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Terra
La Coctelera

Literatura y Poesía

Quién no espera vencer, ya está vencido.

2 Marzo 2010

LA DESPEDIDA

Hola mis queridos amigos (as) Cocteleros:

Como les comenté anteriormente las reuniones de mi grupo literario son mensuales ahora, y el viernes pasado tuvimos la del mes de Febrero.  La tarea consistía en escribir un cuento sobre las últimas horas en la tierra de una persona o de un personaje y su encuentro con quien vendría a recibirlo del Más Allá.  Mi contertulia y querida amiga mexicana Mariluz Durazo nos trajo el siguiente cuento, que me pareció tan ingenioso que quiero compartirlo con ustedes, y espero les guste y lo disfruten tanto como nosotros lo hicimos. 

 EL VIEJO

por Mariluz Durazo

Recuerdo el día en que cumplí noventa años, ese día me morí.

Estaba visitando a mis hijos y nietos en Cuernavaca. Me hospedaba en casa de mi hija Magdalena, ella me organizó la fiesta. Vinieron más de cuarenta familiares y amigos a festejarme.  Mi hija, como siempre, se lució con la cena y además me hizo la torta de chocolate que tanto me gusta.

Los invitados me cantaron Las Mañanitas, bastante desentonados pero con muchas ganas. Cuando terminaron, soplé las velas con todas mis fuerzas, y dando gracias que sólo fueran dos: una era un nueve y la otra un cero. ¡No podía creer que nueve décadas se hubieran pasado volando! Cuando vine a ver, ya tenía una copa de tequila frente a mí, y mi hijo Francisco llamaba la atención pegando en su vaso con una cuchara, al mismo tiempo que decía:

-Quiero hacer un brindis por el Viejo, no sólo porque siempre ha sido un padre amoroso, sino también porque con su ejemplo me enseñó que "la verdadera grandeza del hombre se mide por sus principios, sus actos, sus frutos y la coherencia entre todos ellos". ¡Salud por el Viejo!

-¡Salud!-  Dijeron a coro los invitados, mientras yo me inflaba de orgullo y satisfacción por mi hijo.

Mi hija Magdalena no se quiso quedar atrás, y levantando su copa exclamó:

-Yo también quiero brindar, por el mejor padre que me pudo haber tocado. Gracias por todo Viejo, y ¡que nos cumpla muchos años más! ¡Salud!

-¡Salud!-Brindamos todos con la emoción en la garganta.  Acto seguido, alguien le subió el volumen  a la música y se armó la fiesta en grande.  Yo comí, bebí, e hice todo lo prohibido por el doctor. ¡Hasta bailé reggaetón con mis nietas!

Pasada la media noche, mi festejado cuerpo decidió que no podía más, y me despedí de todos muy cariñosamente. Los viejos nos despedimos con el corazón en la mano, porque sabemos que puede ser la última vez.

Mi hija me acompañó al estudio que me adaptaban como habitación, cuando venía a visitarlos a Cuernavaca. Me quité la ropa, con la lentitud propia de mi edad,  la deposité sobre la silla, me puse la pijama y me lavé los dientes.  Me metí entre las cobijas de la cama "Murphy" que habían tendido para mí. Para los que no sepan, las camas "Murphy" son las que están empotradas en la pared. Son como un armario, y cuando se abren, un resorte hace que baje la cama. Magdalena pasó a despedirse, y como todas las noches, me trajo mi vaso de agua.

-¿Todo bien Viejo?-  Me preguntó en su tono tierno,  mientras me ayudaba a taparme con las cobijas.

-Si, gracias-respondí-estoy rendido.

-Te voy a cerrar la puerta-advirtió-, si no, no te vamos a dejar dormir, porque esto va para largo.

-Buenas noches-balbuceé, mientras ella salía.

Transcurrieron aproximadamente dos minutos antes de que estuviera profundamente sumergido en el caldo del sueño. Mientras tanto, la fiesta seguía a todo vapor. Grandes y chicos bailaban y disfrutaban en mi honor.

De repente, entre sueños, me quise cambiar de postura, y parece que acerqué demasiado la cabeza al extremo de la cama donde está el resorte, el caso es que la cama reaccionó y se cerró automáticamente en el closet. Conmigo adentro, obviamente.

Semejante golpazo me sacudió bruscamente de los brazos de Morfeo.  Sentí como si me hubieran lanzado con una honda. El pánico se apoderó de mí, e instintivamente comencé a gritar con todas mis fuerzas:

-¡Auxilio! ¡Ayúdenme! ¡Francisco! ¡Magdalena!

Pero mis gritos estaban muy lejos de llegar a oídos de nadie. En cambio, yo podía escuchar como ellos cantaban a todo pulmón:

"Borreguito como tú, como tú, que no sabe ni la U, ni la U..."

Lentamente, el dolor fue sustituyendo al susto. Mi cuerpo estaba prensado con los fierros de la cama. Sabía que mis heridas eran profundas, porque el dolor venía desde muy adentro. También sabía que mi cabeza sangraba, pues tenía una sensación húmeda y caliente en la parte superior del cráneo.

Me puse a rezar un rato, y cuando acumulé nuevas fuerzas, volví a gritar con toda mi alma:

-¡Ayúdenme!  ¡Por favor! ¡Socorro!

Cerré mi puño derecho y, con un gran esfuerzo, comencé a dar golpes en la madera del mueble de la cama, pero lo único que logré fue que se fundieran con el ritmo de la música y los taconazos:

"Dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena..."

El pánico comenzó a apoderarse poco a poco de mí.  Volvía a gritar, volvía a pegar, pero todo era en vano. Cada vez estaba más débil y más desesperado. Hasta que exploté y comencé a desvariar:

-¡Carajo, me lleva la chingada! ¡Como es posible que me vaya a morir así! ¡Esto no es justo! ¡Dios mío, no seas jodido y ayúdame!

Para mi sorpresa, escuché una voz que me contestaba, pero lo raro es que no la escuchaba por los oídos, el sonido entraba directamente a mi cabeza.

-A ver, a ver, a ver, yo generalmente me quedo callado, y dejo que las cosas caigan por su propio peso, pero esto si que es el colmo.

Me cayó como baldazo de agua fría y comencé a temblar, ahora si que la cosa estaba grave.

-¿Diosito?-dije tímidamente -yo sabía que oirías mis plegarias. ¡Ayúdame por favor!

-No, no, no...yo nada más vine a aclarar una cosa, eso de "no seas jodido" no se vale.

-Ay Diosito pero...

-Déjame terminar. Yo sé que a tu edad la memoria es escasa, pero haz un esfuerzo y recuerda: ¿Qué es lo que me has pedido todas las noches por los últimos diez años?

-No sé, muchas cosas -. Estaba tan nervioso que no me podía acordar de nada.

-Yo te voy a decir qué, porque me lo has repetido hasta el cansancio:

Número uno: Bienestar para tu familia, te lo concedí.

Número dos: Salud, te la concedí.

Número tres, y estas son tus palabras textuales: Quiero que la muerte me sorprenda de noche, en la cama, mientras duermo, sin molestar a nadie. ¿O no?

-Bueno si, pero...

-Yo solo quiero aclarar para que no haya malos entendidos, luego por eso mi credibilidad anda por los suelos, y por eso estamos, como estamos...

-Está bien, está bien-dije resignado, para después preguntar - ¿Me voy a ir al infierno?

-No hombre, el infierno no existe, es una de las estrategias de mercadotecnia del Vaticano. No te preocupes. Nos vamos a ver más tarde.

Ahora ya sabía lo que estaba pasando, ¡me iba a morir!

Me fui conformando poco a poco, al fin y al cabo ya había escuchado a Dios. Entonces le di gracias por haberme concedido una vida plena, larga y llena de bendiciones.

Fui perdiendo el conocimiento lentamente, ya no sentía dolor. Mi mente se sumergió en un sueño profundo. Era como si se proyectaran en una película los momentos que más me habían  marcado en la vida: Cuando estuve en el ejército en España; cuando tuve que matar a un hombre por la espalda para poder huir del campo de concentración; cuando mi hermana Lourdes se fue de monja para dar gracias de que no me mataron en la guerra; cuando conocí a Pilar y me enamoré de sus ojos en la primera mirada; cuando derramé lágrimas de alegría en el nacimiento de mis dos hijos; cuando Dios se llevó a la Pilarica y yo me perdí en el alcohol tratando de exorcizar la pena.  Mientras más escenas pasaban por mi mente, más ligero me sentía.  Hasta que comencé a flotar, estaba suspendido en el espacio, avanzaba por un túnel muy largo con una luz que crecía hacia el final, y que me atraía deliciosamente.  A lo lejos se escuchaban las voces de mis hijos llamándome, las de los paramédicos desesperados tratando de resucitarme, pero yo sólo quería iluminarme con esa luz. Cuando estuve lo suficientemente cerca, pude ver a mi querida Pilarica del otro lado, esperándome como quien va a recibir un pan después de no comer en días. A partir de aquí todo es amor, felicidad y eternidad.

Reciban el consejo de un viejo que vivió mucho: disfruten la vida y no le teman a la muerte, porque es muy placentero para el que se va; y no te vas a ir si no te toca.

BIENVENIDOS VUESTROS COMENTARIOS

 

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27 comentarios · Escribe aquí tu comentario

fenicia

fenicia dijo

Extraordinario cuento!! felicita a tu compañera,muy sinceramente y en cuanto a ti darte un fuerte abrazo porque es una alegria ver que se encienden las luces de tu casita,que estás.
Feni

2 Marzo 2010 | 10:50 AM

estrellaval

estrellaval dijo

Es fabuloso! Mariluz escribe estupendamente y la historia es entrañable. Diosito no tiene desperdicio!

Gracias por comartirlo

Ah! para poder comentar en soyuncuentista, lo mejor es que te abras una dirección gmail, porque es bastante práctico tanto para navegar como para comentar en otros medio como blogger.

Qué alegría que ya estés publicando!

Un beso fuerte!

2 Marzo 2010 | 12:30 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, que alegría ver, y leer, que has vuelto.

El cuento de tu contertulia es muy bonito, me gusta, pero permíteme decir que hay un cambio de registro al final. Empieza expectante, se transforma en un relato de humor negro, para terminar dulce como la miel. Esa dulzura, para mi gusto, tenía que haberla colocado, no sé cómo, al principio.

Besos, estoy contento de tenerte de vuelta.

2 Marzo 2010 | 05:09 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola querida Feni:

Es que he estado bastante preocupada con problemas repentinos de salud de mi madre y mi sobrino, que por el momento, gracias a Dios, están controlados. No sé por qué, pero este año ha sido muy duro despegar. Primero el terremoto de Haití y ahora el de Chile, que nos toca de cerca, porque también tenemos amigos y clientes chilenos.

Me alegra que te guste el cuento de mi amiga. A mí me pareció extraordinario. Por eso quise encender las luces de mi rincón con esta historia, para que no olvidemos que aún en medio de la tragedia también puede haber humor y ternura. Besos.

2 Marzo 2010 | 05:50 PM

lo-que-hay

lo-que-hay dijo

Hola
Muy bonita la historia que nos has contado. Creo cuando estemos en los últimos momentos de nuestra existencia, será un poco así como tú dices. Vendrán todos esos recuerdos de los momentos vividos. Los recordaremos como algo presente siendo una muerte plácida, y que a partir de ahí, todo será amor y felicidad hasta la eternidad.

Besos
Juan

2 Marzo 2010 | 05:52 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Verdad que Mariluz es magnífica, querida Estrella? Me siento contenta de que coincidais conmigo.

Tengo una cuenta en GMail, voy a tratar de comentar con ella en soyuncuentista, a ver si me funciona. Sería una pena no dejarle saber lo regio que me ha parecido su blog. Es magnífico. Gracias por la recomendación. Besos.

2 Marzo 2010 | 05:53 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mi querido Peletero: Os pido disculpas, pero es que me ha sucedido de todo (claro, exagerando un poco, je, je). Por suerte ya las cosas van tomando su cauce de nuevo. Me hace falta estar entre vosotros.

No, querido Peletero, yo pienso que el rumbo que tomó el cuento al final es necesario. Algo tan doloroso como la muerte y tan difícil de encarar sólo puede ser suavizado con pinceladas de dulzura. Piensa en la angustia de los hijos de esta historia cuando imaginaron las últimas horas de su padre. Y este final es como si ese padre le dijera a sus hijos, que no importó ese sufrimiento, porque fue insignificante en comparación con la dicha de estar nuevamente con su esposa y en paz por el resto de la eternidad. Besos y gracias por tus comentarios.

2 Marzo 2010 | 06:03 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola Juan: Esperemos que así sea nuestro final, como el cuento de Mariluz. No tendría por qué ser de otra manera la vida que nos espera en el Más Allá, luego de lo que hemos visto en la tierra, verdad? Gracias por comentar. Abrazos.

2 Marzo 2010 | 06:06 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Un cuento, que al principio parecía escrito por Azcona, para terminar de una manera un poco almibarada.
En el final también debería hacer notar la autora, que además de los consejos que cita hay que cerciorarse de que la cama esté bien sujeta.
Un abrazo.

3 Marzo 2010 | 12:46 PM

Salma

Salma dijo

Pues sí, tu amiga Mariluz hizo honor a su nombre porque estaba bien alumbrada cuando escribió su cuento y ha sabido darle a la muerte un toque natural y dulce porque así ha de verse el fin de nuestros días, como algo natural que tarde o temprano llega y hasta entonces lo único que debemos hacer es vivir, sin más.

Lo que más me ha gustado es el sentido del humor con el que lo ha mostrado, ese abuelillo atrapado en el cama y de fondo "Dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena..." ha estado genial.

Eso sí, desde ya me hago creyente de ese Diosito, menudo cachondo, jajaja... vamos a ver, el abuelillo siempre pedía "Quiero que la muerte me sorprenda de noche, en la cama, mientras duermo, sin molestar a nadie." coñe, pues tal cual, jajajaja

Un besazo caleña, es bueno verte de nuevo por estos lares.

3 Marzo 2010 | 06:11 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Qué pasa, Jotica? Azcona también ponía sus pinceladas de dulzura en lo que hacía. Por lo que veo a algunos de los comentaristas masculinos no les atrae el almíbar ni siquiera en el Más Allá? (risas).

Y ahora hablando en serio: Mil gracias por tus comentarios y por comparar a mi amiga con Azcona. Un abrazo.

Nota: Te cuento que lo de la cama, según nos contó ella, sucedió de verdad, por suerte sin consecuencias funestas. Pero sí tienes razón, sujetar la cama es un buen consejo.

3 Marzo 2010 | 07:13 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola mi queridísima Salma: Coincido con el análisis que haces del cuento, en lo referente a la muerte como algo natural, y a que debemos vivir la vida entre tanto. Pero rompo una lanza a favor de Dios en el cuento de Mariluz..., de cachondo nada. Simplemente, debemos fijarnos cuando hagamos nuestras peticiones y estar seguros de que lo que pedimos de verdad nos conviene por si acaso nos lo conceden (risas).

Gracias por tus comentarios. Besos.

3 Marzo 2010 | 07:24 PM

Salma

Salma dijo

Made, claro que la muerte ha de verse como algo natural, yo siempre digo que trágico de la vida no es morir sino no saber vivir, eso sí que es trágico... ¿a que sí? ;)

Ay madre, que ese Diosito claro que es un cachondo porque cuando le contesta al abuelillo lo hace con un poquillo de recochineo ¿será ese el humor celestial?

Te dejo un chiste para alivianar la semana:

Se muere un hombre de color, negro. Va para el cielo y se pone ante las puertas de San Pedro que le pregunta..

-¿Nombre?

-Leonardo di Caprio

-¿Cómo?

-Leornardo di Caprio

-Perdón, ¿Puede repetirme su nombre?

-Le-o-nar-do di Caaaaa-prio

Y San Pedro ya todo descolocado le pregunta por lo bajinín a su ayudante...

-¿Oyes, el Titanic se hundió o se incendió?

jajajaja

Besotes guapa

4 Marzo 2010 | 06:55 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ja, ja, ja, Salma, eres tremenda!!! Muy bueno el chiste.

Pues sí, tienes razón: Lo trágico es no saber vivir. Lo trágico es pasarse la vida pensando en la muerte y no disfrutar nuestro paso en la tierra por un estado que no sabemos ni cómo es. Ay! amiga, qué sería de la humanidad si Dios tampoco tuviera sentido del humor? Ya sabemos cómo es cuando se pone muy serio... Besitos y gracias por hacerme reir.

4 Marzo 2010 | 11:36 PM

cachiporras

cachiporras dijo

Con un Dios como ese, se puede ir uno de juerga en vez de nombrarlo en vano. Buen compañero el del viejo, pero él..., mira que conformarse en morir tan joven, solo porque se lo argumenta su amiguito diosito. Mira, mientras funcione el cuerpo, piense el cerebro y seas capaz de expresarte, nunca se será suficientemente viejo para morirse. Además, que el cuento sea tan áccido en su desarrollo, casi conduce al conformismno. Menos mal que solo es un cuento y no una parábola.
Muy bueno elcuento, y muy ejemplar. Ya se que no me debo comprar una cama "Murphy" por si las moscas
Besos desde Barcelona

5 Marzo 2010 | 01:24 AM

Mariluz

Mariluz dijo

Yo solo quiero agradecer a Madeleine que haya colgado mi cuento, a todos ustedes por leerlo y por sus valiosos comentarios. Me encanto que apreciaran el sentido del humor! Porque la risa es la mejor medicina.
Yo creo que hay algo en que todos vamos a coincidir: La vida es maravillosa. Porque los momentos felices, nos llenaron de alegria; pero los momentos de sufrimiento, nos hicieron crecer.
Un abrazo bien fuerte desde Miami.

Mil disculpas por no poner acentos, mi computadora gringa se ha negado a escribirlos.

5 Marzo 2010 | 04:57 AM

lughnasad

lughnasad dijo

Un cuento entrañable, Madeleine, como entrañable es el anciano que se salta todas las prohibiciones del médico el día de su cumpleaños, el amor que le dispensan sus hijos, las “Mañanitas” desentonadas que le cantan, algunas de las escenas que revive ya en sus últimos momentos, el Dios guasón que se le presenta...

En mi opinión un acierto en esta historia, cuyo trasfondo no puede ser más triste, ha sido mezclar distintos registros de humor, incluido el negro. Morir de esa manera, atrapado por una cama Murphy, desde luego entra en esa categoría... Pero si lo pensamos, ¿qué muerte no tiene en realidad su buena dosis de humor negro? La muerte es la broma cruel, macabra, que nos gasta la vida. Cuesta trabajo admitirla.. Y no sé si todo eso de la luz, los hechos que pasan ante los ojos como en una película, los seres queridos que ya se marcharon esperándonos al final del túnel y todos los demás elementos que configuran esas experiencias que algunos cuentan serán verdad o solo un consuelo inconciente que buscamos ante lo aterrador de la muerte... o de la vida.

Desde luego que sería bonito que nuestro último momento fuese así de dulce, pero a mí me parecen mucho más importantes todos los que han transcurrido desde el nacimiento hasta ese último, que realmente hayan sido fructíferos, como se puede deducir por las palabras de Francisco que acompañan al brindis que lo fueron para el protagonista. Pocas cosas más bellas se pueden decir de una persona que la semblanza que el hijo ha hecho de su padre. Más importante que una buena muerte, me parece una buena vida. Y una enorme suerte que ambas sean buenas, como ha ocurrido con el Viejo.

Besos, querida Madeleine, es un gusto tenerte de nuevo por aquí. Y enhorabuena a Mariluz por su relato.

5 Marzo 2010 | 11:00 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Caaachis!!! andas por Barcelona? Qué ricooo!!! Que disfrutes mucho. Deberías hacernos una reseña del viaje, con fotos y demás. La esperamos.

Me alegra que te haya gustado el cuento, aunque no sé por qué te pareció ácido. Y bueno, Cachi, no hay nada de conformismo en la actitud del viejito, sólo fue ACEPTACIÓN a lo irreversible que es muy distinto. No, no te compres una cama Murphy por si las moscas. Besos.

8 Marzo 2010 | 12:28 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querida Mariluz: Tienes una filosofía llena de sabiduría sobre la vida. Sin duda también la risa es la mejor medicina. Nada como una buena carcajada en un gran aprieto para disminuir la tensión.

Al contrario, gracias a ti por permitirme publicar tu cuento y compartirlo con mis amigos de LC. Besos.

8 Marzo 2010 | 12:32 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mi querida Lughnasad: Qué bella eres, no se te escapó detalle. Coincido contigo en que es un cuento entrañable. Y qué más podría decirte de una buena vida versus la muerte, por bien que nos vaya? Obvio, princesa, que una buena vida es muy importante. Gracias por tus comentarios. Besos.

8 Marzo 2010 | 12:40 AM

argivo

argivo dijo

Dile a Mariluz Durazo que hacer creíble la historia o relato, es la virtud del narrador, asì impere la ficciòn, y ella, madeleine, que bien hace creible esta anècdota, màs cuando apela a la primera persona. Y le suma el humor. Gocé con el cuento. Un abrazo, para vos, encanto. Argivo

8 Marzo 2010 | 03:53 AM

cachiporras

cachiporras dijo

Si, estuve en Barcelona, pero solo fue un dia y medio. El hijo de mi sobrina, un muchacho de 26 añazos, que terminó la carrera de periodismo y diseño, se colocó a trabajar en una empresa de Barcelona que lleva la imagen de los jugadores de futbol del Real Madrid. Este muchacho y su novia que es abogado, se alquilaron un apartamento para vivir y trabajar alli. Los sobrinos, que nos quieren con locura, se empeñaron en que fueramos alli a ver como era el piso y a pasar un dia con ellos. Como solo habia una habitación ademas de la suya, mi hada y yo, nos quedamos en el mismo hotel que hay en la estación de ferrocarril de Sants. La verdad es que las fotos que hice son de familia, y ya sabes que de esas no expongo nunca. Pero en la cafeteria de las Ramblas me acordé mucho de ti. Besos nostálgicos

9 Marzo 2010 | 02:58 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Argivo: Le daré tu mensaje a Mariluz porque viniendo de un buen narrador y gran cuentista, como eres tú, ella sabrá apreciarlo. También a mí me place mucho que te haya gustado. Esa era precisamente la idea. Un abrazo estrecho y gracias por tu comentario.

9 Marzo 2010 | 09:26 PM

soyuncuentista

soyuncuentista dijo

Sencillo, encantador y tierno. Un relato dulce. Me ha gustado.

11 Marzo 2010 | 06:10 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

A soyuncuentista: Me alegro que te haya gustado. Un saludo.

12 Marzo 2010 | 07:06 PM

a-la-intemperie

a-la-intemperie dijo

Un cuento con muchos condimentos que lo hacen atrapante : ternura, humor negro, dulzura ,un poquito de suspenso (cuando se espera que Diosito le de mas tregua al viejo) ¿la verdad? muy bueno! Besos a Mariluz y a vos por publicarlo.

12 Marzo 2010 | 11:34 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Gracias, Dani. Por eso lo publiqué, porque a mí me encantó, y encontré en el relato todas esas sensaciones que tan atinadamente describes. Un besote.

13 Marzo 2010 | 05:55 AM

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Key Biscayne, Florida, Estados Unidos de América
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Soy Madeleine, una abogada, colombiana de origen y de corazón y nacionalizada americana. Estados Unidos, pues, es mi segunda patria. Vivo en Key Biscayne, una islita cerca a Miami en donde trabajo como corredora de bienes raíces y estoy felizmente casada hace ya una pila de años. Aprendí inglés, francés e italiano, porque me gusta la gente y comunicarme con ella. Creo que el Amor y la Fe mueven al mundo. Escribo poesía y cuentos, y trato de hacer de las penas risa y ficción, y escuchar la música y la poesía que tiene la vida, y sobre todo descubrir la que esconden los demás. Son bienvenidos a mi casa todos aquéllos y aquéllas que tengan una tónica similar y sientan que tienen algo positivo que aportar..., ah! y no censuro en lo más mínimo la diferencia de ideas siempre que se expresen con respeto, sin atropellar ni insultar.

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