente, traigo a la palestra un tema que me ha llamado muchísimo la atención: La crisis espiritual de la madre Teresa, una religiosa nacida en lo que antes era Macedonia y ahora es Albania, a quien admiro profundamente, por la incansable labor que adelantó por las personas más pobres del planeta.
Un libro que se publicará en Septiembre, intenta describirnos los últimos 50 años de su vida y la profunda crisis espiritual que la llevó a dudar incluso de la existencia de Dios. "Ven y sé mi luz" como se titula la obra, se basa en la correspondencia que mantuvo con sus confesores. Ella, que en una ceremonia en Oslo, cuando la llamaron a recibir el premio de la paz, habló de un "Cristo que está en todas partes, en nuestros corazones, en los pobres a los que encontramos, en la sonrisa que ofrecemos y en la que recibimos", tres meses más tarde afirmó: "El silencio y el vacío son tan grandes que miro, pero no veo, escucho, pero no oigo, la lengua se mueve cuando oro, pero no habla".
El libro, que curiosamente no es la obra de un ateo, o un crítico de la iglesia, sino de un sacerdote, miembro de las Misioneras de la Caridad, la misma orden a la que pertenecía Teresa, relata que ese "Cristo tan cercano, estaba lejos de ella". Una aseveración que claramente promete desatar un profundo debate sobre quién era en realidad la misionera. Para el autor del libro, las dudas que acosaron a la monja, lejos de cuestionar su santidad, son una muestra de su perseverancia, ya que no abandonó su labor en pro de los más necesitados, pese al vacío espiritual que torturó una parte de su existencia.
No deja de ser interesante, que la crisis de fe que sufrió, comenzó precisamente, en el momento en que empezó a trabajar con los pobres más pobres de Calcuta. "Dígame, padre, por qué hay tanto dolor y oscuridad en mi alma?", dicen que le preguntaba en una misiva a su director espiritual.
Dos sacerdotes católicos comentan, que la obra se convertirá en un hito, y que el libro alcanzará la altura de las Confesiones, de San Agustín. Otras instituciones religiosas más liberales, ven el libro como "un nuevo ministerio, que le hará un servicio a mucha gente que experimenta dudas, o ausencia de Dios en sus vidas." Y añaden algo más contundente: "Y saben quiénes son esos? Todo el mundo. Los ateos, los que dudan, los que buscan, los creyentes..., todo el mundo".
Por supuesto, no faltó la opinión de un ateo, el autor del libro "Dios no es maravilloso", que dice que Teresa guardó la ausencia de Dios en su vida, como "su secreto más humillante, pero que con el tiempo aprendió a vivir con esa carencia y a considerarla incluso un regalo."
Humillante o no, no creo que a Teresa le importe la opinión de nadie, es evidente que para ella, sólo su labor fue importante. Un trabajo monumental, que hubiera sido imposible de realizar si no hubiera creído en él..., si no hubiera estado asistida de un gran amor y una inmensa FE. Adivino su espléndida sonrisa desde el lugar privilegiado donde se halle.
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cori fortuny dijo
No esta en mi proceder el querer molestar a nadie, simplemente quiero constar unos hechos. La madre Teresa con independencia de la fe que pudiera tener en Dios o bien en la falta de ella, a mi realmente este hecho no me importa, fue una mujer que realizo un trabajo excepcional, el cual nadie puede cuestionar y lo hizo motivada por el amor que sentía hacia la humanidad y en especial hacia las personas más necesitadas.
Si ha existido una persona digna de admiración y con pleno derecho a ser subida a los altares es la Madre Teresa de Calcuta, con independencia total de la perdida de fe o no. Quién es el “guapo” que hoy en día delante de tantas desgracias e injusticias no pierde la Fe.
Con cariño
29 Agosto 2007 | 11:51 AM