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Terra
La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

13 Octubre 2009

CAZADORES "CASADOS"

 

 

Queridos amigos:  Para vuestra consideración, aquí va otro de los cuentos que he hecho para el taller de Literatura.

 CAZADORES "CASADOS"

 El ulular del viento por entre los árboles o algo parecido a un murmullo de voces, me obligó a salir de la inconsciencia.  Abrí los ojos con lentitud, y me dí cuenta que estaba completamente desnudo en una cama y en una habitación cerrada y oscura, que no eran las mías. Cuando mis ojos se acostumbraron un poco más a las tinieblas, pensé, a juzgar por las paredes de la amplia estancia, que me hallaba en una casa rústica, tal vez en una cabaña.  Tenía lagunas mentales, las sienes me repicaban punzantes y la cabeza me dolía como si hubiera recibido un mazazo.  Sentía además, la lengua pastosa y un sabor inconfundible en la boca.  Supe, entonces, que había bebido y tenido sexo en exceso, como acostumbraba.  

Me quedé inmóvil porque noté algo o alguien cerca de mí.  En el marasmo brumoso que atravesaba, no sabía si soñaba, si tenía una pesadilla o había sufrido un accidente en medio de una de mis frecuentes borracheras.  Busqué a tientas una lamparita de mesa y encendí la luz, y entonces la vi.  Allí estaba ella, de pie, descalza, con la oscura melena suelta y una toalla anudada alrededor de su cuerpo, como si fuera una escultura, como si se tratara de un espejismo.  Me miraba estática con un brillo extraño en sus ojos, sin decir nada. De repente giró sobre sus talones y se encaminó hacia la puerta en el mismo instante en que ésta se abrió y se coló por allí el vendaval arrasador de mi desventura.  Atónito, paralizado por el horror, comprendí mi miseria de un golpe.  Lo que vivía en esos momentos no era sueño o ficción, sólo la más inimaginable de las pesadillas.  Tuve el pleno convencimiento de que pronto estaría muerto, y lo peor, que iban a sepultarme literalmente vivo.  Vencido, cerré de nuevo los ojos, y dejé caer la cabeza sobre la almohada sin aliento para levantarme.  Y tal como afirman aquéllos que se han topado con la cara de la muerte muy cerca,  pasó ante mis ojos con la rapidez de un rayo, la película entera de mi propia vida y su macabro final.

 Alex Fortuny, el dueño de un influyente periódico de la ciudad, y yo, Julio César Náder, excelso senador, a un paso de ser nombrado gobernador del Estado teníamos muchas características comunes:  Ambos éramos hombres de éxito, duros y curtidos por la experiencia, contemporáneos en edad y con carreras brillantes, hechas a pulso, y no caíamos en sentimentalismos ni titubeos ni nos temblaba la mano para hacer trizas a los enemigos.  Claro, que yo era más solapado, digamos que actuaba con más elegancia, con más encanto.  Y a pesar de las semejanzas fuimos siempre, sin una razón precisa, enconados rivales, que habíamos jurado hundirnos.   

Nuestras vidas marcharon siempre paralelas, y sólo coincidieron, cosa irónica, por la mujer que ahondó aún más nuestras rivalidades, la única que verdaderamente los dos deseábamos y con la cual estábamos empecinados.  Ella era Vanessa Ashe, una periodista inteligente y experimentada, que trabajaba hacía un par de años para su periódico, ahora ex amante de él, y para mí inalcanzable hasta hacía sólo unos meses.  

Fortuny, un hombre obsesionado con su maldito deseo de destapar "ollas podridas" a toda costa, tenía una personalidad bastante difícil. Se había casado tres veces, y su tercer matrimonio había estado a punto de naufragar por culpa de la periodista. 

Yo, en cambio, me había casado sólo una vez, con la novia de mi juventud, Melanie, una rubia preciosa, pero frígida y malcriada, como suele ser la prole de millonarios.  Teníamos dos hijas de 13 y 15 años, y proyectábamos al mundo, la imagen dorada de la familia ideal con la que muchos soñaban. Las malas lenguas, entre ellas la de Fortuny, decían que era sobre todo el dinero de mi mujer y mi ambición desmedida lo que había contribuido a impulsar mi carrera política. En parte era verdad, como era también que yo había ascendido los empinados escalones hacia la gloria, hasta llegar al punto donde me hallaba, sólo a un tilín de la cúspide, a base de consagración, esfuerzo y tenacidad.  Pero aunque mis andanzas de mujeriego y bebedor eran un secreto a voces, a menudo mi poderoso suegro me sacaba de apuros. Mi esposa, naturalmente, miraba hacia el otro lado.  Tenía el convencimiento de que a pesar de mis devaneos y aventuras pasajeras, yo era hombre de una sola mujer.  Y hasta el momento no se equivocaba. 

Conocí a Vanessa mucho antes de que Alex Fortuny lo hiciera.  Es decir, antes de que ella empezara a trabajar en su periódico.  La admiré como la hembra de ojos y cuerpo felino que era, y me asombró su habilidad para mantener a raya a cierta clase de hombres, ésa a la que yo pertenezco.  También me impresionó su inteligencia y su sagacidad como periodista.  Entonces, me obsesioné con poseerla.  Pero, Vanessa resultó para mí un hueso muy duro de roer.  Ella tenía la habilidad de convertir en enanos el ánimo de los gigantes.  Hacía caso omiso de mis galanteos, y me desconcertaba con sus extremados cambios de actitud, que iban del genuino interés a la displicencia.  Nunca logré ponerla de mi lado.  Mi frustración alcanzó su límite, cuando al poco tiempo de trabajar con Fortuny se murmuró, primero en un tono bajo, los frecuentes encuentros de la pareja en una casa que ella tenía en medio de naranjales, adonde acostumbraba aislarse durante el fin de semana, indistintamente a trabajar o a descansar.  Luego, ya se gritaba a voz en cuello en los círculos de los que éramos asiduos, que ella era la amante de mi odiado y poderoso rival.  La guerra pues ya era oficial, y nos arrojábamos lodo a diestra y siniestra sin detenernos a meditar a quién salpicábamos en la refriega.

Pero este último año todo iba perfecto. Los dioses sin duda me sonrieron, y mi nominación a gobernador del Estado fue bastante fácil.  Y aunque hubo complicaciones durante la campaña, capeamos con destreza los temporales y la elección era ya casi un hecho.  Por otra parte, los amores de Vanessa y Fortuny adquirieron un cariz tormentoso, gracias a mí. Yo no desperdiciaba ocasión para criticar en público su flagrante adulterio, y aunque el resentimiento y la furia del periodista iban en aumento, al final, presionado por su mujer que lo amenazó con un divorcio sangriento, tuvo que claudicar. Prefirió, entonces, desairar a su amante y cortar la relación por lo sano.  Y claro, allí estaba yo, oportuno y solícito para consolar a Vanessa, de quien se rumoraba que estaba desolada por el amargo rompimiento, y que sin embargo, para mi sorpresa me aceptó de muy buen talante.  Vivimos tres meses en que ella me hizo sentir en una nube, aunque tuvimos cuidados extremos para no despertar sospechas en nadie.  No queríamos tropezar con el despecho y la rabia de un hombre como Fortuny. 

A mi estrenado romance se le agregaba otro aliciente: Vanessa me prometía con voz segura y calmada, que ella pondría no sólo a Fortuny sino a todo su elenco de periodistas oportunamente a mis pies..., y debo decir que lo cumplió al pie de la letra: Una voz anónima citó a mi mujer y a mi suegro a una reunión, y tuvo el delicado detalle de invitar también a Fortuny y a su grupo de reporteros y mencionar el atractivo de una primicia!  Todos fueron convocados puntualmente un sábado a las once de la noche a una extraña "conferencia de prensa" que se celebraría en una casa situada en medio de naranjales, un lugar demasiado familiar para Fortuny, que por nada se hubiera perdido un compromiso tan intrigante.  Nadie faltó a la cita.

Abrí los ojos de nuevo con la esperanza de que lo que ocurría a mi alrededor fuera una alucinación, pero los flashes de las cámaras fotográficas tan potentes como las llamaradas que despedían los ojos de Melanie y de mi suegro, una mezcla de rabia y consternación, y los de mi archi rival de odio y placer, me cegaron por completo y confirmaron la cruel realidad.  Un momento después, vi a Vanessa, que ya vestida, sonreía serena y muy satisfecha: Había complacido a los dos eternos rivales, y  les había dado lo que buscaban: La única mujer que ambos deseaban y a cada uno de ellos, a su modo, la cabeza de su rival.

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argivo

argivo dijo

Interesante el manejo del flash back, y ese hablar desde la primera persona, que en Colombia maneja tan diestramente Fernando Vallejo (La Virgen de los Sicarios, La Puta babilonia, El desbarrancadero). Vas cogiendo pista. Y, para la psicología de los personajes, ahí tienes la pimienta de tu tierra valluna, ve. UN abrazo. Argivo.

13 Octubre 2009 | 11:14 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, querido Argivo por tus comentarios. Bueno, espero alzar vuelo y no terminar con un aterrizaje de barriga (risas). Es irónico, pero de mi tierra valluna conozco menos que de la capital. Me identifico más con Bogotá y la psicología de los "rolos"..., hala. Pero tal vez tengas razón, la pimienta vallecaucana sí pudiera inspirarme algunos personajes.

Te cuento que a mí Vallejo me parece un escritor magnífico, pero él como persona no me gusta ni poco. Me irrita su desprecio por Colombia y los colombianos que no disimula en los libros que escribe. Es un renegado.

De nuevo gracias. Un abrazo.

14 Octubre 2009 | 05:29 AM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Está clarísimo que en ese taller no vas a perder el tiempo. Cada vez se nota más el dominio para estructurar tu relato, de manera tal, que el lector esté prendido de tus palabras y lo dirijas embebido hasta el desenlace final.
Además cada vez retratas mejor a tus personajes, ahorrando palabras innecesarias.
Te veo preparada para más altos logros.
Un abrazo.

14 Octubre 2009 | 12:35 PM

estrellaval

estrellaval dijo

Hola Madeleine!
Te pedía un relato desde mi blog y ¡Voilá! Aquí lo tenía esperándome. Nada más empezar ya me estaba imaginando la película, con los protagonistas (George Clooney, el político; Vanessa, Angelina Jolie, la mujer de Julio César tiene que ser Nicole Kidman, bella, rubia y fria cuando quiere, y Fortuny... podría ser Russel Crowe?? umm, no lo veo bien..¿podríamos poner un afroamericano como Denzel Washintong??
Me ha encantado, como siempre, y de verdad que veo claramente la película.

Un beso y muchas gracias!

14 Octubre 2009 | 12:38 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Uy, Jotica, mil gracias por el análisis y por los ánimos que me das. Lo digo en serio, los comentarios vuestros son el combustible que me anima a superarme en lo que hago. Disfruto la lectura y la escritura muchísimo, y mi sueño ha sido dedicarme a escribir, pero hacerlo realmente bien, y con que vosotros os tomeis el tiempo de leerme y comentarme ya me siento de sobra gratificada. Espero algún día escribir de tiempo completo..., aunque por el momento lo veo lejano. Un abrazo.

14 Octubre 2009 | 06:28 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, Estrella, con excepción de Russell me parece muuy bien escogido el reparto. Aunque no sé por qué me imaginaba al político más bien rubio, pero creo que Clooney es excelente opción. A Fortuny lo veo más como Robert de Niro, que es tan polifacético como artista. Danzel Washington me encanta, pero no en este papel. Se necesita un tipo atractivo, pero muuy difícil, casi rudo.
Espero que te haya gustado la trama. Un besote.

14 Octubre 2009 | 06:35 PM

nazul

nazul dijo

Ay que ya mismo te tenemos en las librerías!!! y tú por ahí, de aquí para allá, firmando autógrafos y dedicando libros.
Ya sabes que aquí tienes a una lectora fiel. Es muy importante que uno sea capaz de engancharse desde el principio hasta el final y tú en cada uno de tus post te superas y lo consigues.
Besos azules

15 Octubre 2009 | 04:56 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Je, je, Nazul querida, ya veo que me miras con buenos ojos. Mil gracias por esa fidelidad.

Si cuento con vosotros como lectores y críticos ya eso me satisface inmensamente, mucho más que firmar autógrafos y dedicar libros, porque eso sería imposible lograrlo sin el apoyo de las personas y los amigos que ahora se toman el tiempo de leer mis primeros intentos y hacer el análisis de lo que escribo. Mil y mil gracias por tus apreciaciones. Besos y un estrecho abrazo a la feliz y futura madre de Paula.

15 Octubre 2009 | 05:39 PM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Muy bonito el relato como siempre. Yo creo que tanto el hombre como la mujer cuando se ven acosados en el buen sentido de la la palabra, por dos pretendientes brillantes, al final ocurren esas cosas, la venganza sino se ha desarrollado viene y aparece sola. Hay que ver también, como la alta sociedad es capaz de aguantar infidelidades con tal de no poner en peligro su estatus de vida, porque para ellos al final todo es un negocio que hay que saber llevar de la mejor forma posible.

Besos
Juan

17 Octubre 2009 | 11:42 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Felicidades por el relato, Madeleine.

Has construido una magnífica historia de cazadores cazados. Incluso ella lo es, cazadora cazada.

En el periodismo hay un antiguo atajo para llegar a la noticia que no es otro que crearla, no inventarla, no, y sí fabricarla, y eso, todo el mundo lo sabe, es un mal periodismo muy al uso.

Vanessa construye una noticia al vengarse de sus dos amantes y darlo a conocer de manera tan contundente y mediática. Pero al hacerlo se sacrifica a ella misma al quedar su reputación profesional dañada, ha faltado a la confianza de sus dos amantes y víctimas. Ella seguro que es consciente de la situación y sabe que los periodistas viven de ella, de la confianza, no de otra cosa, no exactamente de las noticias y sí de la información, del “off de record”. La señora Ashe es digna de su nombre al convertirse, con su venganza, en ceniza.

De todo ello se desprenden dos cosas, que los hombres pensamos demasiado con la entrepierna y que una mujer despechada es capaz de cualquier cosa, incluso de hundirse a sí misma.

Vanesa debería pensar que corazones rotos los hay a miles cada día, sucede en muchas camas, no debería sorprendernos, ni hacernos sentir mal, descubrir un día que uno de ellos es el nuestro.

Has escrito una muy buena paradoja entre cazadores cazados y “casados”, utilizando perfectamente la técnica y el dilema moral que siempre es necesario.

Besos y felicidades de nuevo, me ha gustado mucho.

17 Octubre 2009 | 05:34 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola querido Juan:

Lamentablemente, yo he visto a hombres y mujeres llevar a cabo actos prácticamente suicidas motivados por el despecho o el deseo de dinero. No es ficción aunque muchas veces nos parezca. Padrastros que han asesinado a los hijos de su mujer o de su amante para resarcirse del desprecio que han sufrido a manos de ellas o mujeres que han arrastrado por el piso su dignidad y el honor de su familia sólo por su afán de venganza o para saltar a la fama y por el dinero.

Y en cuanto a las infidelidades soportadas, éstas no se limitan sólo a la alta sociedad, también a las clases medias y bajas. Aunque ahora la mujer es más preparada y no aguanta o se "resigna" a su suerte como ocurría en el pasado porque no tenía muchas alternativas para ella y sus hijos. Mil gracias por tus comentarios. Un abrazo.

18 Octubre 2009 | 04:48 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mi querido Peletero: Llevas mucha razón. Los protagonistas de esta historia terminaron todos "cazados". Desafortunadamente, tal como tú observas, la profesión del periodismo como la medicina, la abogacía, es decir, como todas las profesiones llamadas liberales, que se supone que se deberían ejercer como una vocación y en las que se espera que el profesional tenga una ética intachable, han degenerado en muchos casos en una triste caricatura de lo que eran.

Yo no sé cómo se ejercerá el periodismo en Europa, pero en los Estados Unidos para no hablar de Latinoamérica, en donde es un verdadero peligro ser periodista, se ha vuelto algo común y corriente que los profesionales del periodismo mezclen ficción con realidad. Por supuesto, no son todos los periodistas, pero sí existe un grupo que la desprestigian y que se dedican exclusivamente a fabricar las noticias.

Tú me dices que la señora Ashe ha manchado su reputación como periodista y hasta ahí estamos de acuerdo. Pero en referente a traicionar la "confianza" de sus amantes y víctimas no estamos de acuerdo. Recuerda que como dice el refrán: "Entre bomberos no se pisan las mangueras". Todos los tres se merecían su suerte, y hablar de confianza entre personas que no tienen escrúpulos lo encuentro un poquitín ingenuo.

Mil gracias por tus apreciaciones, que con excepción de la anterior me parecen todas muy válidas. Me halaga y me anima que te haya gustado el relato, porque sé muy bien que en Literatura sabes muy bien de lo que hablas. Besos.

18 Octubre 2009 | 05:20 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Es que yo soy ingenuo, querida Madeleine.

En todo caso ¿cómo demuestras la falta de escrúpulos si no es faltando a la confianza? ¿A partir de ahora quién confiará en ella?

¿La falta de escrúpulos es un letrero que se lleva pegado en la frente?

Besos.

19 Octubre 2009 | 12:33 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Sí, mi querido Peletero, casi todos de una o de otra manera hemos sido en algún momento ingenuos. Yo también alguna vez lo fui.

Supongo que nadie confiará en adelante en ella, aunque nunca se sabe. Hay políticos que defraudan la buena fe de los demás, y el pueblo después de un tiempo vuelve y los elige. No, por desgracia la falta de escrúpulos no se lleva pegada en la frente. Y aún así, si así fuera, hay gente que nunca aprende.

Gracias por tus observaciones. Besos.

19 Octubre 2009 | 06:43 AM

Salmantina

Salmantina dijo

Sorry Made... rectifica una línea que se me han ido lso dedos más rápidos que la cabeza y lee así..

"el final con esa venganza demuestra que hasta para saber perder hay que ser buen profesional y mejor persona..."

Mejor así, je.

Besos

23 Octubre 2009 | 08:03 PM

Salmantina

Salmantina dijo

Ay Made, que lo estoy pensando, que mira, que yo soy muy perfeccionista aunque no lo parezca y que para qué vamos a hacer las cosas mal pudiéndolas hacer bien...
Que mejor borres los dos comentarios anteriores y leas este en condiciones, que van a pensar que me he tomado un par de vinos antes de comentarte, je.

Me he quedado fascinada con la intriga de la historia Made. Mira que este taller te está cundiendo muuuucho, eh!!

Estoy de acuerdo con algunos de los comentarios, es muy importante que la lectura te atrape y eso lo consigues bastante bien... se define bien a los personajes pero sin recargarlo con demasiados datos que hagan perder el hilo de la historia, la verdad es que lo envuelves todo estupendamente.
Y ahora hablemos del contenido, de los cazadores cazados, pues sí, al final todo el que caza en algún momento acaba siendo presa de alguien incluso de sí mismo, hay muchos/as que acaban metiendo el pie en sus propios cepos.
La falta de escrúpulos es evidente en estos tres personajes, que se dan en cualquier profesión, aquí todos utilizan a todos y a todo, el final con esa venganza demuestra que hasta para saber perder hay que ser buen profesional y mejor persona.
Todos pierden, nadie gana, nadie se lleva un trofeo a su casa y lo peor de todo es que quizás ya no volverán a tener de nuevo un coto de caza privado para volver a sacar su escopeta.

Estoy de acuerdo con uno de los comentarios, yo también imaginaba esta historia llevada a la gran pantalla y no sé pero... Al Pacino bien podría ser un cazador ¿no? jajaja

Un besazo reina

23 Octubre 2009 | 08:24 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, ja, querida Salmantina, pero si te quedó estupendo el comentario desde la primera vez. La idea era la misma. Eso del cazador que acaba metiendo el pie en el mismo cepo me encanta, porque es exactamente lo que pasa en la historia.
Dices cosas importantes, porque no todo el mundo sabe perder. En realidad es muy difícil..., es casi un arte. Se necesita no sólo aceptación sino humildad e inteligencia para comprender que hay situaciones en las que quizá uno pierde pero a la larga gana. Aunque sólo sea en experiencia que mirándola bien es la acumulación de errores de los que hemos aprendido y hemos superado.
Eso, Al Pacino podría ser un excelente cazador. Gracias por tus comentarios, me han encantado y gracias por el aliento. Besos.

24 Octubre 2009 | 06:33 AM

Salmantina

Salmantina dijo

je, pues es que lo del cazador que mete el pie en su propio cepo está basado en un hecho real.... Me lo contó mi padre que es aficionado a la caza (la del campo, ehhhh), ahora empezó la caza menor y ya está con los madrugones y caminar 7 horas sin parar para traer un bichillo con plumas, jajaja

El cazador que metió el pie en el cepo era uno de esos furtivos, que no tiene licencia y además está prohibido utilizar cepos y trampas... así que el muy listo se lió a poner cepos y acabó metiendo la pata, nunca mejor dicho, por peazo animal!!!! jajaja

Hasta para ser cazador hay que cumplir unas normas y además no se debe ir de "sobrado" o pasa lo que pasa...

Besotes

26 Octubre 2009 | 08:08 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Salmantina: Es que hasta para matar se debe tener licencia y con mayor razón uno debe saber lo que hace. No sé si alguna vez viste al "correcaminos" que era un zorro que perseguía a una avestruz, que hacía un ruidito desesperante cuando el zorro la perseguía "beep" beep". Y el pobre zorro inventaba toda clase de trampas, algunas muuuy ingeniosas que al final siempre le fallaban. Y esto fue así por años y años. Era tan frustrante que al final los que veíamos las series en cine o en televisión terminamos de parte del zorro, y queríamos que el malvado por fin cazara al maldito beep, beep (bip, bip) que lo tomó por toda la vida del pelo. Besos.

27 Octubre 2009 | 05:52 PM

fenicia

fenicia dijo

Muy buen relato amiga.Cada tia te superas con esos cuentos originales y tan bien contados.
Hoy voy con prisa comentando pero antes os lei despacio y con cariño,como mereceis.
kisses

27 Octubre 2009 | 06:09 PM

salmantina

salmantina dijo

Claro que veía el Correcaminos y me ponía de los nervios, grrrr... pero es que su rival no era exactamente un zorro, era su hermano el atontolinado, el Coyote, tienen fama de embusteros y de utilizar torpes artimañas para caer en sus propias trampas, jajaja..

Yo dejé de ver esos dibujos, me daba tirria el listillo del Correcaminos y también el tonto del Coyote. No había término medio y el Coyote siempre era el cazador cazado, pobrecillo.

Besotes guapa

27 Octubre 2009 | 07:50 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Feni: Gracias por pasarte por aquí aunque sea apuradilla. Me alegra que te gustara el relato. Besitos.

5 Noviembre 2009 | 06:12 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Exacto, querida Salmantina, era un coyote. Tienes razón, los zorros son mucho más avispados. A todos nos daba tirria el correcaminos, y sobre todo como dices que no había términos medios. El cazador allí siempre acababa cazado..., como el senador de mi historia. Yo creo, amiga, que es el cuento del "vivo bobo". El tipo de persona que se pasa de listo y casi siempre sale perdiendo.
Gracias, por tus comentarios. Besos.

5 Noviembre 2009 | 06:15 AM

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Literatura y Poesía

Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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