DE ADULTERIO Y AMORES DE JUVENTUD
La foto y la poesía con las que ilustro este post, me las mandó mi amiga Luchi Feliz, y fueron las que se usaron en la Feria del Libro de Bogotá, que yo ahora utilizo para comentar sobre la de Miami.
"Luiscé, había cogido la maña de regañar a las secretarias por tonterías, lo cual era falsamente interpretado en la oficina como intolerancia frente a los errores. Pero lo que lo lastimaba de ellas era su extrema juventud, esa lozanía fragante de manzana verde que le ponía de presente su propio tránsito hacia la condición de ciruela pasa".
"Ciertamente, Solita, Florence Nightingale de sus achaques, no era personaje que él pudiera deslumbrar con renovados trucos de seducción y magia. Para eso eran indispensables un escenario de estreno, una función de gala y una mujer bella y extraña que alumbrara el instante y que desapareciera sin dejar rastro antes de que se rompiera el hechizo, al sonar las doce campanadas".
Una vez más y con gran éxito, queridos amigos y amigas, ha tenido lugar en Miami la Feria del Libro, que los lectores recibimos con gran entusiasmo. Pero este año el acontecimiento ha tenido un tinte mucho más especial porque el romance entre la dorada ciudad y el libro ha acumulado ya 25 años de duración. Tal vez por ese motivo, para festejar las bodas de plata de estos singulares amantes, algunos de los escritores han escogido como tema de los libros que presentaron al omnipresente, y algunas veces maltrecho, pero nunca suficientemente ponderado Amor.
El lunes asistimos a la presentación del libro de Daniel Balmaceda, "La historia oficial no dicha de la Argentina", que es un libro que según explicó su autor cuenta la historia de ese país desde el punto de vista del romance. Un enfoque distinto y muy interesante.
El sábado, aunque quise ser puntual, llegué unos minutos tarde al encuentro con Laura Restrepo, una escritora colombiana de gran talento, que hacía la presentación de su libro, "Olor a rosas invisibles", precisamente el que reseño aquí. Es una novela amena, corta, cortísima, yo diría más bien un cuento largo, narrado por un amigo del protagonista, sobre amores de juventud y adulterio, que les recomiendo porque además de invitarnos a la reflexión seria no deja de tener su dósis de buen humor. Bueno, para serles sincera, tal como lo afirmó la misma Laura, la historia en realidad más que de amores y aventuras extramatrimoniales, se trata de los "destrozos" que el inexorable paso del tiempo opera en todos nosotros, daño del que no se salvan ni nuestros seres queridos y ni siquiera nuestros recuerdos más hermosos (snif, snif).
Luis C. Campos es un caballero colombiano, ya maduro, que ha tenido hasta el momento una vida profesional y matrimonial muy exitosa y satisfactoria. Eloísa fue su amante de juventud, una preciosa, alta y esbelta chilena de ojos melados, con la que sostuvo un romance fogoso y fulminante aunque efímero. El idilio, en realidad, sólo duró unos cuantos meses, pero les dio combustible suficiente para mantener el calor de la nostalgia alumbrándolos a ambos por cuatro décadas.
Se conocieron en el puerto de Luxor en un crucero y al cabo de diez días cuando llegaron a El Cairo ya estaban los dos locamente enamorados. Emprendieron juntos el regreso a Roma, de donde él debía volar a Londres para terminar su carrera de Economía, y ella a Ginebra a especializarse en idiomas. En lugar de eso, e incapaces de separarse, decidieron quedarse en Roma y se alojaron en un hotelito cercano a la Fontana de Trevi en donde le dieron rienda suelta a su divino y alocado amor. Un mes después de despilfarrar los recursos que puntualmente recibían de sus respectivas familias, decidieron "feriar" su futuro conviviendo por tres meses más en una pensión del Trastevere, y gastando el dinero en idílicos paseos a Venecia y a Amalfi, hasta que la madre de Eloísa que descubrió el engaño, aterrizó en Roma y rescató a la chica, llevándosela acongojada y llorosa de una oreja y poniendo punto final así a la maravillosa, pero descabellada aventura.
A pesar de que los dos jóvenes tuvieron en adelante un océano de por medio, ya que él regresó a Colombia a trabajar en los negocios de su padre, quien se negó a seguir costeando la educación europea de tamaño irresponsable, y ella continuó en Suiza, cierto contacto se mantuvo entre ambos amantes en esos años. Así se enteraron respectivamente un día, que él se había casado con una chica de la sociedad bogotana y ella con un banquero suizo, y del posterior nacimiento de la hija de ella y de los dos hijos de él y sus nietos.
Pero un día el destino alteró el cuadro, y él recibió una esquela de Eloísa en la que le contaba en cuatro líneas escuetas, que dos años antes su marido había muerto de una penosa y prolongada enfermedad. Luiscé, percibió en la nota de ella un imperceptible matiz de nostalgia y en lugar de contestarle la misiva con otra carta educada, decidió llamarla a Suiza y así se inició desde entonces un contacto más cercano y asiduo, que fue como un bálsamo "contra los peculiares atropellos que a un hombre de su condición le impone el ingreso a la vejez: el cambio del tenis por el golf, el abandono forzado del cigarrillo, los orificios de más en el cinturón, las dioptrías adicionales en los lentes".
Claro, que Luiscé, no pretendía con mucho arriesgar la plácida vida que había construído durante cuarenta años, ni cambiar a una esposa ejemplar, la madre de sus hijos, por salir a correr una nueva aventura con la novia de su juventud. Pero "una cosa piensa el burro, y otra el que lo está enjalmando" y al parecer Eloísa lanzada de una a revivir el fuego y la ilusión de ese pasado que compartieron, le propuso una cita en Miami, sin darle chance a esgrimir una excusa airosa y ni siquiera a optar por otra alternativa.
Laura Restrepo comentaba en su exposición, que había escrito esta historia basada en los cambios sufridos por las reglas de la moral con respecto del adulterio, que no eran los mismos que se tenían por ejemplo cuando Flaubert escribió su famoso libro "Madame Bovary", ya que entonces el adulterio era estigmatizado y considerado casi un crimen sin importar ni justificar de ninguna manera, las razones que los protagonistas pudieran esgrimir. Y aunque la historia de "Olor a rosas invisibles" nos habla del adulterio de un hombre, con quienes todos y todas sabemos que la sociedad occidental siempre ha sido más benévola, en realidad la escritora quería hacer hincapié en la "despenalización" general que del adulterio se hace en la actualidad tanto para el hombre como para la mujer..., quizá también por la poesía que reviste el secreto amoroso.
Bueno, pues yo le dije a la escritora que me parecía muy bien toda esa evolución de las normas de conducta, pero que quería también romper una lanza a favor del amor y de aquellas parejas que se mantenían por años enamoradas y además fieles, de las que conozco muchas, no obstante las tentaciones que me atrevo a decir casi con seguridad que habrían debido alguna vez enfrentar.
Es que a menudo siento, le dije, que en la actualidad cuando muchos no creen e incluso niegan la existencia del amor, los que tenemos matrimonios sinceramente felices estamos obligados a andar por la vida pidiendo disculpas, ocultando nuestra satisfacción de los demás para que no nos tilden de hipócritas, de mojigatos, de provincianos o de pasados de moda. Ella me sonrió aprobadora y me escribió la siguiente dedicatoria en el libro que me autografió: "A Madeleine porque tiene toda la razón, un buen matrimonio es una dicha".
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Daniela dijo
Querida Madeleine:
Siempre me pasa lo mismo cuando leo despues de un tiempo tus post : la sorpresa y el refunfuñamiento por no leerte mas seguido.Es que tendría que organizarme con las fuenes y éso para no perder post de amigos que son un deleite leer ,por la inteligencia que transmiten. Hablo de fuentes RSS ,no la fuente de Trevi ;-) ¡qué lindA historia! felicito la aventura vivida por Eloisa y luisce en su juventud! (en cualquier edad felicito locura/aventuras así!.lo que no se vive hoy ,pasa el día no vuelve atrás.
Tengo una amiga que esta pasando por algo parecido reencotrarse con su primer hombre -novio de adolescente luego de 23años.pero los dos divorciados...creo que es recuperar esas maripositas dormidas. También entiendo lo que decís sobre las parejas de años de casados porque en esta época han pasado a estar en extinción....pero también es mas que loable porque entonces los que continúan juntos es porque verdaderamente èso eligen.Y creo que el gran premio es ése : AMAR Y SENTIRSE AMADo... Pero no me cabe dudas que se lo habrás fundamentado con total seguridad ya que la dedicatoria ( si bien suena como paradoja del cuento) ella avala tu concepto del amor.
Besotes y gracias por esta amena descripcion.
16 Noviembre 2008 | 07:10 PM