TRES ANÉCDOTAS GRACIOSAS
Bueno, queridos amigos, aunque supongo que algunos de ustedes los españoles, mañana lunes estarán todavía celebrando el "puente" del Día del Trabajo, como en Colombia, voy a empezar la semana, tal como prometí con algunas sonrisas. Aquí les paso tres anécdotas simpáticas que me enviaron unas amigas. Espero que los diviertan tanto como a mí.
1. Esta señora cuenta que acompañó a su padre un día a un centro comercial a comprarse un par de zapatos. A la hora del almuerzo se sentaron en una cafetería a comer algo. Allí, ella se dio cuenta de que su padre observaba con insistencia a un chico joven, que se sentó cerca de ellos. El chico tenía el pelo erizado y pintado de varios colores: verde, rojo, naranja y azul.
El padre de la señora seguía observando al joven con insistencia. El muchacho notó que el señor no le quitaba la vista de encima, y por fin, muy irritado le preguntó en tono sarcástico: "Cuál es su problema, viejo, es que usted nunca hizo nada salvaje en su vida?".
A lo que el señor le respondió sin siquiera parpadear: "Sabe que sí? Una vez me emborraché y tuve sexo con una guacamaya. Precisamente, me estaba preguntando..., si usted no sería mi hijo!
2. Una viejita abre la puerta de su casa, porque alguien tocaba y se encuentra con un hombre joven, muy bien vestido que venía a vender aspiradoras. "Buenos días" dice el joven. "Podría tomar unos minutos de su valioso tiempo para hacerle una demostración del último modelo de aspiradoras que han salido al mercado?"
La anciana le dice: No mire, váyase. Yo estoy totalmente quebrada, y no tengo un centavo, e hizo ademán de cerrar la puerta. Rápidamente el chico metió un pie en la puerta y le dijo con una sonrisa: No, señora, no se apresure a rechazar mi oferta. No, hasta cuando haya visto mi increíble demostración. Y diciendo ésto empezó a regar un montón de estiércol de vaca en la alfombra. Mire, señora, si esta potente aspiradora no le remueve todas las trazas de estiércol de su alfombra, tenga la seguridad que yo me comeré lo que quede.
La viejita se vuelve y con un suspiro le dice muy suavemente: Bueno, entonces, déjeme traerle un tenedor, porque me cortaron la electricidad esta mañana!!!
Bueno, y ahora uno picante:
3. El Rabino Bernstein perdió su pene en un terrible accidente. El médico le asegura que con la medicina moderna eso no sería ningún problema. Por $3,500 le haría un implante de uno pequeño, por $6,500 uno mediano y por $14,000 uno grande. El Rabino pensó que tal vez su esposa y él querrían uno cuando menos mediano, o quién sabe si grande, entonces, el médico le sugirió que lo hablara con la señora antes de tomar una decisión.
El Rabino llamó por teléfono a Sara, su esposa y le explicó las opciones. Cuando el médico regresó encontró al Rabino muy triste, sentado en una silla, con la mirada perdida en el vacío. Bueno, le dijo el médico, con cuál de las opciones se va a quedar?
El Rabino responde: Ella prefiere remodelar la cocina!!!
BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS Y UNAS SONRISAS.









estrellaval dijo
AY, Madeleine!
Gracias de corazón por estas risas que me has regalado antes de acostarme. ¡Cuánta razón tenía la esposa del rabino!, se vé que no confiaba nada en el uso pudiera hacer de su pene nuevo su esposo. Si es que, ya lo dicen todos los HOMBRES, no es cuestión de tamaño. Cuando prefiere una cocina nueva a volver a tener "tratos carnales profundos" con su esposo es que el primer pene tampoco le prporcionó muchas satisfacciones.
Y por esta casa el puente del 1 de Mayo, se ha pasado entre bronquitis del pequeño y anginas de la mayor (40 de fiebre!!). Ni un rayito de sol nos ha dado.
Besos y gracias de nuevo!
5 Mayo 2008 | 12:12 AM