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La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

1 Diciembre 2008

Casualidades poéticas

Queridos amigos y amigas:

Este es un cuento que decidí reciclar, porque fue uno de los primeros que escribí cuando empecé a hacer mis "pinitos" en la Coctelera. Revisarlo me ha llenado de nostalgia, pero también de alegría, ya que a través de él tuve la oportunidad feliz de "conoceros" a muchos de vosotros virtualmente y concebir el sueño de que algún día nos veríamos en persona, como en efecto, ocurrió con algunos. "Casualidades poéticas" como diría el Peletero, pero casualidades que atesoro, porque dieron origen a entrañables amistades, que sólo espero que crezcan y sean más sólidas con el tiempo. Madeleine

CON LOS PIES ENTRELAZADOS

Daniel Marquetti y Támara Vasnikova nacieron en países de culturas diferentes y geográficamente muy distantes, en Argentina él y en Rusia ella. No obstante la lejanía de sus orígenes parecían predestinados a amarse. Cuando se conocieron, Támara tuvo que hacer un esfuerzo para disimular la admiración que sintió por aquel hombre galante, tremendamente atractivo y brioso como un corcel, de  cuerpo fuerte y entrenado para el deporte.  A Daniel, por su parte, no le importó rendirse ante la evidencia de que había perdido la brújula en el abismo insondable de la mirada de Támara.  Sin embargo, no fue la estampa viril de él ni los ojos brujos de ella lo que hizo que sus caminos se cruzaran.  Lo que de verdad los atrajo como un poderoso imán fue el tesoro común de sus pies extraordinarios. Esos pies, que lo mismo que las manos de un consagrado pianista o de un famoso pintor eran su mejor medio de expresión. Daniel era futbolista, ídolo de multitudes y Támara una primerísima bailarina de ballet clásico.

Todo empezó por una extraña casualidad, una noche de Mayo en Nueva York, lo mismo que empiezan algunas cosas que uno no anda buscando. Tras una agotadora jornada, Támara encendió el televisor en el momento en que se transmitía un partido de fútbol. Hizo un mohín de disgusto y pensó en cambiar de canal. El fútbol era un deporte que no le generaba entusiasmo; pensaba que un juego en donde el triunfo parecía depender exclusivamente del equipo que más pateara tenía que ser por fuerza un entretenimiento bruto. Sin embargo, ese día algo llamó su atención. Fascinada observó los pases fenomenales del capitán del equipo, Daniel Marquetti. Sus pies se movían con tanta agilidad, que daba la sensación de que bailaba con el balón. El espectáculo era una exhibición de arte y de magia. El futbolista se paseaba por la cancha y evadía a los contrarios con una habilidad insólita y un derroche de la más depurada estrategia. Manejaba el esférico a su antojo y coordinaba las jugadas con la destreza de un maestro. Sus contrincantes parecían niños que luchaban por un caramelo adherido con obstinación a las extremidades del hombre. Era un despliegue, no sólo de energía física y pericia, sino también de inteligencia. Támara quedó tan impresionada, que no se despegó de la pantalla hasta cuando el partido finalizó. Por supuesto, no olvidó el nombre del dueño de esos pies increíbles, que parecían dotados de astucia y que la hicieron cambiar de opinión con respecto al fútbol.

Daniel Marquetti no sentía ningún interés por el ballet y la ópera, pero una noche en que acompañó a regañadientes a una pareja amiga a una presentación del “Lago de los cisnes” descubrió a Tania. Cuando ella apareció en el escenario, la amenaza de una noche aburrida se disipó para transformarse en una de las veladas más inolvidables de su vida. Fue como si el destino hubiese querido jugarle una broma, pero con un buen final. De repente, el tedio y la inconformidad se esfumaron de su espíritu para dar paso al deslumbramiento. Extasiado con la bailarina y el encanto que emanaba de ella, se dejó arrastrar por la música, hipnotizado por sus pies alados y seductores, que parecía que no tocaban el suelo, que se elevaban sutiles un instante, para luego volver a posarse silenciosamente con la delicadeza de dos copos de nieve. Sólo un ángel podía bailar así, pensó.

Probablemente, Támara hubiera olvidado muy pronto al futbolista que la hipnotizó frente a la pantalla y Daniel a la bailarina que lo mantuvo cautivo a la silla ese día en el teatro, pero cuando el destino se obstina, las casualidades no paran. Esa misma noche coincidieron en el lobby del hotel donde él se alojaba, y él supo con un sobresalto de alegría que también ella era huésped allí. Sintió cómo su ego crecía cuando Támara le dijo sonriente, que lo había visto jugar por televisión: "No soy aficionada al fútbol, pero confieso que me pegué a la pantalla hasta el final del partido..., fue emocionante verlo cubrirse de gloria, remató ella en un susurro. Daniel la miró con adoración y estuvo a punto de deshacerse en halagos, pero se limitó a darle las gracias; otra cosa pensó que hubiera sonado falsa.  Mientras la observaba absorto hubiera podido jurar que el amor a primera vista no era, después de todo, un invento. Ella llevaba todavía el cabello recogido en la nuca en un moño sencillo, tal como lo tenía unas horas antes en el teatro, pero ahora vestía una túnica y unas sandalias de plata. De cerca le gustó más, le pareció que tenía la belleza de un lirio. Su espléndido cabello dorado era el marco perfecto para su piel de nácar y para sus ojos oscuros y profundos. Daniel se sintió perdido en el laberinto de aquella mirada, hechizado con el dulce metal de su voz, que pronunciaba el español con un dejo fuerte, con mucho acento.

Daniel y Támara se amaron incontables noches con el enajenamiento del que vive un sueño del que no quisiera despertar jamás. Y en la intimidad de la alcoba vinieron a ser el dúo perfecto. Era tal la intensidad de sus encuentros que se diría que querían beberse la vida en unas pocas horas, y entre frases delirantes y el aletear de respiraciones quedaban sus cuerpos sudorosos y desfallecidos bajo las sábanas. Poseída por el poder del amor, Támara interpretó para él cada día la más sublime de las danzas. Daniel le correspondió con la misma pasión con que hacía todo lo que amaba y con una ternura que su corazón recio desconocía hasta ese momento.

-Cuántas cosas podrían contar nuestros pies de nosotros si hablaran..., suspiraba ella para romper los silencios que atenazaban sus gargantas. Sentados a la orilla de un muelle cercano, mientras jugueteaban en el agua con los pies enlazados, soñaban con obstinación que podían superar los infranqueables abismos que jamás mencionaban. Támara era una bailarina y el ballet era su vida. Sin el baile languidecía como el que muere de sed al borde de una fuente ya seca y abandonada. Daniel, por su parte, vivía para el deporte. Sus pies grandes y toscos sólo entendían el lenguaje del football, mientras que los de ella etéreos y delicados sólo sabían el de la danza.

Y los días fueron pasando, mientras se debatían agobiados incapaces de romper la gruesa cadena que unía sus sentimientos,  obstinados ante la penosa realidad.  Nadie pudo decir con seguridad lo que ocurrió, pero un día tan de repente como se amaron se separaron. Quizá lo mismo que los unió, los alejó y se dijeron adiós con dolor, pero sin aspavientos.

Años después, Támara escribió una novela "Holding Feet" "Con los pies entrelazados" y relató esa historia de amor y renunciamiento. Se juntaron en Nueva York para el lanzamiento del libro y enumeraron con fingida emoción el rosario de triunfos profesionales que ambos habían cosechado, y cuando la palabra se les hizo un nudo cerrado en la garganta, rememoraron en silencio con los ojos inundados de lágrimas aquella época ya perdida en el tiempo, la más feliz de sus vidas..., la misma que al concluir marcó el comienzo de su mutuo vacío y de su gran soledad.

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servido por Madeleine 44 comentarios compártelo

44 comentarios · Escribe aquí tu comentario

argivo

argivo dijo

El amor tiene sus paradojas, y tu cuento Madeleine, es una de ellas. Grato estar en tu blog. Un beso. Argivo.

1 Diciembre 2008 | 06:01 AM

fenicia

fenicia dijo

Magnifico el cuento,del principio al final,me ha gustado mucho amiga y luego fijate,lo voy a releer.
kisses Madeleine

1 Diciembre 2008 | 11:50 AM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Has hecho muy bien con sacarlo del cajón. Merecía la pena. El amor puede nacer empujado por cualquier circunstancia, por rara que parezca y de la misma forma, desgraciadamente, desaparecer.
Siempre les quedará el recuerdo de esos pies que el agua meció, cuando las pisadas eran unísonas.
Un abrazo.

1 Diciembre 2008 | 01:07 PM

encontrada

encontrada dijo

Me alegro mucho de que lo hayas publicado de nuevo. Creo que no te había leído ningún cuento y me gusta como lo haces. Deberías escribir más post como cuentos. La historia es bonita y a la vez real, el final es crudo, sin perdices pero sin atrocidades, justo, comedido, perfecto. Y centrar la historia en los pies es todo un acierto, muy original. Muchos besos

1 Diciembre 2008 | 03:23 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

"El amor tiene sus paradojas", sí, que las tiene Argivo..., y también sus sublimes locuras. He visto a un hombre, sólo con huecos en los bolsillos, conseguir a una mujer adinerada y enamorarla y hacerla feliz nada más que con su transparencia de alma y su trabajo duro y honrado. Y he visto parejas que renuncian a su profesión y a muchas comodidades por compartir una vida y han sido también felices. Gracias, por tus comentarios. Besos.

1 Diciembre 2008 | 05:22 PM

cachog

cachog dijo

Buen cuento, felicitaciones!
Està visto que no todo comienza por la cabeza, o el corazòn.

Besos.

1 Diciembre 2008 | 05:22 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, Feni. Puedes releerlo y también hacerle la crítica (risas). Las opiniones de ustedes me ayudan a mejorar. Besitos.

1 Diciembre 2008 | 05:23 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, Jota, por tu apreciación. El amor tiene vías extrañas, pero yo opino que cuando es sólido y verdadero supera muchos escollos. De lo contrario, sólo quedan los recuerdos de las pisadas en el agua. Un abrazo.

1 Diciembre 2008 | 05:25 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, Encontrada. Tal vez debería hacerle caso a tu sugerencia para el año que entra y publicar más de mis cuentos cortos. A mí lo que tú escribes me impacta, por eso me alegra tu opinión que tiene la espontaneidad que te caracteriza y que percibo además sincera. De nuevo gracias. Un beso.

1 Diciembre 2008 | 05:42 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, Cachog. En cuestiones de amor, no todo comienza por la cabeza o por el corazón, pero cuando empieza por los pies, lo más probable es que termine por los pies. Besos.

1 Diciembre 2008 | 05:44 PM

nazul

nazul dijo

No sé cómo me había perdido yo este cuentot!!, soy de las que recicla a diario ;-) por eso no puedo más que darte las gracias por reciclar este post que he tenido la oportunidad de leer. Creo que aún no te había conocido porque desde que me topé con tu blog...no he dejado de leer un sólo post.
Como bien escribes por ahí, deberías plantearte para el próximo año escribir más cuentos porque me ha fascinado.
Sentada en el sillón, se me ha "entrelazado el corazón", con el entretejer de tus letras.
Si tuviera que describirlo con una palabra: exquisito.
Con un color: azul profundo.
Con una emoción: sensibilidad.
Y si me lo permites, con una obra de arte: "La estrella" de Degás. Porque su pincelada suelta se adueña del conjunto, a pesar de la rapidez de ejecución. Esos "pies entrelazados" de Tamara y Daniel definen una parte de lo que pictoricamente siento con esta obra.
Ya sabes que el arte forma parte de mi vida, y en muchas ocasiones, encuentro similitudes en el arte. No siempre lo plasmo, pero esta vez, me acabo de tomar la libertad.
Sabes que soy una romántica, sabes de los valores que, para mí, deben estar presente en una relación...así que pensando con el corazón me hubiera gustado leer que comieron perdices, pero la vida misma se encarga de enseñarnos el camino correcto y a veces toparnos de frente con la realidad, muy lejos de los sueños o finales felices.
En este caso, fue un amor intenso pero fugaz, como el movimiento de muñeca en una picelada impresionista.
Como dice un amigo mío: "espléndido, absolutamente espléndido".
Ya sabes, quiero leer más cuentos, anotalo bien, eh?
Besitos con impresiones azules

1 Diciembre 2008 | 07:52 PM

la-bruja-del-ojuelo

la-bruja-del-ojuelo dijo

llevas razón, lo mismo que les unió les separó...pusieron pies de por medio. Hay cosas tan incomprensibles como amar a alguien a tope y con el corazón y por no saber decirlo, expresarlo o aguantarlo, llega un final inesperado y un dolor inexplicable que no hay como sacarle el vuelo rasante de las mariposa que se quedaron en el estómago.

Besos Madeleine.

1 Diciembre 2008 | 08:33 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, yo tuve una amiga que siempre me decía que: “la tragedia, tanto como el prodigio, están siempre a un paso de nosotros”.

Cuando nos alcanza el segundo siempre pensamos que estábamos aguardándolo desde el inicio de los tiempos, o si me apuras, desde los primeros días de la creación, o viceversa.

Estamos seguros y convencidos que Dios lo forjó en algún fuego especial para nosotros, como si fuera un único anillo para un solo dedo, el nuestro.

Normalmente creemos que eso que llamamos felicidad consiste en tenerlo todo, en el mismo lugar y en el mismo instante. Pensamos eso porque pensamos que la felicidad es perfecta, si no lo fuera ya no sería felicidad y solamente un leve bienestar.

También nos figuramos que lo bueno es barato y lo malo caro.

Cuando nos damos cuenta que las cosas no son así aplicamos entonces la contabilidad a la psicología y a los sentimientos. No nos queda otro remedio. Exigimos a la vida y nos exigimos a nosotros mismos beneficios y unas cuentas de resultados saneadas como si fuéramos empresas en plena vorágine capitalista y en plena crisis financiera. Y nos preguntamos también al envejecer, si el balance ha sido bueno, si el saldo es positivo, igual que hacemos al mirar el extracto bancario en nuestra cuenta corriente.

Es normal creer que las cosas que nos ocurren, y que solamente nos ocurren en el presente, tienen trascendencia más allá de él. Parece obvio que el futuro queda marcado por las cosas que nos suceden hoy, pero también deseamos pensar que al pasado le sucede igual, buscando magia donde solamente hay poesía.

El cuento que nos relatas es delicioso por su final amargo y porque los protagonistas no llegan a dañarse. Ambos asumen su decisión como personas maduras y continúan teniéndose cariño y estima. Aunque es de mucha ayuda para conservar la ternura que los dos decidan lo mismo, que es ir cada uno por su lado.

Un viejo amigo mío, peletero, por cierto, me decía que la maravilla, el prodigio y el portento siempre nos dejan invariablemente estupefactos, atónitos y extrañados frente a la realidad que siempre es la que los crea y siempre es la que manda sobre todas las cosas.

Algunos pensamos que los milagros no existen pero los fenómenos sí, eso que algunos llama “meteoros”, Dios nos los regala constantemente, otra cosa es que nuestros ojos sepan verlos. Es algo que tiene que ver con el coraje y, por supuesto, con la poesía.

Y su falta, la falta de coraje de los dos protagonistas de tu relato es la que nos deja ese sabor amargo.

Besos.

1 Diciembre 2008 | 09:25 PM

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

Hola Made ¡si este cuento es de los primeros "pinitos" no quiero saber cómo serán los más actuales! Está muy bien contado aunque debo confesarte que lo del argentino enamorándose de la mirada de la mujer no me lo creí, justamente porque hoy por hoy los argentinos a través de los medios de comunicación sólo se fijan en la cola y las tetas de las mujeres. Pero más allá de este detalle, tu cuento me gustó, porque pasa por todos los estilos, el romántico, el apasionado, el misterioso, el místico...excelente!
Un besote

2 Diciembre 2008 | 12:34 AM

ren

ren dijo

Ha sido un buen título el que has escogido para este relato, Madeleine. No se puede negar que esta historia de amor nació bajo el signo de la casualidad poética: dos personas de países situados en extremos opuestos del mundo, dos profesiones absolutamente distintas y carentes de relación, un zapeo fortuito, una invitación fastidiosa, y un encuentro casual en el recibidor de un hotel... Hilos que un destino caprichoso parece disfrutar entrelazando... hasta que se cansa.

Y los pies de cada uno les conducen por caminos diferentes. Pero yo sé algo que otros no saben.. :-) Que esos pies recorrieron el camino inverso, hasta volver a unir a sus dueños de nuevo, tiempo después.

Ya se me pasó la edad de creer en los Reyes Magos y en que el amor verdadero todo lo puede; hay ocasiones en que las circunstancias se convierten en escollos insalvables, pero afortunadamente son muy pocas. Por lo general, la voluntad mueve tantas montañas como la fe, y las ganas de superar lo que haga falta con tal que estar con esa persona a la que se ama, más.

Has hecho muy bien en recuperar este cuento, Madeleine, y harías mejor si compusiera más.. :-)

Un besazo.

2 Diciembre 2008 | 01:55 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Nazul: Wow!!! Me siento muy halagada con tus comentarios. Lo que me dices es toda una poesía. Gracias, querida amiga. Recibo tus sugerencias y tus palabras con inmensa alegría y con humildad. Un abrazo estrecho, estrechísimo y os deseo una feliz Navidad.

2 Diciembre 2008 | 05:40 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Y ese vuelo rasante de mariposas cómo duele, verdad, querido Alberto? Soy de la opinión de que en cuestiones de amor, sí es mucho mejor decirlo todo. Los silencios, aunque a veces se guarden por un mal entendido o quizá por excesivo pudor llegan a ser funestos y arruinan una relación que pudiera haber tenido un final de oro. Digo yo, que creo que sé, pero que no sé nada de nada (risas). Un abrazote.

2 Diciembre 2008 | 05:48 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero: Completamente de acuerdo con tu amiga en que "la tragedia tanto como el prodigio, están siempre a un paso de nosotros". Sé que todos estamos expuestos a ambas cosas..., aunque yo siempre me he creído más cerquita de los prodigios, para qué te voy a mentir. Es que hay cosas que nos ocurren tan maravillosas e inexplicables, que pienso que no pueden ser sino regalos de Dios forjados especialmente para nosotros, y por qué no? Creo además, que tenemos la libertad de aceptar esos dones y hacer maravillas con ellos, multiplicarlos, o rechazarlos y hasta guardarlos bajo la almohada si eso es lo que queremos.

Yo, francamente, no creo querido peletero, que la felicidad sea tenerlo todo. Y nunca he estado de acuerdo en ese concepto de perfección de la felicidad, ni en la obligación de ser felices y de que nos hagan felices, como si la felicidad fuera una especie de fórmula mágica. Ese sí que me parece un concepto perverso, para robarte el calificativo. Concebirla así, es lo que imagino que ha producido tanta gente infeliz. Claro, todos tenemos una medida distinta de lo que es la felicidad, y cómo no. Pero cuando yo pienso en ella, además de pensar en bienestar económico me remito sobre todo a gozos que inundan el alma de gratitud, de devoción, en una palabra de amor. Por ejemplo, los sacrificios que hacemos por las personas que amamos o para nosotros mismos, nuestras lágrimas y alegrías, nuestros esfuerzos hacen también parte de nuestra felicidad y dejan de ser sacrificios cuando vemos que nuestro empeño y dedicación se traduce en beneficio para nuestros seres queridos o para nosotros. Cuando yo hablo de lujos que nos hacen felices, yo pienso en una reunión con buenos amigos, en ese viaje que he anhelado y se me ha hecho realidad, en cosas que parecen tan simples como disfrutar una poesía, o tomarme una copa de vino mientras miro una puesta de sol con la persona que amo, en el placer de contemplar una obra de arte, en una simple sonrisa, en un gesto de cariño, etc. etc. y la lista no tiene fin. Obviamente, cuando la entiendes así, qué necesidad vamos a tener de aplicar la contabilidad a la sicología y al sentimiento?
Y en cuanto a la pareja de este cuento, voy a romper una lanza a favor de ellos. Yo pienso que uno debe ser fiel a lo que uno cree que es su destino. Daniel vivía para el fútbol, y Támara para el baile, y si ambos consideraban que esas eran sus prioridades por encima de sus sentimientos, hicieron muy bien en ese sentido en separarse. El final es amargo desde nuestro punto de vista. Yo, por lo menos sé que no hubiera renunciado a un amor así..., y es evidente que para ellos también fue amargo, pero quién sabe si no hubiera sido HIEL renunciar a sus profesiones.

Y tienes razón Peletero, lo que ocurre en el presente trasciende en nuestro futuro, pero no en el pasado. El pasado es pasado, y está muerto, y su única magia consiste en la poesía que le ponemos a los recuerdos. Mil gracias por tus profundas reflexiones. Besos.

2 Diciembre 2008 | 07:23 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, ja, Lucía, pero no me digas que los "chés" están tan materialistas. Bueno, es que no mencioné en realidad que el argentino de mi cuento tenía mucho de uruguayo..., y todavía veía poesía en los ojos de su bailarina. Gracias, Lucía por tus palabras de ánimo, no sabes cómo me halaga que te haya gustado el cuento. Besos.

2 Diciembre 2008 | 07:29 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ren querida: Eres incorregible, ja, ja. Bueno, si tú le quieres añadir ese final, yo no me opongo. Y te digo por qué? Porque me parece creíble. Las circunstancias de las personas cambian y con ellas sus prioridades. Tal vez cuando esta pareja era joven, vivía para el deporte y para la danza. Pero ya cansados de recorrer el mundo y de ganar dinero y obtener fama, puede ser que el asunto del libro no fuera sino una excusa de ella para juntar los pies de ambos de nuevo y esta vez para siempre. Qué te parece? A mí me gusta el final. Después de todo no fue un final tan amargo. Besos.

2 Diciembre 2008 | 07:37 AM

Daniela

Daniela dijo

Ufff Madeleine una historia que me ha emocionado ....nunca la había leído ni escuchado.Gracias por saarla nuevamente del bahúl ,nunca esta de más hablar de historias de amor.

Un abrazo apretado

2 Diciembre 2008 | 10:12 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Así es Daniela. Las historias de amor por tristes que sean, siempre nos dejan el dulce recuerdo de haber amado. Un beso.

3 Diciembre 2008 | 12:11 AM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Muy bonita la historia. A veces sucede que dos personas cuando se aman tanto un día se separan. Quizá lo mismo que los unió, los alejó y se dijeron adiós con dolor, y con muchas lágrimas, pero ellos entendieron que era lo mejor que podían hacer, siempre recordando que fue la mejor época de sus vidas.
Saludos

4 Diciembre 2008 | 05:11 PM

Benjamín  Rivera Valdés

Benjamín Rivera Valdés dijo

Hola, la invito para que visite el nuevo blog musical http://www.lacoctelera.com/benjimusica2, está cordialmente invitada

4 Diciembre 2008 | 05:27 PM

Mantis

Mantis dijo

Aischhh...... Made, Made, que me gustan los finales felices y entre Ren y tú parece que lo podéis arreglar.
Pobrecillos, entonces eran jóvenes, no sabían donde tenían la cabeza sólo los pies y por eso se alejaron, ella danzando a la Oca y él regateando con las pelotas, perdón, con la pelota....
Pero el destino caprichoso y misterioso le une con la disculpa de un libro para que se olviden de los pies y dejen sus miradas entrelazadas....

He leído todos los comen y sí, quizás en ese momento sólo se dejaron acariciar por el destino y abrazar por la pasión, para luego salir por pies.... Pero los años nos paran los pies y nos detienen frente a miradas transparentes y calmadas...

Un cuento divino Made, así que, a ponerse a ello y busca un final feliz para tu próximo cuento, jajaja...

Besos guapa caleña!!!

5 Diciembre 2008 | 05:44 PM

mj

mj dijo

Muy bello cuento! aunque me hubiera gustado un final feliz, lo de los pies es casi como algo mágico..
podrías hacer la historia b de con las manos entrelazadas jajaja sería bastante simpatico
te invito a pasar por mi blog.

saludos!

5 Diciembre 2008 | 06:00 PM

earendil

earendil dijo

Madeleine, qué emoción al leer este relato... buf, el Amor, lo puede todo, es de una fuerza arrebatadora, y tan pronto te une como te separa una eternidad pues no alcanzamos a comprender que el Amor es como el Mar, lleno de oleaje, a veces salvaje, otras suave, tierno, como una balsa de aceite, como un tsunami enfurecido...

Este cuento es una historia extraordinaria, las vueltas que puede llegar a dar la vida de dos personas ¿predestinadas? a encontrarse...

Arrivederci !

8 Diciembre 2008 | 02:20 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

El amor....el amor es la fuerza que nos hace mejores con nosotros y con los demás.Precioso relato,guapa.
Paso por aquí para desarte lo mejor para el año que pronto llega y dejarte un abrazo bien cargadito de cariño.Hasta pronto.

12 Diciembre 2008 | 12:13 PM

Madame Rosa

Madame Rosa dijo

Linda historia bien contada pero creo que a los protagonistas les faltó amor...no amor para separarse porque quizá en ese sentido sí lo hubo sino amor para seguir unidos. No importa cual par de pies debió haberse sacrificado. Pero quizá tenía que terminar así para que tu cuento no fuera anodino y para darle oportunidad al destino de que se impusiera de otra manera, después de muchos años de vacíos y soledades. Porque creo que estos personajes, como otros que conozco por ahí, también tienen derecho a una segunda oportunidad sobre la tierra.

No estoy de acuerdo con lo que escribes en algún comentario de que el pasado está muerto. El pasado nunca está muerto, está siempre vivo y presente para bien o para mal, sólo que no debemos voltearnos a mirarlo porque también podríamos convertirnos en estatua de sal.

No hay muerte, todo es vida. Creo que lo escribió algún poeta nuestro pero no recuerdo cual y tampoco estoy segura de que haya sido un compatriota.

Saludos navideños y Felices Fiestas, supongo que en Colombia

18 Diciembre 2008 | 05:12 AM

cachiporras

cachiporras dijo

De este comentario ya opiné en el de "Pies entrelazados", pero de lo único que aún me acuerdo es de mi devoción por mi "DAMA". Ahora treinta años despues de su muerte, se han editado nuevas fotografias que nunca habia visto, ¡Marilin desnuda!, por Dios, mi sueño enloquecedor de juventud, ese que me provocaba "poluciones" involuntarias por la noche. Bueno, pues hoy no me dicen nada. Intento rememorar esos impulsos, y lo único que consigo es hilaridad, me rio de mi mismo. ¡Como puede la publicidad con un cerebro!. Te envié un email con una petición, no sé si lo habrás recibido o prefieres ignorarlo. Estoy sin internet por una averia, ahora estoy hablando desde un cibercafé, donde con la musica y los ruidos ambientes no logro concentrame en lo que hago. En mi blog pongo algo para todos, espero que te guste, pero a ti te lo hago muy en particular, tu eres mi musa y lo seguiras siendo, ¡aunque no me des tu telefono!, en este caso tu dirección postal. Ya sabes que te quiero mucho, con ese cariño que dá la distancia y el amor puro de amigos, por eso te deseo lo mejor en estas Navidades, y que el año que viene sea un millon de veces mejor que este
PD.- Hasta despues de Reyes no podré hablarte, aunque si te leere en Orihuela
Besos navideños y cariñosos.
Por cierto, aunque tu marido se ponga celoso de mi cariño..., besos tambien a él en estas Navidades y en todas las que viavamos, ¡es tu compañer!, y eso es suficiente motivo para que lo quiera

18 Diciembre 2008 | 07:32 PM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Como de alguna forma llevamos conociéndonos a traves de La Coctelera, ya sea por las visitas que nos hacemos o bien por los comentarios que nos vamos dejando en los post que colgamos, no quería dejar de pasar esta oportunidad y más en las fechas en las que estamos, de que sigamos disfrutando de este mundo tan abierto, ameno, entretenido y apasionante que nos proporcionan los blogs.

Sin más quiero desearte a ti y a los tuyos que disfrutéis de estas fiestas de Navidad y que en el próximo año se cumplan todos tus deseos.

Feliz AÑO NUEVO

Este comentario va dirigido para todos los amigos de La Coctelera.

Saludos de Juan

20 Diciembre 2008 | 02:34 PM

Benjamín Rivera

Benjamín Rivera dijo

Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien... una linda historia de amor... y con la imagen de fondo de Marilyn Monroe... bueno, te dejo, adios...

22 Diciembre 2008 | 02:37 PM

ren

ren dijo

Querida Madeleine, mis mejores deseos para ti y para Jorge esta noche, y que el próximo año sea pródigo con vosotros en ilusión, amor y...oye, que al dinero no se le pueden hacer ascos, y menos en esta época, así que eso..que sea pródigo también en eso.

Un beso enorme, y un gran abrazo.

24 Diciembre 2008 | 07:11 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Bon Nadal per tu per tota la teva familia, Madeleine.

Un petó ben fort.

25 Diciembre 2008 | 01:19 PM

magaterrenal

magaterrenal dijo

Made muy feliz navidad! Un abrazo de paz.

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25 Diciembre 2008 | 10:47 PM

Benjamín Rivera

Benjamín Rivera dijo

Hola, saludos y te invito a que visites mi blog hay una gran sorpresa. Adios.

27 Diciembre 2008 | 01:28 AM

rincones

rincones dijo

Un muy feliz año, querida Madeleine, que la vida os sonríaa Jorge y a ti más que nunca en los próximos 364 días.

Un beso, y un estrecho abrazo.

2 Enero 2009 | 12:12 AM

earendil

earendil dijo

Feliz 2009, Ojalá vuestros sueños se cumplan !

Arrivederci !

3 Enero 2009 | 12:57 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Juan querido: A veces el amor no basta por "devorador" que sea. O puede ser también que ese amor que creemos tan avasallante después de todo no lo fuera tanto. Un abrazo.

27 Enero 2009 | 04:21 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mantis, linda, este cuento tuvo un final feliz. Todo es cuestión de saber descubrirlo, no crees? Las parejas no tienen que acabar juntas para ser exactamente felices. Muchas personas cuando se unen acaban con esa unión con la magia. Besitos.

27 Enero 2009 | 04:23 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola MJ: Bienvenida a mi blog. Te digo lo mismo que le comenté a Mantis. El final fue feliz, en todo caso mucho mejor de lo que quizá hubiera sido si se hubieran juntado.
Las manos entrelazadas es mucho más corriente que los pies. Por eso escogí los pies. Gracias por la invitación a tu blog. Nos seguimos hablando. Un abrazo.

27 Enero 2009 | 04:26 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola querido Earendil: Gracias por tus comentarios. Me alegro muchísimo de que te haya gustado mi cuento y el final que le dí. Tienes razón en que el amor es a veces arrebatador y otras dulce y suave. Así es, por suerte. Un abrazo.

27 Enero 2009 | 04:28 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Un abrazo estrecho, Conxa.

27 Enero 2009 | 04:29 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Madame Rosa: Me gustaría poder darte la razón sobre lo que dices del pasado, pero sinceramente creo que el pasado sólo vive en nuestros recuerdos. El pasado, querida amiga, sólo nos sirve como referencia, y por supuesto, como aprendizaje, quizá para no repetir errores. Pero el pasado está muerto. Créeme..., y recuperar la magia sólo logramos hacerlo en la ficción y algunas veces en nuestros más íntimos pensamientos. Es todo. Cómo quisiera yo a veces devolver el reloj a algunas etapas de mi vida..., pero tristemente no se puede, ni siquiera con la más febril imaginación. Por eso yo creo que hay que disfrutar el presente, y comprender que es nuestra realidad, aunque también sea fugaz. Un abrazo.

27 Enero 2009 | 04:36 AM

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Literatura y Poesía

Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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