"LA TOURNÉE DE DIOS SOBRE LA TIERRA"
"La Tournée de Dios sobre la Tierra" es el libro de Enrique Jardiel Poncela, que leí de jovencita, presumo que cuando mis amistades de la Coctelera Ignatus y Tony estarían dando sus primeros pasos, y que ahora, sin que ellos entre otros se lo hayan propuesto, me han impulsado a repasar.
Vivimos en un mundo en el que al parecer todo es moda: nuestra manera de nacer, de vivir y por supuesto de morir. La moda lo toca todo: La cultura en todas sus expresiones, a saber, la literatura, la música, la pintura, la manera de vestirnos, de maquillarnos, de peinarnos, de tatuarnos inmisericordemente el cuerpo, las relaciones con los demás, el trato con nuestros padres, la familia, la religión, el sexo, la política, la Fe, Dios, etc. etc. nadie ni nada se escapa a esa increíble epidemia de lo que está de moda y lo que está "demodée", o sea, desactualizado..., especialmente, ésto último, porque ser tradicional ahora, en el concepto de amor, de amistad, de la familia, de Dios, es arriesgarse a quedar completamente aislado, o por lo menos a ser motivo de burla, o a ser igualitico que un fósil.
La Humanidad siempre se ha caracterizado por ser veleidosa y confusa. Y para la muestra un botón: Jardiel Poncela, era un escritor español, humorístico y controvertido que nació a comienzos de 1900. Cerca de los años 30 publicó La Tournée de Dios sobre la Tierra, un libro que entiendo que fue prohibido por la Iglesia Católica, porque el autor, que me parece que era agnóstico, paradójicamente, pone a Dios como protagonista para que le hable a los hombres, y lo hace con tanto tino, que hace lucir el discurso como si le hubiera llegado por inspiración divina. El escritor dice que no es un libro ni contra la Derecha ni contra la Izquierda, ni siquiera antirreligioso, sino simplemente un libro que muestra que la Humanidad ha estado desde el comienzo de los tiempos y sigue estando loca como una CABRA.
Dios un día decide venir al mundo una segunda vez en la persona de un hombre, común y silvestre. Hace su anuncio, como es natural, por conducto de su representante en la tierra el Papa, y escoge, también como es también natural a España, (el escritor es español), para hacer su aparición. Y allí fue Troya!!! Como era de esperar nadie le creyó al Papa ni una palabra de lo que decía. En el planeta entero resonó de punta a punta una sola y sonora carcajada, ante semejante anuncio. Fue tanta la burla que generó la noticia, que el mismo Papa empezó a dudar de su buen juicio. Pero Dios que siempre ha sido consciente de la incredulidad de la humanidad no se arredró y se le apareció de nuevo al Papa para decirle que en cierto día y a cierta hora derrumbaría la Torre de Pizza, y volvería a reconstruirla..., y bueno, con semejante "amenaza" el mundo entero abrió desorbitadamente los ojos y los oídos y se puso a la expectativa...
Y así fue en efecto. En el día y la hora prometida y ante los ojos atónitos de todos los hombrecitos, mujercitas, niñitos y niñitas del mundo, Dios demolió la torre y la dejó hecha polvo..., y en un santiamén la volvió a construir..., sólo se le escapó un pequeño detalle: La erigió esta vez DERECHA, porque es bien sabido de todos que Dios no hace nada torcido.
Bueno, pero a pesar de la "falla", el punto es que ya nadie dudó de la cercana visita de Dios a este "valle de lágrimas"..., de donde se infiere que el "tierrero" que armaron los hombres para recibir a Dios fue inimaginable. Todos querían tener un papel relevante en tan importante bienvenida, desde los jerarcas de las distintas iglesias, comenzando obviamente por la católica, pasando por el gobierno, la prensa (importantísima, porque eran los más chismosos), los militares, los sindicatos, que incluían, por supuesto, al muy respetable sindicato de los ladrones, entre los que habían personalidades del mismo gobierno, claro, y hasta los sanos y los enfermos y también las beatas y prostitutas, bueno, en una palabra, toda, todita la Humanidad quería estar incluída.
Y no les voy a contar lo que pasó, para que lean el libro, aquéllos que aún no lo han leído, pero les puedo asegurar que a pesar de lo predecible, todo fue muy divertido. Ah! y a propósito, les adelanto sólo dos detalles, que Dios no tenía ni idea de lo que quería decir Maran Atha y que las únicas dos personas que lo hicieron sonreir, fueron dos payasos de un circo.
Y para mostrarles que la humanidad parece una mariposa, pero al final siempre es la misma, les transcribo algunas de las frases que Jardiel Poncela escribió en ese libro de 1930: "En Religión aquellas juventudes pasadas hicieron de Dios un personaje imprescindible. Las juventudes actuales no se acuerdan de Dios para nada, Y uno se acuerda de El de vez en cuando". "En política, las juventudes pasadas se lanzaron briosamente a la lucha por la libertad. Las de ahora corren a combatir por la igualdad y la fraternidad, y uno que siempre tiene presente el espectáculo del Universo, al oír hablar de igualdad, libertad y fraternidad, vomita". "Y en lo Divino, las juventudes pretéritas tenían fe y creían, las juventudes actuales no tienen fe ni creen, y uno cree..., y no tiene fe". Jardiel Poncela
Mis queridos amigos de la Coctelera, yo no soy "pescadora de almas", ni soy doctora en teología, ni soy mejor ni peor que el común de las personas, ni me siento dueña de la verdad, ni pretendo con mis ideas convencer a nadie ni que imiten mis actitudes, como no sean las personas que amo, porque a esas sí que me interesa influenciar. Soy una persona gregaria y por lo tanto, amistosa, pero me tiene muy sin cuidado como los demás conduzcan sus vidas, en el sentido de que cada quien es libre de hacerlo como le venga en gana, y tampoco me ofusco si las personas tienen fe o no la tienen, porque ese factor no los hace automáticamente amigos o enemigos míos. Sólo me importa que la persona con la cual comparto mi vida, mi familia y mis amigos cercanos (hablo de proximidad a mi corazón no de distancia geográfica), tengan los mismos valores, o por lo menos similares, a aquéllos que me inculcaron y que todavía conservo orgullosa.
La Fe, en un sentido general, la tenemos todos: Fe en nosotros, fe en los demás, fe en nuestros sueños, fe en los negocios. Pero la Fe religiosa, para mí, es un don de Dios que aunque está al alcance de todos los que la quieran tener, NO es obligación poseer, y por lo tanto, nadie debería ser alabado por aceptarla ni criticado por rechazarla. Creo en Dios, como Conciencia Rectora, y no como un dios fetiche, ni al que yo chantajeo con promesas para que me dé algo a cambio, ni que he hecho sobremedida para que complazca cualquiera de mis caprichos. Creo en El, como Orden Universal, como un Dios de Amor a través de la figura de Jesucristo. Y sé que existe y está conmigo en la presencia de mis seres amados, en mis días felices, y sobre todo, sé que ha sido mi Fuerza y mi Luz en los momentos más duros..., y eso me basta.
Vivimos, sin duda, en un mundo sediento de cambios, en donde los políticos, sobre todo, continúan invocándolos encantados, casi lo mismo que un mantra: Cambio, cambio, nos restriegan a punto de entrar en trance. Probablemente, se refieren al cambio radical en sus bolsillos y en sus vidas, y en la de aquéllos que constituyen su camarilla. No me malinterpreten, porque soy de las que creo que pocas cosas son más peligrosas que una mentalidad inflexible o la arrogancia de esos humanos que actúan con la sapiencia y la altivez de los dioses. No estoy tampoco en contra del progreso. Obviamente, estoy a favor de la tecnología, de los adelantos en medicina, de los cambios sociales, de los derechos de la mujer y del individuo, etc, etc. En fin, creo en los cambios que se hacen para mejorar y no para destruir, creo en el progreso, pero también en el respeto y preservación de las tradiciones. Pero, en resumidas cuentas, supongo, que ya algunos de ustedes habrán constatado, o por lo menos sospechan, que no obstante esos ardientes deseos de la humanidad por empezar de cero de nuevo, desde que el mundo es mundo, en el fondo NADA HA CAMBIADO.
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ignatus dijo
Querida made;a mí también me gustó mucho el lbro de Jardiel Poncela,aunque no le tengo demasiado fresco en la memoria.
Brevemente te diré que estoy de acuerdo contigo en que hay valores intemporales, y que por encima de todo uno debe defender los suyos por encima de modas.Llevar esto al terreno religioso es complicado,porque si hay una institución cuyos valores son poco sólidos es la Iglesia;hoy existe el purgatorio, mañana no, hoy el divorcio es pecado pero si pagas te anulan el matrimonio,la vida es sagrada pero se apoyan las dictaduras más homicidas y se trafica con armas desde el Vaticano, el sexo debe servir para la reproducción pero la iglesia española invierte en una empresa de anticonceptivos,todos somos iguales pero las mujeres un poco menos,en el Pais Vasco hay curas que se niegan a dar misas por los asesinados de ETA mientras dan cobertura ideológica a los asesinos ante la pasividad de la jerarquía...en fin,que la Iglesia anda muy escasa de valores.Salvo el económico,en eso han mantenido unos principios inquebrantables a lo largo de su historia.Te digo esto querida made porque es un discurso muy habitual por lo menos en españa el decir que los ateos somos unos relativistas que no creemos en nada,que demonizamos la familia,el amor,el matrimonio y que no tenemos más valores que el cientifismo y punto.Y no es verdad;yo defiendo la familia más que Benedicto XVI.Porque defiendo la mia,la de dos católicos casados por la iglesia y con tres niños y la de dos lesbianas que adoptan a un niño o dos gays que se casan porque la vida es muy corta y por la noche hace mucho frio y es bueno tener a la persona amada cerca.O sea,que a defensor de la familia no me gana un alemán soltero disfrazado ni niguno de sus seguidores con disfraces menos bonitos.La fe es otra cosa.La fe es sagrada.Intocable.Pero fuera de la esfera íntima la fe no tiene un valor añadido.Y no puedo escribir más que tengo clase querida made.Espero que no te moleste mi comentario.Un fuerte abrazo.Intentaré ampliar esto un poco cuando tenga tiempo.
31 Marzo 2008 | 11:34 AM