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La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

12 Junio 2008

"EL OLVIDO QUE SEREMOS", HOMENAJE A UN PADRE..., Y A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO

"Un árbol nunca está de espaldas para nadie. Si damos la vuelta en torno a él, el árbol siempre estará de frente".

"Sólo morimos cuando nos olvidan".

A mi padre que vela por su familia desde algún lugar especial. A ese árbol que nos dio la vida y nos nutrió con su savia. A él, que nos cobijó con su sombra para protegernos del calor excesivo, y que también nos mostró la cara del sol. A él le dedico este post y a todos los padres del mundo que se han ganado a punta de amor un puesto preferencial en el corazón de sus hijos.

El domingo 15 de Junio se celebra en Colombia, y en muchos países de Sur América y en los Estados Unidos el Día del Padre. Con este motivo, quiero hablarles de un libro maravilloso titulado "El Olvido que Seremos", escrito por Héctor Abad FacioLince, como homenaje a su venerado padre.

Amé a mi padre con un amor que hasta hace poco pensaba que ninguna otra persona era capaz de emular. Cuando comencé a leer el libro de Abad, me quedé muda de asombro. Me parecía que al escribirlo, el genial autor, a quien ni siquiera conozco, se había apropiado no sólo de la imagen de mi padre, sino de muchas de las vivencias de mi infancia y hasta de mis propios sentimientos. Naturalmente, no hay nada de misterioso en ello. La razón de estas coincidencias es muy sencilla: El amor es un sentimiento universal. Su voz y su lenguaje son los mismos para todos los seres que se aman.

Abad dice así:
"Un día tuve que escoger entre Dios y mi papá y escogí a mi papá. Fue la primera discusión teológica de mi vida y la tuve con la hermanita Josefa, la monja que nos cuidaba a Sol y a mí, los hermanos menores. Era una mañana luminosa y estábamos en el patio, al sol, mirando los colibríes. De un momento a otro la monja me dijo: "Su papá se va a ir para el infierno". -Por qué?, le pregunté yo. -"Porque no va a misa". -"Y, yo?" -"Usted va a irse para el Cielo, porque reza todas las noches conmigo".

Por las noches la monja se quitaba el hábito detrás de un biombo para que no le viéramos el pelo; nos había advertido que verle el pelo a una monja era pecado mortal. Yo, que entiendo las cosas bien, pero despacio, había estado imaginándome todo el día el Cielo sin mi papá. Entonces le dije: "No voy a volver a rezar". -"Ah, no?", me retó ella. -"No. Yo ya no me quiero ir para el Cielo. A mí no me gusta el Cielo sin mi papá. Prefiero irme al infierno con él". La hermanita Josefa, asomó la cabeza (fue la única vez que cometimos el pecado de verle sus mechas sin encanto) y gritó: Chito!!! Después se dio la bendición".

"Yo amaba a mi padre con un amor animal. Me gustaba su olor, y también el recuerdo de su olor sobre la cama. Cuando se iba de viaje, yo le rogaba a las muchachas y a mi mamá que no cambiaran las sábanas ni la funda de su almohada. Me gustaba su voz, sus manos, la pulcritud de su ropa y la meticulosa limpieza de su cuerpo".

"Mi papá siempre pensó, y yo le creo y lo imito, que mimar a los hijos es el mejor sistema educativo. "Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz". Cuántas personas podrán decir que tuvieron el padre que quisieran tener si volvieran a nacer? Yo lo podría decir".

"Tres o cuatro veces al año yo me iba con el abuelito para la Inés, la hacienda ganadera entre Puerto Iglesias y la Pintada. Las diversiones diurnas me encantaban, pero al caer de la tarde, cuando la luz se iba yendo, me invadía una tristeza sin nombre, una especie de nostalgia por el mundo entero y me acostaba en silencio en la hamaca a ver caer el sol, a oír el chirrido desolador de las chicharras y a llorar en silencio por mi papá..., con una melancolía que me inundaba todo el cuerpo. A esa enfermedad terrible de los niños que sienten la ausencia de los padres, la llaman "mamitis", yo en secreto le daba otro nombre, mucho más preciso para mí: "papitis". En realidad a mí la única persona que me hacía falta en la vida, hasta hacerme llorar en esos largos y tristes crepúsculos de la Inés, era mi papá".

Bueno, queridos amigos (as) tampoco yo puedo evitar, cada vez que leo estos párrafos identificarme con ellos y pensar en mi padre y que se me aneguen los ojos de lágrimas. Les recomiendo la obra porque es un libro fácil de leer y sé que una vez que lo comiencen lo terminarán de un tirón.

BIENVENIDO VUESTROS COMENTARIOS. UN ESTRECHO ABRAZO PARA TODOS (AS).

servido por Madeleine 41 comentarios compártelo

41 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

La mejor herencia que un padre puede dejarle a sus hijos, consiste en sentarse a escucharlos durante cada uno de los días que viven con ellos. Y cuando se van, paliar la tristeza sabiendo que sus consejos le permitirán ser felices.
Y está comprobado que el mejor antídoto parea las lágrimas de los padres, son la sonrisa Félix de los hijos.
Un abrazo.

12 Junio 2008 | 11:45 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Cuánta razón tienes, Jota..., y viceversa, nada me daba más placer que ver sonreir a mi padre. Un abrazo estrecho.

12 Junio 2008 | 04:52 PM

honrarlavida

honrarlavida dijo

Madeleine: También yo siento estas palabras, como si fueran las mías. Agradezco a Dios por el padre que me tocó, que supo hacer de mí el ser humano que soy.
Tampoco él va a misa, y muchas veces pensé qué sería de su alma, hoy con más años, y después de haberme golpeado tantas veces, no me preocupo, Dios es justo y quiere a su lado a las buenas personas, y estoy segura de que mi papá, es mejor que muchos que todos los días se golpean el pecho en la iglesia y se saben de memoria la Biblia.... porque siempre ha predicado con el ejemplo.
Me gustó leerte, vine a agradecer la visita que hiciste a mi blog, y pienso volver.
Un beso

12 Junio 2008 | 07:22 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, entiendo, comprendo y he vivido también ese amor carnal por un padre y una madre. Parece extraño hablar así, amor carnal, pero así fue, Madeleine. Añoro su carne como añoro la de mi amante que ya no está conmigo. Sus olores y sus colores. Añoro sus sonrisas y mis caricias. Nada ni nadie los podrá jamás sustituir. Ya nada será igual. Nunca nada es igual. Nadie sustituye a nadie. No hay clavos que saquen a otros. No hay amores que rediman a los que has amado. Solamente hay pérdida y recuerdo. Y mucho más con unos padres que lo dieron todo por ti, absolutamente todo, nada se quedaron, nunca.

Y con su muerte se ha ido parte de mí, parte de nosotros, la amputación es real, insoslayable. No existe ninguna prótesis, no existe nada más que ausencia y el amor en la memoria.

12 Junio 2008 | 07:40 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, Albert Camus ya nos propuso ese dilema moral en una época dominada por las ideologías que pretendían establecer los fundamentos supremos de la justicia en la tierra. Antes lo habían hecho las religiones.

Él se preguntó a sí mismo: “si he de elegir entre la justicia y mi madre siempre elegiré a mi madre”

Esta es una lógica moral antigua y no por eso periclitada o caduca, todo lo contrario. En el amor y fidelidad a los tuyos se halla el verdadero compromiso.

En él en ese compromiso hemos de establecernos sin olvidar tampoco que “la patria es el último refugio de los canallas” como decía Bertolt Brecht.

12 Junio 2008 | 07:40 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, las casualidades poéticas empiezan y no terminan. Acaba de llegar mi hermano desde Madrid y veo en sus cosas el libro que precisamente comentas en tu blog. “El olvido que seremos” de vuestro escritor colombiano Héctor Faciolince.

Vio de él una reseña en su primer viaje a Colombia en la revista literaria “El Malpensante”. La crítica era buena, muy buena y en su segundo viaje lo compró. De eso hace ya uno año, si recuerdo bien y ahora está empezando a leerlo. Cómo a ti, le está gustando mucho y me recomienda que lo lea también. Cuando he visto que lo ponía encima de la mesa de la tienda me he llevado una alegría inmensa al darme cuenta que era el mismo libro de tu post de hoy.

La vida siempre tiene cosas hermosas, aunque sean sencillas como esa. Ya ves, mis vinculaciones con Colombia no terminarán nunca. Me alegro que así sea.

Besos de tu peletero catalán.

12 Junio 2008 | 08:56 PM

cachog

cachog dijo

Hermoso y sentido homenaje a los padres, los que muchas veces estàn un poco devaluados.
Lo poco bueno que tengo lo heredè en gran medida de mi padre y siempre lo llevo presente en mis pensamientos y aùn màs en los momentos crìticos.
Es allì cuando pienso: "que hubiera hecho èl en esta circunstancia?" y termina siendo mi guìa.
Gracias amiga por recordarlos ahora que se aproxima el festejo de su dìa.

Un beso.

12 Junio 2008 | 10:29 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

A Honrar la vida, querida amiga: Mi padre nos educó en colegios católicos, supongo primero porque no le quedó más remedio, (la mayoría de los colegios privados en Colombia eran católicos), y luego, bueno, creo que porque intuyó que cierta disciplina era también necesaria. Nos llevaba a la misa y se quedaba por fuera. Tú te preguntabas con respecto a tu padre "qué será de su alma...", porque él no iba a misa. Yo jamás me hice esa pregunta. Sabía muy bien adónde iría a parar su alma. Estoy segura que ahora tiene un puesto preferencial con Dios, lo mismo que lo tendrá el tuyo cuando le llegue su hora. El buen ejemplo y el amor que nos prodigaron es lo importante. Gracias por tus comentarios. Te mando un cálido abrazo y un feliz día con tu magnífico padre.

13 Junio 2008 | 02:33 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Queridísimo Peletero:

Si hay algo que me derrite es el amor de padres a hijos y viceversa. Unas veces me derrite y otras me deja alucinada, porque la fuerza de su lenguaje trasciende todas las barreras, y no sólo las de la vida, sino las de la muerte y la eternidad. Tú como Abad teneis la capacidad de "descolocarme", de sacudirme todo el andamiaje, con vuestros gestos, con vuestras palabras..., sois como una vez decías tú, una especie de vasos comunicantes.
Anotas: "Añoro sus olores y sus colores. Añoro sus sonrisas y mis caricias. Nada ni nadie los podrá jamás sustituir. Ya nada será igual. Nadie sustituye a nadie". Es lo mismo que si hubieras calcado mis sentimientos con tus palabras. Tienes razón: Ya nada será igual. Pero no todo es pérdida y recuerdo, querido Peletero. En eso no estamos ni estaremos de acuerdo. Si todo fuera ausencia y sólo amor en la memoria no estaríamos siquiera conversando de este tema, créeme.

Sí, la vida tiene cosas y personas hermosas, Pele, tú entre otras; y lo hermoso es a veces esporádico y otras se hace más frecuente. Albert y tú las llamais "casualidades poéticas"; en realidad el nombre que les demos poco importa, porque el amor a veces se disfraza de coincidencia para acercarse a nosotros con naturalidad..., sin asustarnos. Yo me pregunto, cuántas de esas "casualidades poéticas" se necesitarán para que lo reconozcas? Besos a mi peletero catalán. Se te quiere.

13 Junio 2008 | 04:15 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Cachog: Unos pocos estarán devaluados, la mayoría nunca bien ponderados. Dices: "siempre lo llevo presente en mis pensamientos y aún más en los momentos críticos. Es allí cuando pienso: Qué hubiera hecho él en esta circunstancia? y termina siendo mi guía". Es exactamente lo mismo que expresa Abad en su libro, es lo mismo que hago yo las veces que me veo en aprietos. Lo que seguramente hará tu hija cuando no estés a mano y necesite un buen consejo. Qué maravilla, verdad? Es casi mágico.
Que tengas un feliz Día del Padre, creo que lo mereces como ninguno. Un abrazo.

13 Junio 2008 | 04:24 AM

argivo

argivo dijo

Mejor libro no habías podido haber escogido con motivo del día del padre. Creo que después del padre de Héctor Abad Facio, no hay ninguno tan comprensivo, y concapacidad de formar humana y políticamente. Y mejor homenaje de hijo al padre, hasta ahora no se conoce, como el que rinde Héctor Abad a su padre. A Héctor, ahora podemos leerlo en su columna del El Espectador, los domingos, pies dejó la revista Semana.

Un beso de quien te abre una ventanita a Colombia. Argivo

13 Junio 2008 | 06:02 AM

earendil

earendil dijo

Saludos !

Por estas tierras se celebra el 19 de Marzo...

Opino que el libro recomendado es perfecto para la ocasión...

El Amor es el motor del mundo, y el de un padre no podría ser menos...

Arrivederci !

13 Junio 2008 | 12:50 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Madeleine, gracias por compartir todo ese amor con todos nosotros.
Me apunto el libro, seguro que es una buena lectura tambien para los que todavía podemos disfrutar de nuestros padres.

Un abrazo, guapa.

13 Junio 2008 | 01:08 PM

Mrs Maggots

Mrs Maggots dijo

Que post tan emotivo, Made. Mañana despues del examen te escribo mail contandote todo lo de EEUU. Un besote fuerte.

13 Junio 2008 | 03:07 PM

estrellaval

estrellaval dijo

Precioso Madeleine!

a lo largo de mi vida he pasado por muchas etapas en mi relación, mejor dicho, en mis sentimientos hacia mis padres. Amor incondicional, descubrimiento de lo humano en el amplio sentido de la palabra que había en ellos (sí, se equivocan, hacen daño, toman decisiones que no compartes en absoluto y que no tienes más remedio que acatar), y finalmente, de aceptación y de respeto. De mucho respeto.

Gracias!

13 Junio 2008 | 07:29 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Argivo: Tú me abres muchas ventanitas a mi querido e inolvidable país. Un abrazo estrecho y gracias por tus comentarios.

14 Junio 2008 | 02:14 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, Earendil. Ya verás el día que a ti te toque desempeñar el rol de padre. El amor de un buen papá es lo mejor que podemos recibir. Un abrazo.

14 Junio 2008 | 02:16 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Conxa querida: Lo único que hago es expresar todo ese amor que a ratos siento que se me sale del pecho. Gracias a todos por "soportarme" la lata. Léete el libro no te arrepentirás. Yo lo leo y lo releo y todavía lloro sobre todo al comienzo y al final. Un abrazo estrecho.

14 Junio 2008 | 02:18 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, querida May. Sí, escríbeme porque estoy ansiosa por conocer los detalles. Besos.

14 Junio 2008 | 02:19 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Así es, Estrella. Todas las relaciones padres-hijos no son las mismas. Sin embargo, como quiera que sean, siempre he pensado que son los únicos seres que de verdad nos aman desinteresadamente y que si cometen errores lo hacen sólo porque no existe escuela donde enseñen la difícil tarea de ser padres. Lo único que yo sé es que mis hermanos y yo fuimos privilegiados. Contamos de lejos con uno de los mejores padres de este planeta. Hace ya casi 7 años que murió y todavía me cuesta hablar de él sin emocionarme hasta las lágrimas. Como dice Abad en su libro: El mío fue mucho padre! Besitos.

14 Junio 2008 | 02:25 AM

fenicia

fenicia dijo

Nuevamente me has emocionado.Ni un dia,ni un momento olviso a mi padre,a mi madre,A MIS PADRES,AVELINO Y LOLITA...
KISSES

14 Junio 2008 | 02:41 AM

ren

ren dijo

Hace casi 7 años que murió tu padre y todavía te cuesta trabajo hablar de él sin emocionarte, Made... El mío se fue hace 18, y es ahora cuando empiezo a nombrarlo sin nudo en la garganta. Aunque no creas, que alguna vez ... Como en esta ocasión, tras leer el post y algunos comentarios. ¿Cómo no emocionarse? Ya sabes que mi padre era muy especial, como lo era el tuyo, como alguno m´s que se ha mencionado aquí; por eso al título de este libro yo le añadiría otra palabrilla: "NUNCA". "El olvido que nunca seremos". Porque mientras alguien nos recuerde como nosotros a nuestros padres, algo de ellos se ha quedado con nosotros.

Un besazo, querida Madeleina, muy grande.

14 Junio 2008 | 03:09 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Feni: Los padres son inolvidables y cuando han sido los mejores, siguen siendo parte de nuestras vidas más allá de la muerte. Gracias por comentar. Besos.

14 Junio 2008 | 04:10 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Me gusta esa adición, mi querida Ren. Todos los hijos de padres así, estamos unidos por el mismo amor y tenemos una única voz. Se te quiere.

14 Junio 2008 | 04:12 PM

Mrs Maggots

Mrs Maggots dijo

Made, ayer leyendo en el periódico este hermoso artículo me acordé de ti. Me gustó tanto que te lo dejo aqui. El autor hace referencia al libro que tratas en tu post en la última parte, y como puedes ver, comparte ideas con tu post.

"En una ocasión, Fabricio Caivano, el fundador de Cuadernos de Pedagogía, le preguntó a Gabriel García Márquez acerca de la educación de los niños. "Lo único importante, le contestó el autor de Cien años de soledad, es encontrar el juguete que llevan dentro". Cada niño llevaría uno distinto y todo consistiría en descubrir cuál era y ponerse a jugar con él. García Márquez había sido un estudiante bastante desastroso hasta que un maestro se dio cuenta de su amor por la lectura y, a partir de entonces, todo fue miel sobre hojuelas, pues ese juguete eran las palabras. Es una idea que vincula la educación con el juego. Según ella, educar consistiría en encontrar el tipo de juego que debemos jugar con cada niño, ese juego en que está implicado su propio ser.

Pero hablar de juego es hablar de disfrute, y una idea así reivindica la felicidad y el amor como base de la educación. Un niño feliz no sólo es más alegre y tranquilo, sino que es más susceptible de ser educado, porque la felicidad le hace creer que el mundo no es un lugar sombrío, hecho sólo para su mal, sino un lugar en el que merece la pena estar, por extraño que pueda parecer muchas veces. Y no creo que haya una manera mejor de educar a un niño que hacer que se sienta querido. Y el amor es básicamente tratar de ponerse en su lugar. Querer saber lo que los niños son. No es una tarea sencilla, al menos para muchos adultos. Por eso prefiero a los padres consentidores que a los que se empeñan en decirles en todo momento a sus hijos lo que deben hacer, o a los que no se preocupan para nada de ellos. Consentir significa mimar, ser indulgente, pero también, otorgar, obligarse. Querer para el que amamos el bien. Tiene sus peligros, pero creo que éstos son menos letales que los peligros del rigor o de la indiferencia.

Y hay adultos que tienen el maravilloso don de saber ponerse en el lugar de los niños. Ese don es un regalo del amor. Basta con amar a alguien para desear conocerle y querer acercase a su mundo. Y la habilidad en tratar a los niños sólo puede provenir de haber visitado el lugar en que éstos suelen vivir. Ese lugar no se parece al nuestro, y por eso tantos adultos se equivocan al pedir a los pequeños cosas que no están en condiciones de hacer. ¿Pediríamos a un pájaro que dejara de volar, a un monito que no se subiera a los árboles, a una abeja que no se fuera en busca de las flores? No, no se lo pediríamos, porque no está en su naturaleza el obedecernos. Y los niños están locos, como lo están todos los que viven al comienzo de algo. Una vida tocada por la locura es una vida abierta a nuevos principios, y por eso debe ser vigilada y querida. Y hay adultos que no sólo entienden esa locura de los niños, sino quese deleitan con ella. San Agustín distinguía entre usar y disfrutar. Usábamos de las cosas del mundo, disfrutábamos de nuestro diálogo con la divinidad. Educar es distinto a adiestrar. Educar es dar vida, comprender que el dios del santo se esconde en la realidad, sobre todo en los niños.

En El guardián entre el centeno, el muchacho protagonista se imagina un campo donde juegan los niños y dice que es eso lo que le gustaría ser, alguien que escondido entre el centeno los vigila en sus juegos. El campo está al lado de un abismo, y su tarea es evitar que los niños puedan acercarse más de la cuenta y caerse. "En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo de donde esté y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos". El protagonista de la novela de Salinger no les dice que se alejen de allí, no se opone a que jueguen en el centeno. Entiende que ésa es su naturaleza, y sólo se ocupa de vigilarlos, y acudir cuando se exponen más de lo tolerable al peligro. Vigilar no se opone a consentir, sólo consiste en corregir un poco nuestra locura.

Creo que los padres que de verdad aman a sus hijos, que están contentos con que hayan nacido, y que disfrutan con su compañía, lo tienen casi todo hecho. Sólo tienen que ser un poco precavidos, y combatir los excesos de su amor. No es difícil, pues los efectos de esos excesos son mucho menos graves que los de la indiferencia o el desprecio. El niño amado siempre tendrá más recursos para enfrentarse a los problemas de la vida que el que no lo ha sido nunca.

En su reciente libro de me-morias, Esther Tusquets nos cuenta que el problema de su vida fue no sentirse suficientemente amada por su madre. Ella piensa que el niño que se siente querido de pequeño puede con todo. "Yo no me sentí querida y me he pasado toda la vida mendigando amor. Una pesadez". Pero la mejor defensa de esta educación del amor que he leído en estos últimos tiempos se encuentra en el libro del colombiano Héctor Abad Faciolince, El olvido que seremos. Es un libro sobre el misterio de la bondad, en el que puede leerse una frase que debería aparecer en la puerta de todas las escuelas: "El mejor método de educación es la felicidad". "Mi papá siempre pensó -escribe Faciolince-, y yo le creo y lo imito, que mimar a los hijos es el mejor sistema educativo". Y unas líneas más abajo añade: "Ahora pienso que la única receta para poder soportar lo dura que es la vida al cabo de los años, es haber recibido en la infancia mucho amor de los padres. Sin ese amor exagerado que me dio mi papá, yo hubiera sido mucho menos feliz".

Los hermanos Grimm son especialistas en buenos comienzos, y el de Caperucita Roja es uno de los más hermosos de todos. "Érase una vez una pequeña y dulce muchachita que en cuanto se la veía se la amaba. Pero sobre todo la quería su abuela, que no sabía qué darle a la niña. Un buen día le regaló una caperucita de terciopelo rojo, y como le sentaba muy bien y no quería llevar otra cosa, la llamaron Caperucita Roja". Una niña a los que todos miman, y a la que su abuela, que la ama sin medida, regala una caperuza de terciopelo rojo. Una caperuza que le sentaba tan bien que no quería llevar otra cosa. Siempre que veo en revistas o reportajes los rostros de tantos niños abandonados o maltratados, me acuerdo de este cuento y me digo que todos los niños del mundo deberían llevar una caperuza así, aunque luego algún agua-fiestas pudiera acusar a sus padres de mimarles en exceso. Esa caperuza es la prueba de su felicidad, de que son queridos con locura por alguien, y lo verdaderamente peligroso es que vayan por el mundo sin ella. "Si quieres que tu hijo sea bueno -escribió Héctor Abad Gómez, el padre tan amado de Faciolince-, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz. Los hacemos felices para que sean buenos y para que luego su bondad aumente su felicidad".

Te dejo el enlace, por si te interesa.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/educacion/ninos/elpepuopi/...

Un besote.

16 Junio 2008 | 01:21 PM

Mrs Maggots

Mrs Maggots dijo

Por cierto olvidé. El título es "la educación de los niños" y el autor Gustavo Martín Garzo.

16 Junio 2008 | 01:25 PM

nazul

nazul dijo

Un post hermoso, mucho.
Besitos de color del cielo, sin nubes.

P.D. Estoy esperando tu notita, me tienes intrigada ;-)

16 Junio 2008 | 06:56 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Maggots querida: Eres una belleza, querida amiga. Gracias mil por este regalo, gracias por dejarme este artículo, que ya lo imprimí y lo guardaré como un tesoro. Lo que Martín Garzo escribe es exactamente lo que hacen los buenos padres que han sabido, guiados por el amor y el instinto tocar las cuerdas claves en la educación de sus hijos y crear la música más inolvidable y hermosa que ellos escucharán en la vida. Qué razón tenía García Marquez: "Lo único importante es encontrar el juguete que llevan dentro".
Un detalle sin importancia para muchas personas, pero que para mí sigue siendo inolvidable de mi padre: Sabía que a mi hermana y a mí nos costaba mucho trabajo madrugar en las heladas mañanas de ese entonces en Bogotá. Entonces, tooodos los días de colegio, nos daba metódicamente como 10 minutos de besos y de cosquillas para despertarnos. El decía, si no las consiento yo, quién me las va a consentir así más tarde? Se te quiere.

16 Junio 2008 | 08:54 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, querida Nazul. No te preocupes, no era nada de importancia. Besitos.

16 Junio 2008 | 08:56 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Gracias Madeleine, por traerme al coment de Magggots y gracias a ella por dejar tan interesante artículo.
Yo, como la Tusquetes he tenido que mendigar mucho amor a lo largo de mi vida y espero que todo el amor que le doy a mi hijo le sirva para dar y recibir amor de una manera mucho más sana que yo.
Gracias a las dos y un fuerte abrazo.

17 Junio 2008 | 09:55 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Me alegro Conxa, que te haya gustado. Todos los seres humanos somos dignos de amor, pero para comprender eso, debemos por empezar a amarnos a nosotros mismos, a valorarnos. El amor no tiene por qué mendigarse. Cuando asimilamos ese concepto el amor llega a nosotros muy suave. Todo el amor que le das a tu hijo le servirá para dar y recibir amor..., es una labor grandiosa la que adelantas por él y sobre todo por ti. Besos.

17 Junio 2008 | 04:47 PM

homeronica

homeronica dijo

Excelente post amiga. Tengo una hija al que piensa que tiene como padre un héroe; no es que lo sea pero me gusta ella lo crea. Ella es mi hija adorada. Un beso. H.

17 Junio 2008 | 08:49 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Homero: Estoy segura que si ella lo piensa es porque eres un héroe. Créeme. Felicitaciones, porque deben haber suficientes razones para que ella sienta así. Gracias por tus comentarios. Un beso.

18 Junio 2008 | 09:10 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Un post muy entrañable Made, me quedo con una frase del principio... "Sólo morimos cuando nos olvidan". Yo tengo mamitis pero mi padre es mi padre...

Un besazo y disfruta del fin de semana.

Gracias tus palabras.... soy muy visceral y mis arrebatos duran lo que tardo en escribirlos, pero a veces las injusticias me superan....

21 Junio 2008 | 01:45 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Exactamente Mantis. Te has quedado con una de las frases mejores del post: "Sólo morimos cuando nos olvidan". Y no es simplemente una frase, es una realidad. Así que ya sabes.
Yo soy lo "mismo" que tú, pero al "contrario", ja, ja. Sufro todavía de "papitis" aguda, pero mi madre es mi madre. Besitos.

21 Junio 2008 | 04:10 PM

cachiporras

cachiporras dijo

Lo siento, no lo voy a leer, prefiero vivirlo como el objeto del protagonista. La verdad, no está mal los homenajes a los padres, pero vamos, no es para hacer un drama, simplemente es una "obligación", como lo es hacer que nos odien cuando es lo mejor para ellos. Una vez somos padres, nuestra obligación primordial es enseñarles, y cada uno enseña con los medios que el mundo y el sistema de vida en el que se vive, les otorga. Según dicen mis amistades, creen que soy un buen padre, justo y aplicado. sin embargo, y pese a las albanzas de los cercanos, yo creo que he suspendido en enseñarles. ¿Porqué?, pues porque yo estoy conque este mundo es para los triunfadores, que son los únicos que no se deben a los caprichos de alguien que mande sobre ellos, pero mis hijos han hecho lo que yo, desoir los consejos y seguir mi ejemplo que no es el mejor. Siempre, de una forma activa, he estado en contra de los poderosos ambiciosos, porque no han pensado en dejar a los demás algo de la riqueza que han derrochado en caprichos, cuando tanta gente muere de hambre. Si, tienen muy buena prensa, estan muy bien catalogados como personas cumplidoras y de trabajo, pero no dejan de ser unos asalariados que estan a espensas del humor de sus jefes. Si es verdad, su valia les va a valer como me sucedió a mi, para que el jefe, cuando le recriminaba cualquier tema social o de trabajo no me despidiera, pero tambien sirvió para que este mismo jefe, no intentara promocionarme en mi justa medida y si al pelota de turno, que además era el que siempre tenia que estar preguntandome como se hacia esto o aquello. A la postre, el que a trabajado a mi sombre esta muy bien situado, y yo tambien, pero con la diferencia de que yo me lo he ganado y el otro, (que aún esta mejor que yo), solo a "copiado" en el examen. Esto para mi, lo veo bien, porque mi padre faltó muy pronto y yo me tuve que "descoscar" a golpes con la vida y mis estudios, pero mis hijos, mis hijos tienen buenos consejos y aún son unos idealistas, yo ya estoy a vuelta de la vida y paso. Si, tengo mis ideas, soy "rojo", pero solo para mi, el sistema en el que vivo no admite la generosidad ni la solidaridad, solo el triunfo personal. Si volviera atras con lo que sé, seria un triunfador y posiblemente pudiera hablarle de tú a más de un politico y empresario renombrado, sin tener que hacer genuflexiones de acatamiento. Por esta causa, aveces soy duro y exigente con ellos. Hablando friamente, sin el calor de padre, valen muchisimo más que muchos de los que hoy están en candelero en el mundo, además de que su labor es más efectiva y productiva que la de esos otrso. Que conste, cuando me pongo "terco" que dicen ellos, me duele muchisimo, pero no cedo. Tengo mucha más experiencia que ellos y sé que lo que hago, con el tiempo les va ha beneficiar. Pero los quiero igual, ¡eH?
Besos de uno que espera que lo visites cuando vengas, o cuando menos que me digas donde podré verte . que yo no tengo problema y me desplazo a donde sea con tal de abrazarte. Basazos gordos

22 Junio 2008 | 04:58 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Cachi, querido: Qué es lo que te reprochas? haberle enseñado a tus hijos a ser generosos y nobles, pero no "rodillones"? Alégrate. Serán siempre personas de éxito. Y cuando hablo de éxito, no me refiero al concepto equivocado que tienen muchas personas, que todo lo reducen apenas a acumular dinero. Hablo de satisfacciones. A sentirse contento con lo que la vida les da, y lo que ellos le devuelven. Cada cual tiene su estilo para educar, y el buen padre da lo mejor de sí. Serás estricto, y haces muy bien, mi padre también lo era, y eso no le impedía ser "querendón"..., todos necesitamos de disciplina. Muchas gracias por tus comentarios. Besitos para uno de los mejores padres..., como decimos en mi tierra un "papacito", ja, ja.
Luego te escribo.

23 Junio 2008 | 02:37 AM

Delio Gomez

Delio Gomez dijo

es un libro emocionante, que evocacion tan hermosa y detallada de un gran hombre

12 Marzo 2009 | 11:23 PM

cai-man

cai-man dijo

Me lo apunto en mi agenda para leerlo... por la forma que lo describes debe de ser genial... gracias

13 Marzo 2009 | 12:30 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Delio: Es un libro que he leído y releído porque cada vez que lo hago me parece estar oyendo a mi propio padre.

13 Marzo 2009 | 04:59 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Caimán: Léelo que no te arrepentirás.

13 Marzo 2009 | 04:59 AM

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Literatura y Poesía

Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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