DE "OBISPO DE LOS POBRES" A DEPREDADOR SEXUAL Y DE ALLÍ A PRESIDENTE "COCODRILO": LUGO, UNA CARRERA BRILLANTE

"Predicar y enseñar con el buen ejemplo no es una de las maneras de educar, sino la única".
En mi publicación anterior cuando hablábamos de "depredadores sexuales", comentaba el Peletero, qué clase de rostro esperábamos que tuviera el mal: Un rostro lleno de pústulas? el cuerpo deforme de Cuasimodo, el jorobado de París? Es curioso, pero ciertamente no, y sin embargo, la mayoría de las veces nos guiamos por estereotipos.
"Caras se ven, pero no corazones", y cuando el personaje del que les voy a hablar, tiene la investidura de presidente de un país, y ha tenido la de obispo, queridos amigos, lo mínimo que uno espera es no sólo una presencia agradable, un hombre sencillo y cordial, sino que su corazón no esté lleno de pústulas, mejor dicho, uno espera un mínimo de decoro (no, no estoy citando a Bill Clinton).
Ríos de tinta han corrido últimamente para referirse al bochornoso caso de Fernando Lugo, el presidente de Paraguay, que como bien decía un periodista colombiano: "Esta es la historia que se repite y se vuelve a repetir con sotana. Que alguien niegue a un hijo es un pleito. Que lo niegue un presidente (y ya ha habido varios) es un pleito político, pero que un cura, obispo y ahora presidente lo niegue no sólo es un pleito político sino un nuevo escándalo para la Iglesia". Lamentablemente, es así. Y máxime cuando descubrimos atónitos e indignados, que las actividades delictivas de ese sujeto, eran en apariencia del pleno conocimiento de las altas jerarquías de la Iglesia, y que por esa razón le fue otorgada rápida y calladamente la dispensa que solicitó al Vaticano. Y es que este supuesto mensajero de la palabra de Dios es en realidad un depredador sexual, que se aprovechó no sólo de una menor con la que tiene un hijo de escasos dos años, al que vino a reconocer cuando estalló el escándalo, sino que ha abusado de seis humildes mujeres más, pertenecientes a la parroquia en donde prestó sus servicios, dos de las cuales tienen también vástagos a la espera de ser reconocidos. Brevemente, al parecer este hombre confundió lo de ser guía espiritual con convertirse en un semental.
Ah! y olvidaba otro detalle, el famoso ex-cura llegó a la presidencia de Paraguay como un abanderado del cambio y de la esperanza, comprometido con las "causas sociales"!!! Yo me pregunto, si ése ha sido su voto de castidad, cómo será el juramento que hizo de respetar y hacer cumplir la Constitución?
Disculpen, queridos míos, pero si no hubiera tantos motivos para gritar de rabia y de frustración, estaría por tierra riéndome a carcajadas de las promesas de este ladrón de ilusiones. Que Chocolate el perro labrador de mi amiga Irma actúe con más dignidad y asuma con más valor su paternidad responsable, me pone francamente a dudar de la condición de hombres de ciertos ejemplares que se dicen humanos, y a sentir literalmente vergüenza ajena.
Es que ni siquiera nuestro folclor latinoamericano da para tanto.
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el-peletero dijo
Querida Madeleine, tienes mucha razón, pero permíteme destacar esa magnífica expresión que usas de “depredador sexual”, ¿qué significa?
Es una frase tremenda y rotunda a la que se une a la palabra casi asesina de “depredador”, la polivalente de “sexual”.
Sexual es un adjetivo que pueden usar médicos y biólogos, curas, moralistas y pornógrafos, en pocas ocasiones los corredores de bienes raíces la utilizan, ¿verdad?, al menos no en su trabajo. Los peleteros la usamos algo más porque no es lo mismo una piel de visón macho que una de hembra.
En todo caso las pieles de los individuos son casi siempre distintas según sea su condición sexual y hasta económica. También es cierto que en el juego erótico los amantes hacen uso de expresiones derivadas de la gastronomía, siempre hablan de “comer”, “devorar” y otras que están en la mente de todos y no es necesario repetir. Y también de las pulsiones de violencia y juegos rudos, simulacros del maltrato, la violación y la muerte, solamente simulacros, tanto como los de dulzura, ternura y cariño. Todo ello son solaces que cuando son aceptados por las dos partes resultan muy entretenidos. Pero he de reconocer que nunca antes había leído esa expresión de “depredador sexual”.
Besos de peletero, especie nada depredadora, digan lo que digan, y abocada sin remisión a la más absoluta extinción.
27 Abril 2009 | 01:53 PM