NUEVO AÑO, NUEVA ERA Y RENOVADA ESPERANZA.

Adoro el despuntar de un nuevo día,
Y el olor del café por las mañanas,
La caricia temprana de tus manos
Y tu sonrisa enredada entre mis sábanas.
Me gusta cuando comienza un nuevo año
Igual que el renacer de la esperanza
Pillar el mar en arrumacos con la aurora
Y mi cabello haciendo rizos en tu almohada.
El anterior es un poema que comencé y publiqué el año pasado, pero no he tenido ni el "valor" ni la inspiración para terminarlo. Lo que expreso es muy cierto, pero quizá el poema es tan regular, que sería mejor que se quede ahí.
Primero que todo, quiero que sepan que los extrañé muchísimo, que no obstante lo feliz que estuve en Colombia, añoraba nuestras tertulias, pero casi dos meses de "dolce far niente" reconozco que hacen mella en el ánimo. Por eso, y por todo el trabajo que encontré acumulado, cuentas por pagar, maletas por deshacer, en fin, una casa y una vida nuevamente para organizar, me he encontrado muy remolona. Sin embargo, no quiero pasar un día más sin expresarles el deseo de corazón de que tengan un buen año..., que lo tengamos tooodos.
Regresé el 20 de Enero de la Colombia de mis amores, mi inolvidable patria de origen, a los Estados Unidos, mi patria de adopción, justo para la posesión de Barack Hussein Obama como presidente 44 de esta nación.
No, no voté por Obama, por varias razones que a algunos de ustedes ya les había mencionado. Me parecía que hablaba demasiado bonito y que prometía muchísimo para que fuera verdad. Entre otras cosas, las dudas sobre si su gobierno continuaría la ayuda que en Colombia veníamos recibiendo de Estados Unidos en la lucha contra la droga, y su reticencia a la firma de un Tratado de Libre Comercio o la posibilidad de que favoreciera a gobiernos totalitarios o hundiera en el olvido a la América Latina, me bajaron francamente los ánimos.
Claro, lo anterior no significa que no me alegre ahora y que no me sienta muy orgullosa de que haya hablado la voz de la Democracia. Por mayoría, el pueblo americano eligió al que estimaron que era el mejor para dirigirnos en la difícil coyuntura por la que atravesamos, sin que importaran su raza y sus orígenes. Algo totalmente increíble hasta hace muy poco y prueba fehaciente a mi juicio y a los ojos de la mayor parte del mundo de que en Norteamérica se han ido superando años y años de odios profundos e irracionales y de terrible racismo.
Como todo hay que decirlo, lo anterior no significa que no me sienta recelosa del éxito de la labor que adelantará este gobierno. Para empezar, $150 millones de dólares gastados en la inauguración me parecieron quizá excesivos en estos momentos de crisis financiera por los que atravesamos. Por otra parte, me parece que son demasiadas y muy grandes las expectativas que han caído sobre los hombros de nuestro nuevo presidente. Muy difícil que sea capaz de complacer al mundo entero..., especialmente por los terribles conflictos internos y externos que continúan, imposibles de solucionar como por arte de magia..., porque precisamente no es magia lo que se requiere para su solución sino mucha inteligencia, capacidad, prudencia, decisión y buen tino. Las mismas cualidades de que hizo gala recientemente el piloto de US Air que acuatizó en el río Hudson dejando el avión intacto y salvando la vida de 265 pasajeros a bordo.
Hagamos votos pues, para que en efecto, el 2009 señale el comienzo de una nueva era para los Estados Unidos y para el mundo entero; para que logremos vivir en paz y sortear unidos los terribles males que nos aquejan. Podría ser, por qué no? En pocos meses hemos sido testigos de acontecimientos maravillosos difíciles hasta hace poco de imaginar.
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eltioantonio dijo
Buen amigo, mi buena dama; mis mejores deseos para ti y los tuyos, que este año haya mucha salud, es lo más importante.
Saludos:
Antonio
25 Enero 2009 | 10:05 PM