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La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

7 Septiembre 2009

Cuando el Amor y la Guerra decidieron casarse

 

Queridos amigos:  Este es uno de los cuentos que elaboré para mi taller de Literatura.  Sus comentarios serán muy apreciados.  Espero que les guste.

Esta vez Ramona sí se ha "pasado tres pueblos", se dijo Pánfilo furioso mientras se ponía su pijama de rayas.  Esto ha sido demasiado. "En nuestra casa el único que llora es Pánfilo...", había dicho su mujer, impávida, en un tono tajante y con esa voz grave, que a él le había parecido tan "sexy" desde la primera vez que la escuchó.  Las palabras hirientes de ella todavía le martillaban en la cabeza como potentes taladros.  Recordó el silencio incómodo que se produjo en la sala, las miradas de consternación de sus amigos, las risas contenidas y burlonas que pugnaban por salir, y la retrospectiva de tan humillante escena le magulló con un intenso dolor el reducido ego que aún le quedaba.  Bueno, si es que le quedaba alguno, porque había ocasiones en que ella lo ridiculizaba tanto, que él perplejo se preguntaba por qué se lo permitía..., es que ni él mismo se reconocía. Llevaban ocho años de matrimonio, y aparte de esos momentos gloriosos que le hacían olvidar las vejaciones de su mujer, el resto del tiempo podría decir con justicia que había sido de artillería pesada.

Pánfilo Romeo Insulza, pánfilo e insulso como su padre, Romeo gracias a su querida madre, que se salió con la suya al darle un nombre compuesto para que no fuera Pánfilo a secas, tenía 58 años cumplidos.  Venía de una ilustre familia de pánfilos..., perdón, quiero decir, de diplomáticos.  Tres generaciones seguidas, abuelo, padre e hijo habían escogido con admirable resignación el sacrificado oficio de la diplomacia.  Con verdadera entrega habían gastado la mayor parte de la vida, en pasear de un país a otro, en dar recepciones memorables en las embajadas, en sofisticar cada vez  más el paladar con buena comida y licores de calidad, y por supuesto, en escribir conceptos e informes que por lo general, por obtusos, los ponían en terribles aprietos.  En una palabra, tres generaciones que habían cumplido a cabalidad y con genuino valor el difícil oficio de representar a un país que lastimosamente no gozaba de muy buena imagen en el exterior.  Para lo cual, no vayan a creer, se necesita una cara dura, afirmaba Pánfilo lleno de orgullo, y claro, poner el pechito.  Por eso al final de tantos años de arduo trabajo y dedicación, estos heroicos funcionarios, disfrutaban como compensación de una merecida y holgada pensión.  Bueno, al Pánfilo nuestro todavía le quedaban dos o tres años de desinteresado servicio..., si es que Ramona Arrechabala, su guerrera mujer no acababa antes con su brillante y esforzada carrera diplomática.

Lo cierto es que Pánfilo Romeo fue casi hasta los 50 años un soltero redomado, que siempre tuvo mujeres bonitas revoloteando a su alrededor.  Digamos, que esto no obedecía a que fuera un tipo de cuerpo atlético, con cara de astro de cine.  No, él no era nada de eso.  Tenía una presencia agradable, era de talla mediana, por lo que procuraba mantenerse siempre en forma, y seleccionaba con gusto la ropa y las colonias que usaba.  Además por ser hijo de familias de prestigio por ambos lados, su madre era una bonita chilena, también hija de diplomáticos, y por haber recibido una esmerada educación y tener modales refinados, aunque no era un conversador muy ameno, Pánfilo Romeo se daba el lujo de tener a la que quería.  Probablemente estas cualidades sumadas a las altas posiciones que siempre desempeñaba, hacían de él, una pieza codiciable.  Sin embargo, Pánfilo, que tenía como modelo de elegancia y delicadeza la figura de su madre, no lograba encontrar la mujer que lo llenara.  A todas las seducía con gran ardor y al cabo de pocos meses, quizás un año, perdía el delirante entusiasmo y se desinflaba lo mismo que un globo pinchado, y en la lona quedaban ellas llorosas, como golosinas mordisqueadas y desechadas.  Casi se podía predecir con exactitud cuando el barco empezaría a "hacer agua".  Hasta que conoció a Ramona Arrechabala, el prototipo de la mujer que él más detestaba, y ella le  transformó su vida y su historia. 

Ramona era una mujerona de cara atractiva, alta y corpulenta, a Pánfilo le sacaba la cabeza, y aunque siempre estaba elegantemente vestida, daba la impresión de que uno se hallaba frente a un jugador de un equipo de fútbol americano.  Tenía una personalidad que avasallaba y gracias a su preparación y aguda inteligencia, y claro, a uno que otro codazo, había escalado posiciones hasta llegar a obtener un cargo muy importante en el Ministerio, un lugar donde las mujeres no descollaban.  Aburrida del papel sumiso desempeñado por la mujer durante siglos y siglos, era una feminista reconocida, y demostraba con actitudes y con acciones que ellas también podían usar la cabeza no sólo para portar un sombrero con gracia, sino para producir ideas e implementarlas, y hacerlo inclusive mucho mejor que los hombres.  Ramona no conocía fronteras, era una elocuente oradora, y cuando ella tronaba con su vozarrón, que Pánfilo consideraba tan sexy, todos los que estaban a su alrededor parecían minimizarse.  Los hombres, y curiosamente, las mujeres la detestaban.  Mejor dicho, la temían, más de lo que la respetaban, porque el respeto no inspira miedo, y Ramona era intimidante por lo cruel e implacable que era con cualquiera que se le opusiera, sobre todo si el contrario era un hombre.

Para asombro de todos, Ramona fue para Pánfilo una especie de revelación, y el dilecto embajador cayó rendido a sus pies como si un rayo lo hubiera fulminado.  Fue el único valiente que se atrevió a cortejarla y para mayor sorpresa, ella le correspondió con una dulzura que resultaba casi hostigante.  A los tres meses de relaciones, ya estaban casados.  Todos respiraron tranquilos en el Ministerio, y las aguas se apaciguaron.  Entonces, la temible guerrera viajó feliz a Londres a desempeñar su nuevo papel de anfitriona y ama de casa.  Pero Ramona era ahora esposa de embajador, y a los pocos meses volvió por sus fueros, esta vez en la Embajada, y muy pronto quedó claro, quién daba las órdenes y quién acataba. 

Sólo que esa noche terrible, la peor que en ocho años de matrimonio habían vivido, Ramona había cruzado la raya, y  Pánfilo Romeo Insulza le había dicho terminante, que humillarlo de esa manera en público había sido demasiado.  Y luego de una discusión amarga, en que insólitamente, Ramona se había achicado, llorado a mares y suplicado, y hasta pedido perdón de rodillas, Pánfilo, frío e impasible se negó a transigir y le dijo que era demasiado tarde para enmendar lo que no tenía arreglo. No había pues, nada ni nadie, y menos ella que le hiciera cambiar su decisión.  Al día siguiente hablaría con su abogado para pedir el divorcio.

Pánfilo desdobló las cobijas y se dispuso a entrar en la cama, y en ese momento la puerta de la alcoba se abrió, y Ramona, cual gigantesca amazona, vestida con un bikini negro, una fusta en la mano y tacones muy altos, se materializó en el umbral.  El embajador parpadeó, y como por arte de magia el rencor y la furia se esfumaron, y se sintió irremediablemente perdido.  Entonces, sumiso, se quitó con lentitud el pijama, mientras saboreaba con ansiosa anticipación todo el placer infinito que le esperaba.  Una vez desnudo, se puso de espaldas a ella, y en cuatro patas murmuró delirante: Dale fuerte, caramelo mío, hazme llorar hasta que me hagas perder el sentido.  

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servido por Madeleine 24 comentarios compártelo

24 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

!Vaya con el Pánfilo!. Me gusto tu narración. Hay como un cierto sabor a Macondo, a realismo mágico, en el boceto de los personajes, por otra parte bien definidos. y en el marco donde se desarrollan sus vidas.
Seguro que será bien recibido por tus compañeros de taller.
Un abrazo.

7 Septiembre 2009 | 12:56 PM

estrellaval

estrellaval dijo

Hola Madeleine,

Es muy bueno!. Lo que más me gusta es lo bien que has definido a los dos personajes.
¡enhorabuena!

Besos!

7 Septiembre 2009 | 02:05 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, querido Jota, por tu valiosa opinión. Ya sabemos que el mundo de la diplomacia, como el de la política, tiene mucho de realismo mágico, porque la realidad allí supera con creces a la ficción.

Ya presenté el trabajo y a mis compañeros de taller les gustó muchísimo. Un abrazo.

7 Septiembre 2009 | 05:37 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hoooola Estrella:
Espero que tus vacaciones hayan sido muy buenas, y me alegro verte de regreso. Ya me pasaré por tu casa para ver si ya has comenzado a publicar nuevamente.

Me alegra también tu comentario, porque precisamente el objetivo de la tarea era que los personajes quedaran bien definidos. Un abrazo y gracias por tus comentarios.

7 Septiembre 2009 | 11:21 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Es una historia muy interesante, con un sorprendente final, que por ello no deja de ser menos real.

Muchas personas están dispuestas a cambiar sus hábitos, incluso, los sexuales, para poder conservar aquello que quieren. Pero cuando alguien se va, o lo pierdes, difícilmente un látigo o una flor conseguirán que regrese.

Cambiar ya es una mala señal, indica por ella misma que nada se conseguirá con ello porque nada se consigue cambiando al no haber nunca nada, ni nadie, que consiga cambiar.

Besos.

9 Septiembre 2009 | 12:32 PM

Carlos

Carlos dijo

Lindísima Madelaine, la de las raíces colombianas, faro que alumbre el proceloso mundo de la abogacía, la emperatriz de los bienes raíces:

Estupendo relato, fantástico. Y además me ha llenado de sorpresas. Primero, imaginaba que su mujer sería tremendamente atractiva, pero era una jaca brava; después que él fuese capaz de rebelarse contra ese sargento de marines con cuerpo de ¿mujer? y el final, ese final absolutamente tremendo, que te hace comprender lo que vio en esa mujere, a una mamá que lo castigaba una y otra vez si era un niño malo.
Lo que me suena más rarito es el título, porque ni uno era amor ni la otra sólo guerra, cada cual tenía lo suyo, que es bastante. Podría haberse titulado "Siempra hay una horma, por rara que sea, para cualquier tipo de madera" o algo así.
En fin, que me ha encantado. Y los nombres, pues geniales, me dejas a la altura del tobillo de un enano.
Un besote
Carlos.

9 Septiembre 2009 | 12:50 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, querido Peletero, por tus observaciones.

Yo pienso que con esfuerzo podemos modificar nuestros comportamientos, sin duda mejorar nuestros hábitos y hasta controlar aquéllos que perjudican a otros o nos hacen daño, pero coincido contigo en que cada uno de nosotros tiene una esencia y ésa es casi imposible cambiarla. Besos.

10 Septiembre 2009 | 04:44 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, Carlos, eres un cuento..., pero te acepto los piropos, aunque lo de "emperatriz de los bienes raíces" en este momento es una quimera. Comiendo tierra y raíces es como nos tiene el negocio ahora, porque no da para mucho.

Te cuento que me ayudan mucho los comentarios que me haces, primero por lo del título. Creo que tienes razón. Qué te parece: Cuando Pánfilo, el casanova y Ramona la guerrera decidieron casarse. Porque no se puede negar que el tipo por muy casanova que fuera, era esencialmente un pánfilo, y ella..., pues ella sin duda era una guerrera, y bastante temible. No crees?
Y en cuanto a que él vio en ella a la madre que lo castigaba, allí sí que no coincidimos. Al contrario, la madre de él era muy delicada, probablemente lo mimaba en demasía. Y el Pánfilo lo que tenía curiosamente era su vena masoquista. Por eso lo volvía "loco" de deseo el látigo que su mujer le daba, por eso no se casó con una bonita sino con la que era supuestamente el tipo de mujer que él "detestaba"..., sí aborrecía pero en realidad le gustaba y peor lo excitaba.
Y de nuevo mil gracias por tus comentarios tan positivos, pero a ti Carlos en imaginación y sentido del humor es difícil superarte. Todavía me estoy riendo con el cuento "modificado" que te leí. Besos.

10 Septiembre 2009 | 05:04 AM

argivo

argivo dijo

Encuentro en tu relato dos grandes virtudes que como escritura literaria, son relevantes para anganchar al lector: humor y psicología del personaje. Si por algo atrae El Quijote de cervantes, es porque pone en contexto dos personalidades contrapuestas: una idealista (el quijote), y otra asentada en el pragmagtismo (Sancho).En Cuando el amor y la guerra decidieron casarse, la diferencia de caracteres, logra eso que en el estudio de mesa de un texto dramático se llama: fuerzas en pugna. Pánfilo (creo que su nombre es revelador de su personalidad), y Ramona (asumo que en su jaez, se aproxima a la de las tiras cómicas), se ofrecen como dos seres opuestos, y es su manera de ser, su identidad la que les permite confrontarse, en unas situaciones que manejas ensalmáticas para el lector, con el humor, y la chispa de un encantadorsadismo sexual, como salia o cierre de la historia. No te halago, encanto. Te felicito, porque pones los pies seguros en el sendero de un oficio duro que es el de narrar, donde se actúa de manera más racional, más constructiva, que en la misma poesía, mas emocional. Un beso, encantico, desde aquí de mi cubil colombiano.Argivo

10 Septiembre 2009 | 05:59 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Wow!!! querido Argivo: Mil y mil gracias por tu análisis. No me halagas? pienso que sí y mucho, pero eso no es lo importante. Importante es lo feliz que me haces con tus palabras, porque me sirven de guía y me dan municiones para seguir con entusiasmo lo que me he propuesto: llegar algún día a escribir bien. El encanto eres tú, gracias de nuevo por animarme. Besos.

10 Septiembre 2009 | 04:50 PM

Madeleine a todos los amigos (as) que comentan mis cuentos

Madeleine a todos los amigos (as) que comentan mis cuentos dijo

A todos y todas los que me leen y comentan mis cuentos. Queridos amigos y amigas:

Quiero agradecerles de corazón por tomarse el tiempo de leer y comentar especialmente este tipo de escritos míos. No se imaginan lo que me animan y ayudan con sus cariñosas palabras y observaciones. Como ya se imaginarán la Literatura siempre ha ocupado un lugar primordial en mi vida, en mis sueños, desde que era muy chica. Y aunque estudié y trabajé y todavía lo hago en campos diferentes a los literarios, creo que la vida misma, el contacto con las personas de tantas culturas distintas, es la mejor fuente de inspiración que se pueda tener. Aparte, de la satisfacción y el placer que me da leer y escribir, la Literatura y vuestra compañía me brindan el sosiego que necesito para salvarme de la locura de nuestros tiempos. Abrazos estrechos a todos desde mi islita.

10 Septiembre 2009 | 05:06 PM

nazul

nazul dijo

Hola amiga! estoy de vuelta, poco a poco nos vamos incorporando por estos lares.
Compruebo como el taller de literatura va madurando sus frutos. Mientras leía tu narración no pude más que imaginarme a Pánfilo y Ramona personificados en una pareja que conocí hace algunos años....Ramona, Ramona, que tiemblan hasta los cuadros! qué horror! por eso me encantó tu cuento porque es tan real como fantástico, ameno y de fácil lectura y seguimiento. Mis felicitaciones por ese taller!
Nos ponemos al día pronto, mientras te dejo besitos azules

10 Septiembre 2009 | 06:40 PM

ren

ren dijo

Pánfilo y todo como era, sus cualidades hacían de él una pieza codiciable, decías, y siempre estuvo rodeado de bellas mujeres que intentaron cobrar aquella pieza. Sin éxito, porque él en todo momento tuvo como referente a su madre, una mujer distinguida y delicada a la que jamás parecía encontrar nadie equiparable.

O probablemente, eso se decía él… La manera de justificar y justificarse ante sí mismo ese secreto que a veces se lleva dentro y que uno nunca confiesa, ni se confiesa en la más estricta intimidad. Pero fue aparecer la respuesta a ese secreto, paradójicamente la mujer que encarnaba ese tipo de ellas al que se suponía que detestaba, y caer rendido a sus pies. Ni la dignidad, ni el amor propio, ni siquiera la salvaguarda de su futuro en su profesión, todas esas cosas que se supone que son las que valora un ser humano, han tenido el suficiente peso como para poder romper su vínculo con su esposa.

¿Qué mantiene unida a una pareja constituida por la antinomia del ideal de cada uno de ellos? En mi opinión, desde luego no creo que sea el amor. No se puede amar a quien no se admira y respeta, y no es respeto, precisamente lo que, a juzgar por la anécdota que abre la historia, profesa Ramona a su marido, y menos aún admiración. Una mujer como ella es obvio que tendería a otro tipo de hombre, en nada parecido a un Pánfilo como éste. No, no es amor el vínculo que los une, es necesidad. Se necesitan mutuamente para satisfacer una pulsión, un deseo oscuro del que son vasallos y que anteponen contra toda razón y lógica a cualquier otro tipo de consideración. La única vez que el protagonista ha sido capaz de intentar reivindicar su dignidad ha persistido en su empeño solo cuando ha pensado que su mujer, llorosa y suplicante, ya no podría satisfacer ese deseo oscuro. Entonces no le interesa, se rompe el vínculo, que solo se restaura cuando ella vuelve a colmar sus inclinaciones.

Has desarrollado muy bien estos personajes, Madeleine, unos personajes que suscitarían interesantes debates sobre dilemas morales, rasgos de la personalidad, cuestiones sociológicas y hasta filosóficas, porque cabría cuestionarse hasta si realmente existe la libertad de elección, de punto y hora que el hombre puede tener toda la sensación de actuar libremente pero ser igualmente esclavo de sus deseos y ni siquiera saberlo. O querérselo confesar a sí mismo. También me ha gustado el tono irónico de que has revestido el relato, tono que, sin embargo, aunque lo aligera "ópticamente" no le resta ningún peso a las cuestiones de fondo subyacentes.

Besos, querida amiga, y persiste en ese empeño de que hablabas en el comentario que nos dedicabas a todos.

12 Septiembre 2009 | 02:14 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola mi queridísima Nazul:

Bueno, supongo que estabas en un receso más que justificado. Me da una gran alegría verte nuevamente reintegrada a LC.

Sí, curiosamente existen en la vida real más de un Pánfilo y una Ramona. Esas parejas que parecen estar en las antípodas no sólo por sus rasgos físicos sino por sus diferencias en caracteres y su manera de mirar la vida. Y sin embargo, siguen pegados el uno al otro lo mismo que lapas. Son relaciones inexplicables, absurdas a los ojos de los demás, pero que por alguna razón para ellos tiene sentido. Creo casi con seguridad que cada uno de nosotros podría decir que conoce un Pánfilo y una Ramona..., o varios.
Gracias, querida Nazul, me place que te haya gustado mi cuento. Besos.

12 Septiembre 2009 | 06:17 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Ren:

Pánfilo como todas las personas, por supuesto que tenía ciertas cualidades. Y yo suponía que ellas lo hacían una pieza "codiciable". Aunque lo dije con algo de ironía, porque todos sabemos que el hecho de que un hombre esté rodeado continuamente de mujeres bellas, no significa necesariamente que él como persona sea codiciable. Podría ser más bien lo que lo rodea, o sus "atributos" accesorios, en este caso, una buena posición, una familia prestante, unos modales refinados. En otros casos es simplemente el dinero. Es mi opinión, muy personal por ejemplo, que Donald Trump es un tipo repulsivo, y me aventuro a decirlo aunque no lo conozco personalmente. Sólo lo he visto en entrevistas y en algunas revistas de la farándula. Y sin embargo, ahí tienes un caso de un tipo nada atractivo y de apariencia desagradable que vive eternamente rodeado de mujeres preciosas. Bueno, pero como tú bien decías, en el caso de Pánfilo a pesar de ello, él no se casaba con ellas. Por el contrario las abandonaba. Estoy totalmente contigo en tu apreciación, probablemente no era la delicadeza de su madre ni su belleza la que buscaba en una pareja. Esa simplemente era su manera de esconder ese secreto que ni él mismo quería reconocer. Y es cierto, querida Ren, creo que lo que mantiene unidas a ese tipo de parejas no tiene nada que ver ni con el amor y menos con la admiración. Porque uno simplemente no puede admirar a quien uno no respeta y ridiculiza hasta la saciedad. Ni creo tampoco que lo de la "víctima" sea tampoco amor. Quien permite que le pisoteen su dignidad, y no demuestra ni una pizca de amor propio, es imposible que pueda sentir amor genuino por nadie. Dices muy bien "se necesitan para satisfacer una pulsión", lo cual en este caso es muy claro. Tal vez un complejo de superioridad en ella y de inferioridad en él, que satisfacen al humillar ella, y él al sentirse humillado.
Yo habré desarrollado los personajes bien, querida Ren, pero tú has hecho un análisis muy concienzudo y acertado del texto. Y no sabes cómo te agradezco y aprecio tus comentarios. Lo que dices me hace sentir ilusionada, entusiasmada para continuar superándome. Besos mil.

12 Septiembre 2009 | 06:54 AM

fenicia

fenicia dijo

Es de esas historias que te parecen cortas,que comienzas a leer y no puedes parar y con final sorpresivo,que es donde esta la sal.
Escribes muy bien y a eso unes una gran imaginacion querida amiga.
Ya de vuelta de tanta fiesta,en el descanso pre-otoñal me encanta reencontrarme contigo.
kisses

13 Septiembre 2009 | 01:14 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Feni, querida: Espero que te hayas divertido mucho, y que vengas recargada con nuevas anécdotas. Siempre se te extraña.
Gracias por tus comentarios siempre tan positivos. Besitos.

14 Septiembre 2009 | 06:08 AM

cachiporras

cachiporras dijo

¡Vaya!, por fin una guerra me resulta simpática. Los enfrentamientos amorosos son la mejor "guerra" del mundo. Al contrario de las "guerras bárbaras" que producen bajas humanas, este tipo de guerras, las amorosas, suelen producir aumento del indice de natalidad, lo que es muy beneficioso para la nación donde moran. En el ámbito del cuento, me ha gustado el análisis. No importa la cuna, ni la educación, ni los principios, ni en realidad las diferencias morfológicas. Lo único que cuenta en el amor y el sexo, son el entendimiento, la falta de tabús, y el deseo unificado de complacer al partener. Un buen retablo de que "cada casa es un mundo", y hay mundos muy exóticos.....
Muchos besos a mi amiga de Key Biscaine
En tu "tu recuerdo" ya te saludaba ayer.

14 Septiembre 2009 | 11:39 AM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Es imprsionante la historia de Ramona y Pánfilo. No me imagino algo igual en una relación así para mi, pero quien sabe. Indudablemente hay tantas formas de realcionarte, conocer el amor y disfrutar de una forma desconocida. El final es muy placentero, ella vestida de esa forma tan apetitosa y seguro que los dos perdieron el sentido.

Besos
Juan

15 Septiembre 2009 | 12:29 PM

Claudia G

Claudia G dijo

Me encanta tu cuento! Me hizo reir a doler la barriga! Inesperado, picaro!

15 Septiembre 2009 | 08:29 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Cachis, querido: Mira, me ha sorprendido tu análisis, es un punto de vista diferente y bastante interesante.

Feliz de volver a verte por aquí, aunque sólo sea para anunciar tu próxima retirada. Besos y sigue disfrutando la vida, que ese derecho te lo ganaste.

17 Septiembre 2009 | 06:50 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, Juan, pues francamente yo tampoco quisiera una relación así para mí. Pero como dice el dicho: Para gustos, existen los colores..., que cada quien escoja lo que le satisfaga. Besos y gracias por comentar.

17 Septiembre 2009 | 06:52 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, querida Claudia. Me alegro que te haya parecido cómico, aunque en el fondo tiene su drama. Besitos.

17 Septiembre 2009 | 06:53 AM

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Literatura y Poesía

Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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