DE ADOLESCENTES, PRESIDENTES Y PAYASADAS

Difícil que haya alguien que pueda decir que no hizo alguna vez el ridículo en su época de adolescente. Mea culpa. Recuerdo cuando al terminar el bachillerato en Cali, mi padre tuvo el buen sentido, ahora lo reconozco, de enviarme a Bogotá a estudiar Derecho. Escogió la Universidad del Rosario, a su juicio una de las más "conservadoras", con la idea de atemperar los bríos de mi intrépida y no muy responsable adolescencia. Quién dijo miedo!!! Una chica caleña, extrovertida y alegre, distinta en la forma de hablar y de vestir a las sobrias y pacatas bogotanitas, era como un imán para los muy estirados y en apariencia flemáticos rosaristas. Hay que decir que de amistades masculinas no carecí.
Fue así como a los pocos meses de mi llegada a la universidad, uno de mis compañeros me convenció para que participara como candidata en un reinado de un club local. Halagadísima y muy divertida no imaginé que el concurso tuviera difusión fuera de la capital y menos, que mi padre, que en ese entonces rara vez veía televisión, se enterara precisamente por ese medio de las aspiraciones de su pichón de abogada. Naturalmente, igual que en los Evangelios "la tierra tembló y el cielo se oscureció" para mí cuando mi papá se materializó en Bogotá, y echando espumarajos por boca y oídos me sentenció: No seas payasa, mi vida, no te hemos mandado acá a hacer carrera de reina ni de modelo sino de abogada! Fin de la aventura.
Fue una época. Una distinta, ojo, no digo que mejor ni peor, sólo distinta. Una época en la que los (as) estudiantes de Derecho aprendían y sabían de leyes, y se cuidaban de hacer tonterías que pudieran dañar más tarde su imagen como profesionales; una en que la gracia de procrear era de los padres de familia y no de los obispos; una en que las esposas de presidentes eran unas señoras anodinas y recatadas, y según dicen bastante aburridas ; un tiempo en que ellos se dedicaban a gobernar y quizá algunos a hacer poesía, pero en ningún caso a tomar del pelo o a tocar el saxofón.
Y díganme si no eran tiempos distintos. Ahora, el presidente de Paraguay, un ex-obispo ya ha sido apodado "el padrote de la patria" por su habilidad indiscutible para procrear. Hasta el momento ya lleva contabilizados tres hijos y parece que vienen otros tres en camino.
En Italia Verónica Lario, hasta hace poco la esposa de Silvio Berlusconi, afirma tajante que está lista para concederle el divorcio. Una de las causales que alega la atractiva señora, es que su disoluto marido se ha dedicado a promover y hacer realidad los sueños televisivos de Noemi Letizia, una chica de 18 años, que lo llama cariñosamente "papi", y con quien ha tenido una relación extramarital. Lo curioso es que Berlusconi, un "casto" político de ultraderecha, ex-primer ministro italiano, ni es un promotor en el mundo del espectáculo ni tampoco es exactamente un adolescente ya que cuenta en su haber 72 primaveras. Su última pilatuna ha sido la de incluir en la lista de su partido al Parlamento Europeo a varias bellas modelos, poseedoras del "caché y estilo" suficientes como para hacerle competencia a Carla Bruni, la flamante esposa del presidente francés Sarkozy, conocida por sus desnudos y sus canciones difíciles de superar. Bien dura la competencia.
Y para completar el cuadro de adolescentes y presidentes, nuestra ex primera dama, y actual secretaria de Estado, Hillary Clinton, agobiada por las deudas que contrajo durante su campaña para obtener la nominación del partido Demócrata en Estados Unidos, ofrece a su famoso marido, el ex presidente Bill Clinton, léanlo bien, como un producto "vendible", o mejor dicho "rifable": "Un día con Bill". Por cinco dólares es posible participar en un sorteo en la que el ganador o ganadora pasará un día con Bill, el inefable marido de Hillary, en New York. "Una oportunidad que se presenta sólo una vez en la vida", proclama la tómbola para animar a los participantes. Eso sí, el concurso no especifica haciendo qué, si paseando por la ciudad o si practicando con Bill el saxofón.
Definitivamente no vivimos una época ni mejor ni peor..., sólo distinta. Ustedes me dirán de qué clase de mundo se trata... yo pienso que de un mundo loco, loco, loco..., pero puedo estar equivocada.
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Mrs Maggots dijo
jejejejejeje que bueno Made!!! Me ha encantado tu anécdota!!! Que gracia!!! Vaya que si te llegas a descuidar por poco te nombran Miss America...ojalá te hubiera podido conocer en esa epoca, seguro que eras un terremoto (conociendote ahora lo doy por hecho). Te pongo un email en breves y te cuento, que ya por fin el 13 de junio terminaré la uni y estaré libre de nuevo para escribir, escribirte y estar más por aqui..Un besazo
6 Mayo 2009 | 11:25 AM