De las mieles afrodisíacas del poder y del dinero

"Cuando la marea se retira, uno descubre quién nada desnudo". David Webb
Tengo el convencimiento, queridos amigos, de que si algo deberíamos agradecer de los tiempos de crisis, es que ellos tienen la propiedad de poner las cosas en el sitio que les corresponde y de regresarnos a la realidad de la vida. Nada como esos momentos difíciles para estudiar con detenimiento las interesantes facetas del comportamiento humano y de sacar conclusiones que temíamos, y aunque demasiado obvias, nos resistíamos a aceptar. Y es que parece mentira, pero cuando creemos que ya nos queda poco por ver, nos damos cuenta de que todavía hay mucho por aprender y múltiples lecciones para llevar a la práctica.
He descubierto que no hay nada que iguale más a los seres humanos que la riqueza en exceso y el poder ilimitado. A menudo escuchamos que la combinación desmedida de estos dos ingredientes viene a ser una droga tan potente, una especie de afrodisíaco que transforma sin remedio a quienes osan beberlo. Y cuando se acaba la fiesta y se caen las máscaras y del carnaval sólo queda la resaca, constatamos que los embriagados en el fondo son exactamente lo mismo, sin que importe en absoluto cuáles fueron sus orígenes, los ideales o propósitos que los mueven, las ideas que los asistan, los credos o religiones que tengan.
Leo en este momento el libro de Tomás Moro, "El Sari Rojo" que tiene como protagonista a Sonia Gandhi, una valerosa italiana, nuera de Indira Gandhi. El libro lógicamente toca también la interesante vida de Indira y la saga de su familia, que espero comentarles otro día y en otro post.
En realidad, a lo que quiero hacer referencia en este artículo es a la etapa del gobierno de Indira cuando el pueblo exaltado la elevó a la categoría de diosa al proclamar que "La India es Indira e Indira es la India", y el insólito cambio que sufrió, que la llevó un poco más tarde a verse envuelta en escándalos de corrupción por culpa de su hijo menor, en atropellos y encarcelaciones a quienes le hacían oposición; a practicar por la fuerza la vasectomía como un medio de controlar la población, a autorizar la demolición de sitios sagrados, como la ciudad de Benarés de donde fueron desalojados los habitantes, por órdenes también del hijo, y arrasado dioses, altares y símbolos, etc., y en una palabra a una serie de acciones que afortunadamente, luego habría de enmendar, pero que casi equivalieron irónicamente a traicionar los ideales que ella hasta el momento había defendido, los mismos por los que había luchado y había sido encarcelado Nehrú, su padre, y anteriormente Gandhi.
Ayer leía en la sección de Negocios de un periódico de Miami, el ascenso y caída de un multimillonario chino, Huang Guangyu, un hombre de apenas 39 años, hijo de un campesino, que amasó una increíble fortuna con Gome Electrical Appliances, y que en Agosto pasado se convirtió en la baja más prominente de la relación de "amor y odio" que tiene la China con el capitalismo. Huang que en la última reunión de las directivas de su "próspera" compañía en Hong Kong les dijo a los miembros que la ganancia de Gome se había triplicado en el 2008 respecto al año anterior, desapareció junto con su limosina en Noviembre y sólo se supo después que permanecía incomunicado en algún lugar del sistema penal chino. Veinte millones de trabajadores han perdido su empleo en la China, según su gobierno, una economía que hasta hace poco era considerada una de las más importantes y de más rápido crecimiento del mundo.
Jorge Pérez, un prominente inmigrante cubano, que de burócrata municipal pasó a constructor multimillonario en Miami, es según el decir de muchos el modelo del gran sueño americano hecho verdad. Su compañía The Related Group, que entre otros proyectos fue la responsable por devolverle la vida urbana al downtown de Miami, tiene ahora una deuda que asciende a casi 2,000 millones de dólares. Pérez que año tras año era incluído en la revista Forbes, como uno de las 400 personas más ricas, con una fortuna de $1,300 millones de dólares apostó al parecer buena parte de esa fortuna al Icon, un proyecto millonario que dicen que es el culpable de la angustiosa situación que ahora afronta y que lo tiene en este momento luchando para evitar ser una víctima más de la crisis inmobiliaria que ha sacudido a la Florida.
"The sky is the limit", "El firmamento es el límite" proclamaban con razón muchas personas presas de euforia cuando Barack Obama, el hijo de un inmigrante y una americana, hizo su ascenso a la presidencia de los Estados Unidos. Y no hay duda de que así es, cuando luchamos y trabajamos duro y con honestidad para realizar nuestros sueños. Pero qué díficil es mantener la ecuanimidad y la mesura cuando nos elevamos a tanta altura. Tal parece que no muchos son capaces de mantener la perspectiva y contener el mareo. Y créanme que no lo digo exactamente como una crítica, porque cada uno es libre de ascender hasta donde quiera, sino más bien como una constatación de la realidad. La combinación de dinero y poder en cantidades desmesuradas es un afrodisíaco venenoso. Lo que me lleva a pensar que nadie por exitoso y por inteligente que sea, debería de permitirse el lujo de acumular ese cocktail molotov.
BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS









jotatrujillo dijo
Brillante escrito, amiga Madeleine. Ya veo que en todos los sitios cuecen las habas del capitalismo devorador y el poder que ese capitalismo da como propina.
Y tanto allí como aquí, esos falsos ídolos hechos de ambición y usura, se vienen estrepitosamente abajo, porque sus pies de barro y ansias no pueden soportarlos.
No sé lo que tardaremos en salir de esta crisis, pero sería bueno que todos aprendiéramos algo de ella. Y que supiéramos entender que la felicidad no está en tener todo, sino en saber compartir lo que se tiene.
Nadie puede ser completamente feliz, si una mañana se encuentra con la mirada triste de un niño con hambre.
Un abrazo.
4 Marzo 2009 | 12:21 PM