Un concierto por la paz
Todo parece indicar que el mundo está hasta la coronilla de guerras, que sólo nos traen enemistad, miseria, sangre, lágrimas, luto, en una palabra dolor y violencia. Colombia, un país de paisajes idílicos, de riquezas naturales incalculables, de esmeraldas, fauna, flores, de gente alegre y en su mayoría buena, y que sin embargo ha vivido prácticamente 50 años en guerra, y soportado toda clase de flagelos: corrupción, pobreza, guerrilla, paramilitares, narcotráfico, terrorismo, etc, etc, últimamente así lo ha manifestado.
Lo hemos ensayado todo: Desde zonas de neutralidad en el pasado gobierno para establecer "diálogos", mano blanda, mano dura, hasta Marchas mundiales por la paz en pro de los miles de secuestrados por la guerrilla, diplomacia, sonrisas y apretones de manos y ahora un concierto musical sin fronteras, por esa tranquilidad que nos es tan esquiva. No sabemos si éstos últimos métodos, dignos de elogio, en mi opinión, tengan algún resultado..., pero nos han demostrado con creces que todos queremos vivir en PAZ.
Juanes, un encantador chico de Medellín, autor de éxitos musicales mundialmente conocidos, como la "Camisa Negra" y "la vida es un ratico", logró algo realmente encomiable: Convocó y reunió a otros cantautores, como Juan Luis Guerra, Miguel Bosé, Carlos Vives, Ricardo Montaner, Alejandro Sanz, Juan Fernando Velasco, una orquesta integrada por 35 niños, venezolanos y colombianos, y una marejada de más de 60,000 personas entre colombianos, venezolanos y ecuatorianos, todos vestidos de blanco, que agitaron banderas de sus respectivos países. Aunque inicialmente Juanes había invitado al presidente Alvaro Uribe para que se hiciera presente, luego desistió de la idea, para no darle al concierto un caracter político, sino estrictamente de AMISTAD.
La multitudinaria reunión se llevó a cabo en los playones de un río seco fronterizo, el mismo que un día cruzó Bolívar en 1813 con un puñado de soldados reclutados en Cartagena y en el Magdalena, cuando se dirigía ya triunfante hacia Caracas, luego de su exilio en Curazao y la anterior capitulación en 1812 al imperio español. En adelante empezarían a llamarle: El Libertador. Esta vez, el principal paso en la inmensa frontera de 2,200 Kilómetros, en lugar de cerrarse con soldados, lo hizo con aplausos y abrazos de los habitantes de ambos países.
El concierto fue abierto por Carlos Vives, quien hizo un llamado para que los secuestrados por las FARC vuelvan a casa: "Soñemos que los secuestrados, policías y militares y demás vuelvan a casa..., toda esta energía va para ellos, para que eso ocurra..."
Ojalá que así sea, queridos amigos de la Coctelera. No queremos peleas, no queremos más muertes ni más miseria, no deseamos violencia, sólo queremos la PAZ..., que podamos vivir y construir un futuro de bien, como hermanos que somos.
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ignatus dijo
Hola made¡¡¡Simplemente pasaba por aquí a saludarte, que no te correspondo como debería a tus continuas y fantásticas visitas a mi blog.Esto de los conciertos está bien...aunque a veces me pregunto si por ejemplo para los artistas que participan no es sobre todo una formidable forma de publicidad.Llámame cínico si quieres, pero desde que bob geldof hace de las uyas con bono de u2 organizando conciertos contra la pobreza desconfio de tanto rollo benéfico y bienintencionado, que muchas veces lo único que hace es incluso lavar la cara de los gobernantes.Pero bienvenida sea la paz,pero paz con justicia, nunca la paz a cualquier precio.Un abrazo mi querida amiga.
18 Marzo 2008 | 05:08 PM