Habanera, tú

"En Cuba, la isla hermosa del ardiente sol,
bajo su cielo azul,
adorable trigueña..., de todas las flores
la reina eres tú.
La palma, que en el bosque se mece gentil,
tu sueño arrulló,
y un beso de la brisa, al morir de la tarde,
te despertó.
Dulce es la caña, pero más lo es tu voz,
que la amargura quita del corazón,
y al contemplarte suspira mi laúd,
bendiciéndote hermosa sin par
porque Cuba..., eres tú."

Este post para todos mis amigos de la Coctelera, va dedicado en forma especial a dos de entre vosotros, Padrón Dueñas y Camila (La fuente del bosque), porque estoy segura que lo apreciarán muchísimo.

La Habana es una ciudad que no conozco, pero que cuando la he visto en fotos, me ha dejado la extraña sensación de que ya la he visitado. Sin querer ser presuntuosa, debe ser porque algunos sitios se me antojan parecidos a otros de nuestra bella Cartagena de Indias. El malecón, El Castillo de San Felipe, la ciudad antigua de callecitas adoquinadas en Cartagena, te trasladan con un poco de imaginación, a otros escenarios similares de la hermana cubana.

La letra de la canción que les transcribo al comienzo de este artículo, y de la que es una verdadera pena que no pueda también colocarles la música, porque carezco de un programa que se requiere para ello, según leí en una columna del Miami Herald, fue escrita por Fernando Sánchez de Fuentes, alrededor de 1892, y ocupa un lugar de privilegio entre las canciones románticas de Cuba.

Irónicamente, parece ser que con mucha frecuencia se le adjudica al hermano de Fernando, Eduardo Sánchez de Fuentes todo el crédito por el éxito de la canción, porque dicen que se originó como un detalle de galantería suyo a una joven cubana, llamada Reneé Molina, de quien a la sazón estaba prendado, con todo el ímpetu de sus 18 años.

Cuenta la anécdota que la pareja coincidió en casa de unos amigos, y Eduardo que tocaba el piano y también componía, interpretó una versión de su habanera, hasta ese momento inédita. Cuando la joven le preguntó cuál era el título de la obra, el adolescente enamorado, enseguida le respondió: "Habanera, tú".

Cuentan que a partir de ese delicado detalle de amor, fue que su hermano, Fernando Sánchez de Fuentes escribió la "Habanera, tú", que conocemos y que deslumbró a todos, y que hoy en día seduce a cubanos y a no cubanos. A los primeros, por ser una estampa fiel y cautivadora de la Habana y de la mujer cubana, y a los segundos, además de estos dos motivos, porque es una letra con la que fácilmente todo el mundo se puede identificar y hacerla suya, ya que en realidad, es un homenaje a la mujer en general y a la ciudad amada y universal que cada uno lleva en el corazón.

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