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La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

28 Septiembre 2009

El collar del perro espía

Este cuento ha sido otro de los proyectos que nos pidieron para el taller de Literatura, y se lo dedico a Terry, un perro labrador, y por supuesto, a su dueño, que me lo inspiró cuando me contó una anécdota de su fiel compañero.   Ojo, queridos amigos, que quien narra la historia es el COLLAR.  Espero que les guste.

EL COLLAR DEL PERRO ESPÍA

Siempre fuimos un trío, un hombre, un perro y su collar, que fuera de ser elegante, no teníamos otra característica notoria que llamara la atención. Y sin embargo, no éramos un trío usual. El amo era un espía que escribía poemas eróticos para las muchas mujeres que conocía, y se jugaba la vida en el trabajo y la cama. El perro que también era espía, además de poseer un sexto sentido, hablaba. Esto, les aseguro que no es ficción, porque yo mismo era su voz.

 Sí, soy un collar de perro, pero no un collar cualquiera.  Charles Bond, un afamado espía británico, "Charlie" para sus íntimos, me mandó a fabricar para Trueno, su flamante y fiel acompañante, un Labrador de pelo chocolate y patas ligeras, el animal más inteligente que he conocido.  No quiero parecer presuntuoso, pero fui hecho de excelente cuero, ahora ya desgastado por el uso y el trajín de los años, y elaborado con sumo cuidado y detalles.  Aún conservo los tachones de plata con que me adornaron, que refulgían como diamantes, pero cuyo valor incalculable se debía sólo a su extrema sensibilidad.  Eran micrograbadoras de diseño tan impecable, que captaban hasta los murmullos y que raras veces suscitaron sospechas.    

 

Los tres viajábamos de un lugar a otro, y asistíamos a congresos con otros espías y líderes mundiales. Parece insólito, pero teníamos acceso a las Embajadas de muchos países, e inclusive a la Casa Blanca.  Claro, en algunas partes la admisión no era tan fácil, nos hacían preguntas y chequeos rigurosos, y sólo tras largas explicaciones, nos permitían la entrada.  Sorteábamos peligros y apuros inimaginables, pero en general, nadie sospechaba que ese can bondadoso, de actitud apacible, que se echaba en las reuniones a los pies de su amo, podía relatar con minuciosos detalles todo lo que allí se hablaba.

Mi único amor ha sido Trueno. Yo, en las cosas del querer no soy experto, como lo son Charlie y él, pero me siento tan orgulloso de haber vivido en su compañía y compartido sus aventuras, que deseo que me entierren  con Trueno cuando él muera, lo mismo que hacían en ciertos países con las mujeres cuando el marido moría.

Mi dueño me lleva al cuello desde que tenía tres años, y allí sigo luego de diez, pegado a su piel como una lapa, para identificar sus señas. Es que Trueno aún conserva rasgos de su intrépida profesión, y aunque ahora camina con aire fatigado, y sólo persigue mariposas, se resiste a aceptar que es un vejete retirado. Durante la primavera, a menudo se escapa en mi sola compañía, y al contacto del aire fresco recupera los bríos de sus años mozos, y corre veloz por la campiña, y yo, fiel y confiado galopo abrazado a su cuello.   Al pie de la ladera toma un poco de aliento, y luego trepa jadeante hasta llegar a la cima. Una vez allí, nos deslizamos veloces al impulso del viento. Claro, es nuestro ritual, siempre y cuando haya buen tiempo.       

 

Vivimos en un pueblito del país de Gales, en una casa preciosa, rodeada de jardines, situada en un campo verde, que en la primavera se llena de flores de mil colores. 

Es un lugar algo aislado, hay pocas viviendas en los alrededores.  La casa fue un regalo de Charlie a su amante Candy, nuestra nueva ama hace ya cinco años, y allí soñaban con retirarse. Charlie tenía 45 años cuando conoció a Candy y ambos estaban en el apogeo de sus respectivas carreras. Ella una americana de 35, tenía ya en su haber una colección versátil e interesantísima de amantes, que seleccionaba con extremo cuidado. Los prefería casados, pues solían ser los más discretos. "No deseo compromisos..., necesito espacio para mí misma", cuentan que decía. Y no obstante, los años de fatigante experiencia y el tantito de vapuleo que implicaba su ritmo de vida, era una mujer espléndida, con una personalidad muy atrayente.  Imagino que fue lo que cautivó a Charlie. También, Trueno y yo nos enamoramos de ella desde la primera vez que la vimos.  Nos gustaba su olor a flores, su risa con sonido de cascada, y el brillo que iluminaba su mirada cuando estaba con nuestro amo. 

 

Antes de conocer a Charlie, Candy cobraba por el privilegio de su compañía, y cosa curiosa, no se consideraba una prostituta. Jamás aceptaba dinero contante y sonante por tener sexo, aunque la suma fuera muy alta. Hubiera sido una terrible ofensa. "No, no soy una mujer fácil", decía oronda. Y la verdad, no lo era. Quienes aspiraban al disfrute de sus afrodisíacas delicias pasaban por muchas pruebas y meses de larga espera. Presumo que sería algo parecido a ganarse el premio mayor de una lotería o un trofeo de grandes ligas. Ya para entonces, Candy había obtenido de ellos viajes, joyas, flamantes autos, el título de un piso elegante en el mejor sitio de la ciudad, finos muebles y obras de arte. Es decir, un alto costo por los desaforados delirios de sus amantes, hombres poderosos y cultos, de refinados modales y con una cuenta bancaria mínimo de ocho dígitos.  Y como Candy era una viajera incansable, con la misma rapidez que llegaba se volvía humo y lo mismo se establecía en París o Londres, o en Nueva York que en Buenos Aires, según la llevara la marea de sus intereses.

Su carrera amorosa llegó a la cúspide cuando en Washington llegó a ser la amante del mismísimo Presidente de los Estados Unidos.  Entonces, sus ambiciones cambiaron.  Ahora deseaba ser la Primera Dama del país más poderoso del mundo. Pero esta vez la varita mágica de sus cálculos no funcionó, y después de tres años su sueño se veía lejano. Y una noche, en una de esas fiestas en las que ya se aburría, se topó por azar con Charlie..., y el resto fue historia.  Bajo la magia de unos besos y al calor de unas poesías que le susurró nuestro espía, atrás quedaron las estrictas reglas que ella nunca había quebrantado, su cadena de amantes, el Presidente..., y sus ingenuas aspiraciones de llegar a ser su esposa. Para ella todo y todos se evaporaron como un espejismo, sin dejar rastro, ni tan siquiera las huellas digitales. Ah! Chapeau! Qué habilidad la de Charlie, hasta yo me hubiera quitado el sombrero si lo hubiera tenido.

La llegada de Candy también revolucionó nuestras vidas.  Los hábitos de nuestro amo se transformaron.  En las mañanas temprano, solíamos ir a correr.  En cuanto Trueno veía que Charlie se ponía los tenis, iba disparado a buscar la traílla y con ella en la trompa, lo esperaba anhelante cerca a la puerta, y unos minutos después salíamos raudos a ejercitarnos.  En cambio, los fines de semana pernoctábamos en casa de Candy.  Al llegar allí había gran alborozo. Ella nos recibía siempre linda y sonriente y en cuanto la puerta se cerraba, le saltaba al cuello a Charlie para besarlo, y se le colgaba a horcajadas. Así mismo la llevaba él hasta el sofá más cercano, y una vez allí, también Trueno aprovechaba para demostrarle su afecto con una serie de lengüetazos que le propinaba en la cara y las manos.  En las mañanas soleadas de los domingos, Trueno y yo, con la correa ya puesta, esperábamos con paciencia al pie de la cama a que la pareja hiciera su gimnasia, con esa clase de malabares incomprensibles y movimientos extraños con que se suelen ejercitar los humanos. Y, claro, no faltaban las ocasiones en que se les iba la mano y las sesiones matinales se prolongaban con intensos ejercicios aeróbicos. Entonces, observábamos irritados desde el suelo, un remolino de brazos y piernas, que ellos mezclaban con gemidos estrafalarios. Hasta cuando Trueno ya fastidiado se enderezaba y emitía sus propios quejidos guturales. Sólo de esa manera notaban entre carcajadas nuestra olvidada presencia.

 A medida que la relación cobró intensidad, los celos de Charlie crecieron en proporción al despego de Candy por el Presidente, a quien ahora evadía o recibía con una actitud helada.  Pero deshacerse del asedio de un hombre de esa importancia no era tan fácil como con otros amantes. Charlie también tuvo que echar mano del resto de la prudencia que le quedaba para no afectar su trabajo.  No fue difícil para el Presidente confirmar que había sido desplazado por otro en la vida de su favorita, y aunque supo que era un hombre de rango, no conocía su identidad.  Sin embargo, le advirtió a ella rotundo: "Pronto sabré con quién me engañas. Entonces, no será extraño que tu querido muera en un accidente..., y sólo cuando yo esté seguro de que está sepultado te dejaría vivir en paz".  Charlie no se amilanó ante la amenaza, pero Candy lloraba y era un manojo de nervios.  Así, que luego de agónicas consideraciones, los dos concluyeron que encontrarse y amarse era lo mejor que les había sucedido y que lo suyo sería para siempre. Entonces, decidieron que en unos meses nos marcharíamos todos a vivir a Gales.  Entre tanto, serían más discretos. Pero después de esa amarga pelea, el Presidente lucía calmado, y me temo que por eso ellos bajaron la guardia.  Y un domingo en la mañana, algo insólito sucedió. El Presidente se presentó sin aviso en casa de Candy, e irrumpió iracundo en la habitación.  Paralizado por la sorpresa al constatar que el amante era Charlie, vaciló, y éste aprovechó la duda y avanzó decidido hacia él.  Con tan mala fortuna que su pie se enredó en la agarradera de la correa de Trueno, que al presintir el ataque a su amo, saltó sobre el Presidente como una tromba, y arrastró a Charlie que perdió el equilibrio y se desnucó contra el borde de la cama.                  

Siempre hemos sido un trío. Ahora, una mujer derrotada, un perro anciano y cansado y un collar deslucido, de tachones opacos, faltos de vida. Claro, esa es la versión que el mundo creyó. En realidad, somos un alegre cuarteto. Candy, ahora, es la amante de un escritor de novelas de espionaje y poesía erótica, ya cincuentón, que aunque se llama Juan Carlos habla el español con ligero acento. Ella a menudo lo llama "Charlie", y al hacerlo, su mirada se  ilumina, y ambos sonríen con aire de complicidad.  Quizá el diminutivo les traiga algún cálido aunque borroso recuerdo. Los dos dicen que hace años, él sufrió amnesia temporal por un golpe que se dio en la cabeza, mientras paseaba a su perro.

Trueno y yo todavía dormitamos al pie de la cama de ellos, pero nunca volvimos a usar la correa.  

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24 comentarios · Escribe aquí tu comentario

locaporlaluna

locaporlaluna dijo

Qué genia del relaaaaaaaaaaaaaato!!!!!! ¡Aplausos!! Si estuviera en un jurado, te daba el primer premio Made ME ENCANTÓ!!! besos

28 Septiembre 2009 | 03:26 AM

argivo

argivo dijo

Creo que lo más relevante de este periplo de historias, en el ámbito narrativo, que pergeñas, es el de la destreza que ya muestras para generar fuerzas en pugna. Si algo caracteriza el relato o cuento, son los antagonismos. Me gusta el buen uso que haces de la descripción. El collar es fascinante en la descripción que haces de él, más cunado se encargará de contar las anécdotas. Un abrazo y un beso...el camino se sigue abriendo para la caleñita. Y, creo que el perro, y su dueño, que dieron motivos para tu inspiración se sienten agradecidos.

28 Septiembre 2009 | 04:21 AM

fenicia

fenicia dijo

Vaya historia original y bien contada y fijate,que cóllar con mas historia,un cóllar con sentimientos,como pudieran tenerlo los objetos hacia su amo,esos a veces viejos que se usaron y hasta se apreciaron pero dejan de ser útiles y se abandonan.Me recuerda un cuento que escribí para contar a mis hijos,de un barquito,que al ser considerado ya inutil rememora sus aventuras y desventuras...
Fascinante cuento amiga,me ha resultado corto.
No dejes de escribir y de traernos esas historias,pleasse.
Un abrazote

Feni

28 Septiembre 2009 | 04:41 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Lucía querida: El elogio de una poetisa como tú, ya es para mí como un primer premio. Gracias por el estímulo, me alegra que te haya gustado. Un abrazo.

28 Septiembre 2009 | 04:59 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Argivo: Todos ustedes, los que viven la Literatura y la poesía tienen no sólo el conocimiento sino una sensibilidad especial. Por eso aprecio tanto los comentarios que me hacen y que se tomen el momento para leer mis "garabatos" literarios. Es un aporte invaluable.

Eso espero, que el perro y su dueño se sientan complacidos. Un estrecho abrazo.

28 Septiembre 2009 | 05:10 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mi querida Feni: Hay ocasiones en que nos parece que los animales e inclusive que los objetos inanimados tuvieran más corazón que algunos seres humanos.

Sobre tu cuento del barquito que ya abandonado rememora sus aventuras y desventuras, yo te diría algo que podría ser inclusive chistoso. Nunca me ha gustado conducir, y aprendí, bueno, porque en este país no me quedaba más remedio. Por lo tanto, me sentí apesadumbrada cuando me desprendí del primer auto que tuve, y eso que compré uno nuevo y más bonito. Pero el viejo tenía para mí un significado especial. Lo mismo me ocurre ahora con el que tengo. Y aunque tenemos otro nuevecito, yo me siento cómoda y en lo posible prefiero manejar el viejito. Y lo gracioso es que en general no me apego a las cosas..., a ciertas sí. Gracias por tus comentarios. Un beso.

28 Septiembre 2009 | 05:51 PM

estrellaval

estrellaval dijo

Muy bien, Madeleine!!

Ya debes ser la primera de la clase ¿eh? Muy bueno y casi de novela negra ese final. Tengo curiosidad ¿Cómo os plantea el profesor los ejercicios? ¿os ens´ña algo, una foto, una frase y vosotros desarrollais la historia a vuestro aire?

Besos, guapa!

28 Septiembre 2009 | 06:19 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Sin duda el mejor de los que llevo leídos. Narración pormenorizada, pero no farragosa que mantiene el interés y con un final esplendido.
Seguro que la nota será tan brillante como el relato.
Un abrazo.

28 Septiembre 2009 | 06:40 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Estrella: Qué más quisiera yo, que ser la primera, ja, ja. Hay gente muuuy buena. Pero lo importante es que todos estamos aprendiendo y esta directora nos ha ayudado muchísimo. No, nos dan notas, porque es un grupo literario que se reúne voluntariamente.
Me preguntas que cómo nos da ella los ejercicios? Por ejemplo, para éste nos dijo que quería una historia contada por un objeto: Una muñeca de porcelana, unos calzoncillos de hombre, un collar (yo lo elegí de un perro), etc. El tema pasado era un suceso real, pero insólito. Por eso escogí la historia de los dos caníbales.
Gracias por tus comentarios. Besos.

28 Septiembre 2009 | 09:23 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Uff!!! Jotica, me haces poner colorada, pero muy contenta. Si éste es el que más te ha gustado, quiere decir que voy progresando. Mil y mil gracias por tu apreciación. Un abrazo.

28 Septiembre 2009 | 09:24 PM

cachiporras

cachiporras dijo

¡Pufff!, asi que el sr. presidente, claro que seria Clinton, porque si fuera otro cualquiera, que poco gusto tendria Candy. Pues oye, no está mal eso de quitarle la favorita al sultan. Lo malo del caso es que su mejor amigo se lo carge, aunque sea sin querer. Quizá debieran haber sido más civilizados y haberle preguntado si queria compartirse con ambos, al fin y al cabo, ninguno se la iba a terminar.....Y además hay que transgredir. Es inmoral, bueno, tanto inmoral se muere y va al cielo.....
Mi hada ya se encuentra bien, ahora anda peleandose con un resfriado, pero sin fiebre ni tos, solo "mocos". Yo liadísimo con los concursos fotograficos y los congresos, pero vamos, de Lunes a Jueves aún me podre meter a leer algo, aunque sea un post por dia. Es que hemos empezado el curso escolar y tenemos a Ferran dos de cada tres semanas, duerme en la habitación del ordenador y debe acostarse pronto para madrugar. Hoy estoy con el portatil de mi hada pequeña, por eso puedo escribir
Recibe mis cariños y los recuerdos de hace un año. ¿recuerdas Barcelona?, justo en estas fiestas de la Mercé nos conocimos. ¡Dichoso encuentro!
Besos como si estuvieramos otra vez en el parque Güell amiga

29 Septiembre 2009 | 03:18 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Cachis: Espías en la era de Clinton? Como no fuera la señora comunicativa, que denunció su romance con la Lewinsky, dudo mucho que se tratara de él. Podría más bien haber sido Kennedy, pero como no me gusta calumniar a los muertos, dejémoslo sólo en ficción.

Cómo olvidar Barcelona y que celebraban las fiestas de la Mercé, y Madrid, y Andalucía, y a mis amigas andaluzas, y amigos españoles y catalanes? Y a ti, que viniste a acompañarnos a conocer el parque Güell? España es un país que me conquistó desde la primera vez que lo visité por allá a fines de los 70s. Y de vosotros (as) los españoles sólo puedo decir que sois gente buena, cálida y alegre, y cada región tiene su propio sabor, características diferentes, su personalidad individual, pero todas las regiones son llenas de encanto y todas hermosas, en una palabra memorables. Besos.

29 Septiembre 2009 | 06:03 AM

nazul

nazul dijo

Al leer estos relatos, creo que todos nos sentimos un poquito en ese taller literario y podemos comprobar la evolución que se nota en cada post!!
Muy original la historia desde el punto de vista de un collar de perro. Lo que yo digo a veces, si nuestras cosas personales hablaran...cuantas cosas contarían!! (creo que era también parte de una estrofa de canción..más o menos).
Fíjate que pensé que al final se habrían desprendido del collar y le habían puesto al perro uno nuevo, dejándonos con la intriga de lo que sucedía en aquella familia o que cada uno le pusiera su final. Yo es que a veces soy un poco así de "mala", je.
Besitos azules y rosa ;-)

29 Septiembre 2009 | 04:50 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Mañana regreso, pero creo que es de lo mejor que has publicado hasta ahora.

Muchos besos de tu peletero catalán.

Hace un año, ¡¡cómo pasa el tiempo!!

29 Septiembre 2009 | 05:47 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero: Pues entonces te espero, para escuchar lo que tienes que decirme, aunque ya me anticipas que te gustó. Mil gracias.

Sí, hace ya un año, el tiempo vuela!!! Y ojalá que no pasen muchos antes de que yo pueda regresar a España. En todo caso Andalucía y Barcelona serían dos lugares que desearía volver a ver. Besos.

1 Octubre 2009 | 12:59 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola mi querida Nazul: Ja, ja, me has hecho reir con tu maldad. No, hay ciertas cosas de las que es muy difícil que nos desprendamos. Y menos de un collar que tenía tales sentimientos por su dueño.

Gracias por esas palabras de ánimo. Fíjate, me haceis sentir muy orgullosa de lo que hago y comparto con vosotros con todo mi cariño. Besos.

1 Octubre 2009 | 01:03 AM

salud-y-republica

salud-y-republica dijo

Madeleine, un relato maravilloso.
Hoy despues de muchos días entre en la coctelera, y estoy ya recibiendo mi recompensa, pase por la casa del Peletero, con ese relato surrealista, y llegua a la tuya donde esperaba esta joya.
¡Que alegria tenerlos!
Un fuerte abrazo
Armiño negro

1 Octubre 2009 | 09:59 AM

salmantina

salmantina dijo

Made, antes de nada he de felicitarte por este trabajo del taller literario que presiento que más que eso, que un trabajo puramente literario, ha sido un disfrute inmenso, el que produce el placer de escribir, el placer de dejar volar la imaginación como las mariposas de colores, posándose de flor en flor para libar toda su esencia y polinizar estos fantásticos cuentos de los que se puede extraer miel de todos los sabores.

Estos días pasados los fui leyendo, uno a uno y despacito, como a mi me gusta. Aischhhh.. ese Pánfilo que vivía a las órdenes de la Tenienta Ramoníl no tiene precio, ¿qué pánfilo no sucumbiría a esa escena final? Una amazona vestida con bikini negro (probablemente minúsculo y de cuero, uy...), empuñando una fusta (probablemente inquietantemente sádica...) y unos tacones de vértigo, bufff... ese alarido “Dale fuerte, caramelo mío, hazme llorar hasta que me hagas perder el sentido” delata a un pánfilo que ya tenía perdido el sentido y los calzoncillos, jajaja... Fue magnífico leerlo.

¿Y esos caníbales? Madre míaaaaaaaaaaa, una cosita, el cuento está basado en un hecho real pero.. ¿fueron a la cárcel o directamente se los comieron a ellos? Por poner una nota salerosa a la sopa de pollo... ;)
Fíjate, yo entre líneas he creído reconocer a otro par de caníbales de sus propios pueblos, no recuerdo donde he podido reconocer yo esa idea.... quizás se me fue la imaginación mientras pensaba en el significado de los nombres ¿Hugo? ¿Evo? Vaya, parece que acortar el nombre a los animales y bautizarlos con unos más reducidos no les hacía ni más santos ni más humanos y mucho menos reducía su apetito humano...
Pensaba en la religión, en los rituales, en las costumbres tribales... recordaba cuando un pariente mío que estuvo en las misiones en África me decía que había comido carne de todo tipo, de serpiente, de tortuga y.... de mono!!!. ¿Esto se consideraría canibalismo? Creo que el mapa genético de los simios sólo se diferencia al del humano en un 0,6 por ciento.....
Bocata y Burundi vivían en Nigeria, un país, como otros muchos donde las costumbres tribales, culturales y religiosas están muy arraigadas pero aquí hay algo que siempre he defendido de estas personas que creen ciegamente en el santero, el gurú, o el sanador de la tribu, siempre he pensado que no es solo la ignorancia ni el alfabetismo lo que les hace “agarrarse” a una determinada religión, creencia o costumbre, sino también el HAMBRE y la POBREZA lo que hace que uno se agarre a lo que puede escudándose en sus creencias....
No sé si era el caso de estos dos “ex” caníbales y no sé si Nigeria estuviera plagado de Burger Kings si se olvidarían de la venganza y del sabor de la carne humana...
Este cuento hace pensar mucho en lo complejos que son los mecanismos de la psicología humana.

Este último cuento para mi ha sido el mejor. Has conseguido que en primera persona un collar de perro relate a la perfección su punto de vista y su sentir por esta pareja y por su Trueno. Me pregunto si de aquí no podría salir una serie de cuentos relatado por cada uno de los personajes. Me pregunto como lo contaría Trueno en primera persona, o como lo contaría la divina Candy..., pero no me quiero ni imaginar como Charles lo contaría, ¿cómo Charlie de noche y Charles de día?.... ;)

Enhorabuena por estos cuentos que yo no sé si técnicamente son buenos, yo solo sé como lectora de a pie, que consigues que sigamos con expectación ese hilo que con finos detalles vas hilvanando muy bien a la personalidad de los personajes con el lugar y la situación, para acabar bordándolo.

Un beso guapa caleña :)

1 Octubre 2009 | 04:11 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Armiño: Qué sorpresa tan agradable tenerte por aquí después de tanto tiempo!!! Me alegro muchísimo que mi humilde cuento te haya parecido una "joya". Vaya, bastante de lejos de eso, ja, ja, pero no deja de halagar el comentario. Estoy "trabajando" con verdadero ahínco en lo que más me ha gustado toda la vida, pero claro, no es muy fácil, porque no tengo más remedio que laborar durante el día en el trabajo que me da el sustento (qué prosaico, pero no hay más remedio), y dedicarle a mis tertulias literarias y a escribir sólo el tiempo libre. Un abrazo estrecho y gracias mil por tus comentarios.

Ya nos veremos entonces por casa del Peletero y claro, por la tuya, si es que de nuevo has actualizado.

2 Octubre 2009 | 05:26 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Salmantina: Tal como lo dices, no puedo sino repetir que el disfrute es inmenso. Es lo que ciertamente me gusta!

Ja, ja, te encantó Pánfilo, a mí también, y me moría de risa cuando escribí el final. No creas, Salmantina, probablemente en esta vida existen muchos más pánfilos de los que nos imaginamos. Y no son para nada ficción. Es realmente triste, si te pones a ver..., que alguien se deje controlar de esa manera sólo porque los traumas que haya podido tener encajan en el esquema de su pareja o de otra persona.

No, querida Salmantina, el canibalismo sólo consiste en comer carne humana. Las boas, monos, cocodrilos etc. no están incluídos. De hecho, aquí en Miami, nosotros hemos comido "mordiditas de cocodrilo" y eran deliciosas. Claro, que luego de un tiempo, al pensar lo que comía dejé de consumirlas. Tampoco creo que el hambre, que lleva a muchas personas a comer todo animal que se mueva, sea razón para comerse a sus congéneres. A menos que estés en un sitio totalmente aislado, como sucedió hace años en los Andes, cuando se cayó un avión.

La antropofagia en cambio es distinta. El antropófago también come carne humana, pero ciertamente como Bocaza y Burundi sostenían, porque piensan que se adquieren las cualidades del que se meriendan. Es exactamente el mismo principio cristiano, sólo que la misa para quienes somos católicos es un sacrificio incruento, lo mismo que la comunión es sólo un símbolismo de que recibes a Cristo como alimento del alma, no del cuerpo. Lo mismo que en un sentido figurado existen amores y amistades "antropófagas", es decir, ese tipo de pareja o de amigos (as) que absorben la personalidad de sus "víctimas" hasta drenarlas completamente. Son también los amores "vampiros". De ésos hay por montones.

Pero debo aclararte y pienso hacerlo oficialmente, porque un buen amigo me ha hecho caer en la cuenta, que los nigerianos caníbales, comen carne humana porque les gusta, y no exactamente por venganza. Aunque creo que en el Congo, ya no recuerdo el nombre de ese monstruo, había un presidente, que en pleno siglo XX se comía a sus enemigos por pura venganza. Yo por supuesto, usé los nombres de dos "caníbales" latinos, sólo de broma.

Nosotros no supimos finalmente el veredicto del jurado Nigeriano. Supongo, que las creencias de los dos nigerianos les haya servido como atenuante, si es que lograron convencer al juez y al jurado, pero que los encarcelaron, es casi seguro.

Pues me alegro muchísimo que el Collar del perro espía te haya gustado tanto. Eso me indica que me voy superando. Besos y mil gracias por tu concepto.

2 Octubre 2009 | 05:58 AM

mariam

mariam dijo

He de confesarte que jamás he oído hablar a un collar, pero creo que esta sería la manera en que, si alguna vez se diese el caso, contaría uno que ha pertenecido a un perro espía la historia de su vida, una vida por demás trepidante y azarosa. Quién diría que un trozo de cuero podía tener personalidad propia, notas tan humanas como el amor por su dueño, confesado claramente y sin rubores, la fidelidad sin fisuras, la ternura, desbordada en la narración de aquellas escapadas a la campiña en que el perro volvía a ser cachorro por un rato… Incluso la ingenuidad, esa que le lleva a confundir la gimnasia con la magnesia cuando describe las evoluciones de la pareja humana en la cama…

Casi te diría que el collar y el perro ponen un contrapunto de mesura y ponderación, hasta de pacífica humanidad, en esta agitada historia de protagonistas y antagonistas, de celos y rivalidades, de turbios pasados y escabrosos presentes, concebida como un simpático guiño al personaje de James Bond y con los elementos básicos que suelen protagonizar esta serie de espionaje: acción, intrigas, lujo, glamour, bellas mujeres, amor, erotismo… Una historia con un final muy bien resuelto, dentro de la línea de “carta guardada en la manga” del género: el espía que componía poemas eróticos reconvertido en escritor, en autor de sí mismo…

Enhorabuena por el relato, Madeleine querida, sin duda las clases a que asistes están dejando poso.

Besos.

2 Octubre 2009 | 09:55 PM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Vaya historia tan bien contada de unos espías y de un collar. Aunque siempre fueron un trio, también hubo una mujer derrotada, un perro anciano y cansado y un collar desgastado. Todo se resuelve en un claro cuarteto, siendo Candy la amante de un escritor de novelas de espionaje y poesía erótica.

saludos
Juan

3 Octubre 2009 | 08:11 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mi querida Mariam: Sí, quién diría que un pedazo de cuero tuviera tanta sensibilidad? Y sin embargo, los seres más sencillos, ésos que parecen inanimados, y nos pasan a veces desapercibidos son los que a menudo más nos sorprenden. Los humanos también con frecuencia confundimos la gimnasia con la magnesia (ja, ja, eso me encanta), pero lastimosamente no con la ingenuidad del collar.

Me fascinan tus comentarios, amiga, porque has interpretado mi historia exactamente de la manera como yo la concebí, me has leído el sentimiento tal como lo plasmé en el papel. Mil gracias por tus comentarios y por el ánimo que me das. Besos.

4 Octubre 2009 | 07:38 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Juan, me alegro que te haya parecido bien contada..., eso quiere decir que te gustó. Un abrazo.

4 Octubre 2009 | 07:39 AM

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Literatura y Poesía

Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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